SáBADO, 18 DE JUL.

Murió el represor Raúl Guglielminetti: tenía múltiples condenas, pero cumplía prisión domiciliaria

“El Ronco”, que realizó tareas de espionaje en dictadura y democracia, había sido uno de los represores visitados por legisladores de La Libertad Avanza en 2024. Falleció este miércoles sin decir dónde están sus víctimas. 

 

El multicondenado represor Raúl Antonio Guglielminetti, conocido como “Mayor Rogelio Ángel Guastavino” o “El Ronco”, murió este miércoles los 84 años sin arrepentirse ni romper el pacto de silencio sobre el destino de sus víctimas. El ex agente de inteligencia falleció en su domicilio de Mercedes, donde cumplía arresto domiciliario desde septiembre pasado debido a un grave deterioro en su salud.

La figura de Guglielminetti cobró renovada notoriedad en julio de 2024: fue uno de los genocidas que recibió en la cárcel de Ezeiza a un grupo de diputados de La Libertad Avanza (LLA), a quienes les entregó un sobre con “propuestas” para lograr la libertad de los represores condenados por delitos de lesa humanidad.

Guglielminetti inició su carrera en la inteligencia militar en 1970 y operó como agente civil (PCI) del Batallón 601. Su prontuario criminal atravesó diversos centros clandestinos y etapas represivas:

• Neuquén y la Triple A: se desempeñó como mano derecha del interventor de la Universidad del Comahue, Remus Tetu, y operó en el Destacamento de Inteligencia 182 hasta mediados de 1976. En ese momento, se movía como periodista en la provincia patagónica.

• Orletti y la Secretaría de Inteligencia de Estado (Side): en la segunda mitad de 1976 se integró a la banda de Aníbal Gordon en Automotores Orletti, el centro clandestino que regenteaba ubicado en el barrio porteño de Flores.

• Superintendencia de Seguridad Federal: formó parte de las patotas de la Policía Federal que salían a secuestrar personas y fue reconocido por sobrevivientes de El Olimpo y el Club Atlético. Se ensañaba particularmente con ciertos secuestrados y obligaba a las mujeres a plancharle la ropa.

• “Subversión económica”: en el Primer Cuerpo de Ejército se dedicó a secuestros extorsivos en Campo de Mayo, como en la causa Chavanne-Grassi.

En 1979 se alejó del régimen militar y se instaló con su familia en Miami, Estados Unidos, para especializarse en algo que no pudo precisar. Volvió al país en 1982 –poco después de la Guerra de Malvinas– y se dedicó a custodiar al dictador Reynaldo Benito Bignone.

Recuperada la democracia, Guglielminetti –que integraba un grupo alternativo a la Side llamado “Grupo Alem”– estuvo en el centro del escándalo: fue reconocido en fotografías como custodio del presidente Raúl Alfonsín, por lo que se escapó a España en busca de un anonimato que no logró conseguir. Meses después fue extraditado a Argentina por presuntos vínculos con el homicidio del empresario Emilio Naum, pero sólo se lo sometió a una indagatoria y regresó a su casa.

En el verano de 1986 el represor brindó una entrevista a la revista Gente, se mostró orgulloso de ser un agente de inteligencia y se dejó fotografiar con su colección de esvásticas, aunque aclaró: “No soy nazi ni mucho menos. Yo tengo las esvásticas porque me gustan como diseño”.

En 1987, acusado de enviar a Suiza documentos que daban cuenta del accionar de los militares, confesó ante la Cámara Federal: “He sido preparado como agente de inteligencia para obrar, en el noventa por ciento de los casos, al margen de la ley”.

En una entrevista también dejó en claro su desprecio por quienes rompían el pacto de silencio de los represores: “Yo estuve siete meses callado en Marbella y voy a estar callado por el resto de mi vida”.

Tras años prófugo, fue detenido en 2006 en su campo ubicado en la localidad bonaerense de Mercedes. Acumuló condenas a prisión perpetua por crímenes de lesa humanidad en múltiples causas, pero murió en su cama, amparado por una prisión domiciliaria otorgada tras sufrir un hematoma subdural en la cárcel.

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