MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Santa Fe apuesta a la donación voluntaria: ¿qué procesos se le hacen a la sangre antes de las transfusiones?

El Cudaio realiza cerca de 200 colectas de sangre al año. En las convocatorias se colectan cerca de 30.000 unidades, que son procesadas en los Centros Regionales de Hemoterapia. 

 

El Gobierno nacional, mediante la Resolución N° 536/2026, aplicó cambios en los procesos de donación y transfusión de sangre: una de las modificaciones más importantes apunta a pasar de un sistema de reposición a uno de donación voluntaria. En Santa Fe, en tanto, destacaron que este mecanismo se encuentra avanzado gracias al trabajo del Centro Único de Donación, Ablación e Implante de Órganos (Cudaio), que articula jornadas de recolección, procesamiento y distribución de plaquetas, glóbulos rojos y plasma.

En Santa Fe se hacen, en promedio, más de 200 colectas de sangre al año, en donde se juntan cerca de 30.000 unidades, las cuales son procesadas por el Centro Regional de Hemoterapia que el Cudaio tiene en Rosario y en la capital provincial. Una vez habilitadas, se usan tanto en cirugías, tratamientos oncológicos y hematológicos, como así también en pacientes con enfermedades crónicas que requieren transfusiones regulares y emergencias médicas.

En diálogo con Conclusión, el médico del Centro Regional de Hemoterapia de Rosario, Ariel Aresi, explicó: “Se renovaron las nuevas normas técnicas administrativas que rigen la hemoterapia a nivel nacional. En Santa Fe estas modificaciones ya tienen una implementación, estamos muy avanzados e incorporamos nuevas tecnologías. Llevamos casi 200 colectas anuales, con gran repercusión y muy buena respuesta de la comunidad a la donación voluntaria”.

El profesional de la salud detalló que las fechas de las colectas de sangre están publicadas en la página web de Cudaio, donde los interesados también se pueden anotar para ser donantes. “Contamos con postas de donación en los hospitales, donde también se pueden acercar. La idea es que la comunidad entienda que es necesario donar sangre, hay pacientes que la requieren y que todos los días están esperando un tratamiento”, añadió.

Aresi apuntó que poco a poco la donación voluntaria de sangre va ganando terreno y se van derribando mitos: “Los donantes voluntarios llevan de boca en boca su experiencia y van invitando a otras personas. El ser humano genera sus propias células sanguíneas, por ende, no es que sólo se puede donar una vez en la vida y tampoco es necesario guardarse por si en algún momento se necesita. De hecho, podemos donar cada dos o tres meses, dependiendo de si se es hombre o mujer”.

“Incorporamos nuevas tecnologías, sumamos colectas y reforzamos la difusión para llegar a la comunidad y tuvimos una respuesta muy positiva. Estas colectas voluntarias de sangre vienen creciendo, y paulatinamente vamos a poder pasar de la donación de reposición que le pedimos a los pacientes, a la donación voluntaria. Esto va a llevar tiempo y trabajo, pero de a poco vamos a llegar a tener el 100% de donación voluntaria”, completó el profesional.

 

Por último, invitó a que la ciudadanía done sangre: “Los mayores de 16 años que tengan ganas se pueden acercar al lugar de la colecta o donación, ahí van a tener una entrevista médica, se los va a evaluar clínicamente y se les va a hacer preguntas con respecto a los factores de riesgo que puedan llegar a tener, para encontrar si hay algo que podamos transmitir al receptor. Quienes puedan donar, lo van a hacer, y los que no, pueden aportar difundiendo y trayendo gente”.

¿Qué se hace con la sangre donada?

En la provincia hay dos Centros Regionales de Hemoterapia: uno está ubicado en Rosario y el otro en Santa Fe. Estos establecimientos reciben toda la sangre donada por los santafesinos, la cual pasa por diferentes procesamiento antes de ser habilitada para transfusión.

“Habitualmente lo que ingresa es la bolsa de sangre entera, lo que sale del cuerpo del donante, y eso se procesa con centrífugas que fueron adquiridas hace muy poquito. Estos aparatos son automatizados y nos permiten separar los hemocomponentes en glóbulos rojos, plaquetas y plasma. Al finalizar, las unidades van a quedar en cuarentena, esperando el estudio bioquímico de enfermedades de transmisión e inmunohematológicos. Además, se clasifican de acuerdo a grupo y factor. Una vez que tenemos ese estudio, la última instancia es la habilitación de la sangre. Se toma toda esa información y se decide si es enviada a los efectores para transfundir a los pacientes”, enumeró Aresi.

Y completó: “El último sector es el de habilitación. Contamos con un sistema informático que nos permite tener una trazabilidad de cada unidad que ingresa, sale y se transfunde a los pacientes. Primero se habilitan glóbulos rojos y plaquetas, y después hay un segundo tiempo donde se habilita el plasma y se clasifica de acuerdo a su calidad para transfundir pacientes. El que no resulta apto, se envía a la industria para la generación de medicamentos. Cuando la habilitación termina, los componentes se almacenan de acuerdo a la temperatura que requieren y después se distribuyen en los distintos efectores de acuerdo a la necesidad”.

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