MARTES, 08 DE SEPT.

Pruebas PISA 2025: bajó el rendimiento argentino y matemática volvió a mostrar el panorama más crítico

La medición corresponde a estudiantes de 15 años en las áreas de lectura, matemáticas y ciencias.

Los resultados de los estudiantes argentinos de 15 años en las pruebas PISA 2025 volvieron a encender las alarmas sobre el desempeño educativo del país. Según un informe elaborado por la ONG Argentinos por la Educación a partir de los resultados de la evaluación internacional, Argentina retrocedió respecto de 2022 en lectura, matemática y ciencias, y quedó nuevamente en la parte baja de la tabla regional.

El dato más preocupante es que menos de uno de cada 12 estudiantes argentinos -el 7,8%- alcanza simultáneamente el nivel básico de desempeño en las tres áreas evaluadas. En otras palabras, más de nueve de cada diez alumnos no llegan al umbral mínimo establecido por PISA en al menos una de las materias.

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La situación es especialmente crítica en matemática. Solo el 24% de los estudiantes argentinos alcanzó el nivel básico de competencia, frente al 65% registrado en promedio por los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Esto significa que tres de cada cuatro alumnos argentinos, el 76%, no pueden resolver operaciones matemáticas sencillas vinculadas con situaciones de la vida cotidiana.

La proporción de estudiantes que no alcanza ese nivel básico era del 73% en 2022 y del 69% en 2018, por lo que el deterioro se profundizó en los últimos años.

En la edición 2025, Argentina obtuvo 367 puntos en Matemática, 389 en Lectura y 393 en Ciencias. Estos resultados ubicaron al país en los puestos 75°, 62° y 71°, respectivamente, entre los 91 sistemas educativos participantes.

En América Latina, Argentina quedó octava entre los 13 países que participaron, por detrás de Chile, Uruguay, Costa Rica, México, Brasil, Perú y Colombia en las tres áreas evaluadas.

Una caída en las tres áreas

Los puntajes promedio argentinos también mostraron una caída respecto de 2022. En Ciencias el descenso fue del 3,2%; en Lectura, del 3%; y en Matemática, del 2,9%.

La tendencia negativa también puede observarse en una comparación de largo plazo. En Lectura, Argentina pasó de 418 puntos en 2000 a 389 en 2025. En Matemática, una disciplina comparable para el país desde 2006, pasó de 381 a 367 puntos, una diferencia estadísticamente significativa. En Ciencias, en cambio, el país pasó de 391 puntos en 2006 a 393 en 2025, prácticamente sin modificaciones.

El deterioro argentino se produce en un contexto internacional también desfavorable. El promedio de los países de la OCDE alcanzó en 2025 su nivel histórico más bajo en las tres áreas. En la última década, el promedio de la organización cayó siete puntos en Ciencias, 22 en Matemática y 28 en Lectura. En la escala PISA, una diferencia de 20 puntos equivale teóricamente a un año de aprendizaje.

Matemática, el principal problema

Los resultados muestran que Argentina prácticamente no tiene estudiantes en los niveles más altos de desempeño en Matemática. Casi ningún alumno llegó a los niveles 5 y 6, mientras que el promedio de la OCDE alcanza el 8%.

En Ciencias y Lectura, apenas el 1% de los estudiantes argentinos llegó a esos niveles superiores.

En Ciencias, solo el 41% alcanzó el nivel 2 o superior, considerado el umbral mínimo para demostrar una comprensión básica de explicaciones científicas relacionadas con fenómenos familiares. En la OCDE, ese porcentaje asciende al 74%.

En Lectura, en tanto, solo el 40% de los estudiantes argentinos superó el nivel 2, lo que implica que seis de cada diez no cuentan con las competencias mínimas para identificar la idea principal de un texto de extensión moderada. El promedio de la OCDE llega al 69%.

La desigualdad también pesa

Los resultados también muestran la fuerte relación entre las condiciones socioeconómicas y el desempeño escolar. En Argentina, el índice socioeconómico y cultural explicó el 12% de la variación de los resultados en Ciencias, una proporción similar a la registrada en promedio por los países de la OCDE.

Sin embargo, el informe también encontró un dato positivo: el 14% de los estudiantes argentinos desfavorecidos fue considerado “resiliente académico”. Es decir, pese a pertenecer a sectores socioeconómicamente desfavorecidos, logró ubicarse dentro del cuarto superior de rendimiento de los estudiantes de su propio país. La proporción supera al promedio de la OCDE, que alcanza el 12%.

Una escuela atravesada por problemas de convivencia

Las dificultades no se limitan a los aprendizajes. Argentina también presentó indicadores preocupantes en materia de convivencia escolar.

El país registró algunos de los niveles más elevados de indisciplina de la región. El 58% de los alumnos afirmó que el ruido y el desorden interrumpen la mayoría o la totalidad de las clases de Ciencias, frente al 31% promedio de la OCDE.

Además, el 47% señaló que sus compañeros habitualmente no escuchan al docente y el 29% sostuvo que no se puede trabajar adecuadamente durante las clases.

A estos indicadores se suman problemas de asistencia y puntualidad. El 20% de los estudiantes argentinos faltó al menos un día completo durante las dos semanas previas a la prueba, mientras que el 66% llegó tarde al colegio. En los países de la OCDE, el promedio de impuntualidad fue del 50%.

La evaluación también relevó cambios en el acompañamiento de las familias. El porcentaje de estudiantes que afirmó que sus padres les preguntan semanalmente qué hicieron en la escuela cayó del 67% al 62%.

También disminuyeron las conversaciones sobre problemas escolares: pasaron del 52% al 44%.

Estos datos se incorporan a un escenario en el que las dificultades de aprendizaje aparecen vinculadas no solo con las condiciones económicas, sino también con la asistencia, el clima escolar y el acompañamiento que reciben los estudiantes fuera de las aulas.

Entorno escolar

Lectura e inteligencia artificial

La edición 2025 también puso el foco sobre los cambios que atraviesan las formas de leer y aprender en la era de la inteligencia artificial.

Los resultados muestran un deterioro en capacidades vinculadas con evaluar la confiabilidad de las fuentes, relacionar información proveniente de distintos textos y desarrollar pensamiento crítico.

Además, casi se duplicó entre 2018 y 2025 la proporción de los denominados “lectores apresurados”, estudiantes que leen de manera superficial y responden rápidamente, pero que también cometen una mayor cantidad de errores.

Una nueva dimensión: aprender en el mundo digital

PISA 2025 incorporó además una nueva área denominada “Aprendizaje en el mundo digital” (Learning in the Digital World), destinada a evaluar la capacidad de los estudiantes para utilizar herramientas digitales, interactuar con simulaciones y resolver problemas en entornos virtuales.

La incorporación de esta dimensión busca reflejar un escenario educativo en el que las habilidades digitales tienen cada vez mayor peso tanto dentro como fuera de la escuela.

Argentina en las pruebas PISA

La prueba PISA es una evaluación internacional organizada por la OCDE que se realiza desde el año 2000. No busca solamente determinar cuánto conocimiento escolar retienen los estudiantes, sino evaluar si pueden aplicar esos conocimientos y habilidades a situaciones nuevas, tanto dentro como fuera de la escuela.

En la edición 2025 participaron más de 760.000 estudiantes de 91 países y economías, entre ellos 38 países miembros de la OCDE y 53 sistemas educativos asociados.

En Argentina participaron alrededor de 11.093 estudiantes de 412 escuelas de todo el país, a través de una muestra representativa de la población de 15 años.

Argentina participa de las pruebas PISA desde hace más de dos décadas. En este período, los resultados muestran un retroceso especialmente marcado en Lectura y Matemática, mientras que Ciencias permanece prácticamente estable.

El desempeño argentino y el contexto internacional

Los resultados de 2025 muestran que Argentina no solo enfrenta una problemática propia, sino que forma parte de un deterioro educativo que también alcanzó a buena parte del mundo desarrollado.

El promedio de la OCDE cayó en las tres áreas y alcanzó sus peores registros históricos. Sin embargo, los países y sistemas educativos de mejor desempeño continúan concentrándose principalmente en Asia. Entre los primeros puestos aparecen los sistemas de Pekín, Shanghái, Jiangsu y Zhejiang, Singapur, Estonia, Japón, Corea, Macao, Chinese Taipei y Reino Unido.

La comparación también muestra que la riqueza de un país no explica por sí sola el rendimiento educativo. Las diferencias económicas explican aproximadamente la mitad de las diferencias de desempeño entre países, mientras que las políticas públicas y la manera en que se utilizan los recursos educativos tienen un peso significativo.

Un ejemplo mencionado es Luxemburgo, que registra una inversión educativa por estudiante muy superior a la de otros países, pero obtiene resultados en Ciencias inferiores a los de Irlanda, Francia e Italia, pese a que estos destinan menos recursos por alumno.

Una señal de alerta para la educación argentina

Los resultados de PISA 2025 vuelven a poner en evidencia las dificultades que atraviesa el sistema educativo argentino. La combinación de bajos niveles de aprendizaje, desigualdad socioeconómica, problemas de asistencia, dificultades de convivencia y menor acompañamiento familiar configura un escenario complejo.

El dato más contundente es que solo el 7,8% de los estudiantes argentinos logra alcanzar simultáneamente el nivel básico en Lectura, Matemática y Ciencias. Mientras tanto, Matemática continúa siendo el área donde se observa el mayor déficit: el 76% de los alumnos no alcanza las competencias mínimas.

La evaluación también plantea nuevos desafíos, especialmente frente a los cambios tecnológicos y al avance de la inteligencia artificial, que obligan a reforzar no solo la adquisición de conocimientos sino también la capacidad de interpretar información, evaluar fuentes, resolver problemas y desarrollar pensamiento crítico.

Los resultados de PISA 2025 vuelven así a colocar a la educación en el centro del debate: no solo por las posiciones que ocupa Argentina en los rankings internacionales, sino por la cantidad de adolescentes que llegan al final de su escolaridad obligatoria sin haber adquirido aprendizajes considerados básicos para desenvolverse en la vida cotidiana.

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