“Tengo problemas de salud mental y quiero vivir igual”: Ciro Korol presentó una canción que invita a “no fingir demencia”
En el marco del Día Mundial de la Salud Mental, el artista rosarino presentó su nuevo tema, compuesto durante su internación Agudo Ávila. En un testimonio a corazón abierto, reflexiona sobre el tabú, la potencia vital del arte y la urgencia de defender la salud pública frente al desfinanciamiento.
- Info general
- Oct 10, 2026
A contracorriente de la consigna cotidiana de mirar para otro lado, la frase irrumpe sin rodeos: “Tengo problemas de salud mental y quiero vivir igual”. Lejos de la condescendencia y de los discursos asépticos, “No finjo demencia” emerge como un manifiesto rítmico surgido en el corazón del Hospital de Salud Mental Dr. Agudo Ávila de Rosario. Su autor, Ciro Korol —nacido a orillas del Paraná en 1989, exalumno de la escuela Nigelia Soria, estudiante de psicología y escritor formado en los talleres de Juan Forn—, eligió el Día Mundial de la Salud Mental para poner en circulación una obra que transforma el padecimiento subjetivo en celebración colectiva y crítica social.
El germen de la composición se remonta al 2022, en medio de una crisis marcada por episodios de manía, delirios y alucinaciones auditivas. Durante ese período, Korol experimentó una intensa inclinación por el rap, manteniendo conversaciones enteras rimadas y escribiendo de forma compulsiva hasta dar con el estribillo. Sin embargo, la chispa definitiva se encendió durante su segunda internación en el nosocomio público de calle Suipacha.
“Estaba transitando mi segunda internación en el Agudo Ávila, en el Suipacha, cuando me puse a cantar ese estribillo con el ritmo que tiene hoy en día y una paciente con la que teníamos una especie de romance ahí en el hospital me dijo que le encantaba esa música. Me fui corriendo al interior del pabellón 8, busqué mi cuaderno y me puse a escribir la letra”, aseguró el artista en diálogo con Conclusión.
Aquel impulso individual derivó rápidamente en un fenómeno comunitario intramuros. Mientras el autor escribía fragmentos de las estrofas en las paredes del hospital con tiza, la música contagió al resto de los internos: “Ella me iba corrigiendo algunas partes que le gustaban más, otras que le gustaban menos. A eso le siguió como cierto fervor musical por parte de todos los pacientes. Uno hizo una cumbia, otra un tango, soñamos con armar una banda y girar por el país. Se armó como una especie de espíritu musical al interior del psiquiátrico”.
Tras recibir el alta médica, Korol comenzó un minucioso trabajo de producción junto al músico Federico Baronio para pulir los versos y dar con el tono exacto que demandaba la propuesta. La meta no era edulcorar la experiencia, sino arrancarla de la gravedad paralizante del estigma.
“La intención tiene que ver con hablar de las cuestiones de salud mental, pero quitándole un poco los pruritos, la solemnidad y el aire de tabú o de cuestión tremenda. Tomarlo con un poco más de humor, con un poco más de vitalidad, de desenfado y de desfachatez; poder reírnos también de eso y, ¿por qué no?, bailar con eso”, añadió Korol a este medio.
En sus reflexiones, el autor contrasta la hipocresía contemporánea con la honestidad de reconocer las propias vulnerabilidades: “En esta época que nos propone fingir demencia para insensibilizarnos, decir ‘no finjo demencia’ es decir: somos locos, ¿y qué?. Es mirar de frente a la realidad. Con una corona de blísteres. Con la locura, de la que nadie está exento”.
Crisis sanitaria y rol estatal: “Es cruel desfinanciar cuando la necesidad crece”
La canción no elude la mirada política. Korol vincula la multiplicación de los padecimientos con los ritmos y presiones que imponen los modos de vida actuales, señalando que prácticamente cualquier persona puede atravesar un momento de fragilidad. Sin embargo, contrapone esa realidad con el retroceso de las políticas sanitarias: “Desde 2022 hasta hoy cambió mucho el panorama. Hoy es un tema que está en agenda, se habla muchísimo porque es cada vez más grave. Las estadísticas de autolesiones, de internaciones lo corroboran, y el sistema sanitario no da abasto porque está desfinanciado. Es contradictorio y es cruel. A medida que aumentan los casos y la necesidad, se desfinancia el sistema público de atención a la salud mental”.
El artista advierte sobre la desprotección que sufren los sectores más vulnerables: “Es dejar a la gente que está necesitando una mano, ayuda y contención, sin un espacio, sin una red más allá de la que cada cual pueda tener en su vida, lo cual depende de la suerte y de los privilegios. Un Estado presente debería garantizar esa contención”.
Pese a valorar positivamente el acompañamiento profesional y farmacológico que recibió en el efector rosarino, Korol remarca que su experiencia no puede tomarse como una regla general: “No me puedo quejar porque las dos internaciones las pasé en el Agudo Ávila y tuve muy buena atención con mi psiquiatra, recibo la medicación y eso no se cortó. Pero sé que mucha gente que necesita atención psiquiátrica o psicológica no la está pudiendo recibir, no solo en Rosario sino en todo el país. No puedo poner mi caso individual como ejemplo”.
Ponerle palabras al dolor para que no sea un tema de un solo día
Al analizar el valor de conmemoraciones como el Día Mundial de la Salud Mental o las jornadas de prevención del suicidio, Korol destaca el impacto de que estas problemáticas ocupen las conversaciones públicas y las redes sociales. No obstante, subraya la necesidad de que la empatía no se agote en una fecha del calendario: “Son fechas que toman la agenda y hacen que hablemos de estos temas. Eso me parece importante para que se establezca también el resto de los días, para que podamos hablar de enfermedades de la salud mental, de depresión, de suicidio y de todo lo que implican estas problemáticas”.
Para el creador, la posibilidad de exteriorizar el sufrimiento es el primer paso hacia el alivio: “En la medida en que sea tabú y no haya un clima social que permita hablar de eso, el dolor que sentimos se acrecienta. Pero cuando podemos expresar lo que sentimos al estar deprimidos, cuando podemos ponerle palabras al dolor, tenemos más herramientas para atravesarlo y para resolverlo”.
“La canción no es una política pública, pero es un intento de hacer que ese gesto musical que nació al interior de un hospital psiquiátrico pueda ver la luz y conectar con gente que a lo mejor está pasando por momentos difíciles, para que pueda verlos con cierto optimismo”, concluyó Ciro.
Ficha técnica y factura colectiva
El lanzamiento cuenta con una sólida producción artística local. La música fue producida, grabada y mezclada por Federico Baronio en Nueva Materia y Domo Estudio (por Billie Gómez), con masterización de Franco Mascotti. Junto a la voz de Korol participan Agustina Lofi en voces adicionales y un coro integrado por Sabina Rey, Damián Schwarzstein, Ema Schwarzstein y Cami Basterra. La realización audiovisual estuvo a cargo de Corpóreo Estudio Creativo, con fotografía de portada de Sol Casanovas, guion del propio autor y una sentida dedicatoria a “la banda del Suipacha”.

