LUNES, 20 DE JUL.

Murió a los 61 años Luis Fernando Iribarren, el “Carnicero de San Andrés de Giles”

Condenado a reclusión perpetua por asesinar a sus padres, hermanos y una tía, falleció por una neumonía en el Hospital Mi Pueblo de Florencio Varela. En 2024 había protagonizado una fuga que volvió a poner su nombre en la agenda pública.

Luis Fernando Iribarren, conocido como el “Carnicero de San Andrés de Giles” por haber asesinado a casi toda su familia entre 1986 y 1995, murió a los 61 años a causa de una neumonía. El múltiple homicida, que cumplía prisión perpetua desde 2002, falleció el 22 de febrero en el Hospital Mi Pueblo de Florencio Varela, aunque la noticia trascendió en las últimas horas.

Según informaron fuentes oficiales, Iribarren se encontraba alojado en la Unidad 31 de Florencio Varela cuando fue trasladado al hospital tras ser diagnosticado con neumonía. De esta manera, terminó allí una de las historias criminales más impactantes de la provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, su nombre había vuelto a cobrar notoriedad en 2024, cuando se fugó del penal de Olmos durante una salida autorizada para cursar estudios en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). En consecuencia, se desplegó una intensa búsqueda que culminó once días después con su captura en Santiago del Estero.

Posteriormente, fue trasladado al penal de máxima seguridad de Rawson, en Chubut. Allí denunció, en una entrevista periodística, que permanecía aislado en una celda sin calefacción adecuada y pidió ser reubicado por temor a sufrir complicaciones pulmonares, debido a antecedentes de tuberculosis. Finalmente, fue derivado nuevamente a Florencio Varela, donde permaneció hasta su muerte.

La historia criminal de Iribarren había salido a la luz en 1995, cuando fue detenido por el asesinato de su tía Alcira, una jubilada de 65 años que vivía en San Andrés de Giles. En un primer momento, vecinos creyeron que la mujer había fallecido por una enfermedad; no obstante, tras una denuncia por fuertes olores en la vivienda, la Policía halló el cuerpo con dos hachazos en la cabeza.

Durante su declaración, Iribarren confesó el crimen y, además, deslizó que también había matado a sus padres y hermanos, a quienes hasta entonces aseguraba que se habían mudado a Paraguay. Esa revelación sorprendió a los investigadores y abrió una pesquisa más amplia.

En efecto, tras meses de búsqueda en un campo de la localidad de Tuyutí, en el partido de San Andrés de Giles, personal del Servicio Especial de Investigaciones Técnicas halló cuatro cadáveres enterrados en una fosa común donde antes funcionaba un chiquero. De este modo, se confirmó la magnitud de los crímenes y se consolidó la acusación que derivó, años después, en su condena a reclusión perpetua.

Con su muerte, se cierra un capítulo oscuro de la crónica policial argentina, marcado por la brutalidad de los hechos, las contradicciones del propio acusado y una fuga que, décadas más tarde, volvió a conmocionar a la opinión pública.

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