JUEVES, 04 DE JUN.

Más de 150 estudiantes quedaron libres tras causar destrozos en un colegio mendocino

El Colegio Universitario Santa María aplicó duras medidas disciplinarias luego de que estudiantes de quinto año provocaran daños en aulas y pasillos tras la prohibición de festejar el “Último Último Día”. Los padres reclaman por sanciones que consideran excesivas y arbitrarias.

Más de 150 estudiantes del Colegio Universitario Santa María, de la ciudad mendocina de Godoy Cruz, fueron sancionados y quedaron libres tras protagonizar destrozos dentro de la institución luego de que las autoridades prohibieran el festejo del “Último Último Día”. La decisión escolar desató una fuerte reacción de los estudiantes y un posterior reclamo de padres, quienes denuncian medidas desproporcionadas y favoritismos en la aplicación de las sanciones.

Todo comenzó cuando los directivos informaron a los alumnos de quinto año que el jueves 27 de noviembre sería el último día de clases, ya que decidieron suspender la actividad del viernes para evitar posibles excesos vinculados al tradicional festejo del UUD. Sin embargo, la medida cayó mal entre los estudiantes, que ya tenían organizada la celebración con salón, traslados y actividades previstas.

A partir de ese anuncio, el clima se tensó rápidamente, los jóvenes comenzaron a cantar e insultar al director, volcaron bancos, arrojaron papeles y rompieron un matafuego, afiches y un parlante. Si bien hubo alrededor de una decena de responsables directos, las autoridades resolvieron sancionar a casi la totalidad del curso.

En consecuencia, 140 alumnos recibieron 20 amonestaciones cada uno, con posibilidad de reducción a 14 si cumplen un plan de reparación y quedaron excluidos de los exámenes integradores. Esto implica que deberán rendir libre todo el ciclo lectivo y, entre el 12 y el 18 de diciembre, realizar tareas de limpieza, reparación, actividades comunitarias y talleres de convivencia. Además, deberán rendir un coloquio obligatorio en febrero.

No obstante, la medida generó fuerte malestar entre las familias. Este miércoles, un numeroso grupo de padres se concentró en la puerta del colegio para reclamar explicaciones. Muchos aseguran que hubo “acomodos”, ya que algunos estudiantes que participaron activamente de los destrozos no fueron sancionados, mientras que otros que no rompieron nada quedaron incluidos en la lista de 140 castigados.

A la vez, denuncian que ciertas roturas atribuidas a los alumnos, como puertas o daños previos en instalaciones, no corresponden al episodio ocurrido. También cuestionan que no se haya comunicado de forma oficial la suspensión de los exámenes integradores hasta último momento.

Por su parte, estudiantes involucrados expresaron preocupación por las consecuencias académicas, varios estaban cursando el preuniversitario y ahora deberán estudiar durante todo el verano para rendir libre. Además, señalan que las sanciones desiguales generaron tensiones internas en el grupo, justo antes del viaje de egresados.

Sin embargo, el colegio defendió la decisión a través de una resolución rectoral que argumenta daños materiales, conductas disruptivas y desobediencia grave. La Universidad Champagnat sostuvo que se trata de una intervención excepcional que busca promover la reflexión y la responsabilidad, y aclaró que las familias deberán hacerse cargo de los costos de reparación.

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