MIéRCOLES, 21 DE OCT.

Mientras el turismo argentino se derrumba, Brasil registra récords históricos de visitantes y de facturación

En Argentina, la crisis económica provoca una fuerte caída del turismo interno como la baja ocupación hotelera, menor consumo y menos pernoctaciones. En cambio, Brasil vive un auge excepcional, entre enero y mayo de 2025 recibió 4,8 millones de turistas internacionales (un alza del 49,7 %) y generó ingresos récord por US $ 3.648 millones, impulsado por la expansión aérea y la promoción global.


Brasil logró ingresos históricos por turismo por 90.400 millones de reales (unos 16.180 millones de dólares), entre enero y mayo de este año, lo que representa un aumento del 7 % respecto al mismo período de 2024, según informó el Ministerio de Turismo. Además, el país recibió 4,8 millones de turistas internacionales, un alza del 49,7 % frente a enero–mayo de 2024, siendo el quinto mes el más fuerte con 461.341 visitantes, un crecimiento del 37,4 % en relación al mismo mes del año anterior.

Este auge turístico en el país hermano se sustenta no solo en la recuperación de la demanda postpandemia sino también en estrategias gubernamentales orientadas a fomentar la conectividad aérea y la promoción internacional del país. En particular, el estado de Río de Janeiro registró un aumento del 52,3 % en llegadas internacionales entre enero y mayo, superando el millón de turistas.

Según el presidente de Embratur, Marcelo Freixo, Brasil está viviendo «un momento inédito a nivel global», especialmente cuando el promedio global de crecimiento turístico es del 3 % al 5 %.

Por su parte, en Argentina, la situación es diametralmente opuesta. El turismo doméstico cayó drásticamente, se redujo un 20,2 % en turistas que pasaron al menos una noche en el país hasta noviembre de 2024, en comparación con el mismo período del año anterior. Asimismo, los argentinos que viajaron al exterior aumentaron un 37,7 %, lo que agrava el déficit comercial del sector.

Este contexto se refleja en destinos turísticos emblemáticos como Mar del Plata, Bariloche y Mendoza, que atraviesan su peor recesión invernal en años, la ocupación hotelera cayó a niveles mínimos y el consumo se desplomó, con turistas que cuidan cada gasto, van menos a restaurantes y dejan de visitar comercios locales. Por ejemplo, en Mar del Plata, la ocupación en la primera semana de vacaciones de invierno fue de apenas el 30 %, al menos 15 puntos por debajo que el año anterior.

A ello se suma el contexto económico, la fuerte apreciación del peso bajo la administración Milei rompió con la ventaja competitiva que el turismo argentino ofrecía el año anterior cuando la depreciación del tipo de cambio fomentaba llegadas de extranjeros.

Esta reversión encareció el país, particularmente para visitantes latinoamericanos como la llegada de turistas uruguayos, bolivianos y chilenos que cayeron más del 28 % a 50 % en 2024–2025, mientras que europeos e incluso norteamericanos redujeron su demanda en menor medida.

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