Violaciones, represión y hambre: el drama de Annobón contado en primera persona
En esta entrevista exclusiva con Conclusión, Orlando Cartagena Lagar, Primer Ministro de la isla de Annobón, denuncia la emergencia humanitaria que enfrenta su pueblo tras proclamar la independencia de Guinea Ecuatorial en 2022.
- Conclusion TV
- Por Elisa Soldano y Ezequiel González
- Jun 6, 2025
Annobón, una pequeña isla africana ubicada en el Golfo de Guinea, proclamó su independencia de Guinea Ecuatorial en 2022 tras décadas de abandono, represión y violaciones sistemáticas a los derechos humanos. Hoy atraviesa una situación de emergencia humanitaria y sanitaria extrema, con una población sometida por fuerzas militares, sin acceso a recursos básicos y silenciada ante la comunidad internacional. En esta entrevista exclusiva para Conclusión, Orlando Cartagena Lagar, el Primer Ministro de Annobón relata con crudeza la realidad de la isla, sus reclamos por libertad y el pedido formal a la República Argentina para que reconozca su independencia.
– ¿Cuál es la situación actual que atraviesa Annobón?
– La situación de Annobón a fecha de hoy es de extrema gravedad, de extremo sufrimiento; es una situación de emergencia humanitaria y sanitaria al mismo tiempo. Hay una milicia, porque no se puede ni llamar ejército, de más de 500 personas que están sometiendo a la población con agresividad, prohibiendo a la gente incluso ir al campo a trabajar o salir a pescar. La población vive con miedo constante. Además, estos militares son responsables del secuestro de niñas y su sometimiento a abusos como método de guerra, para humillar al pueblo annobonés. Lo que está ocurriendo es una gestación de hambruna, de miseria, y de un exterminio total en la isla.
– ¿Esto es de parte de Guinea Ecuatorial?
– Sí, de parte de Guinea Ecuatorial. Ese país obtuvo su independencia en 1968 y, lamentablemente, desde entonces nos sometieron a una entidad colonial que jamás respetó los derechos del pueblo annobonés. Nunca se reconoció nuestra libre determinación. Desde entonces, el pueblo de Annobón no ha tenido respiro, no ha experimentado ningún tipo de desarrollo. Guinea Ecuatorial manda un barco una vez al año, o a veces cada dos años. Ese es el único medio de transporte y de conexión con el mundo exterior. Pero lo hace sin ningún tipo de programa de abastecimiento: la gente sobrevive gracias a productos de la tierra como la yuca, la malanga, el plátano, y a la pesca artesanal.
– Annobón proclamó su independencia en 2022, ¿es correcto?
– Sí, así es. Primero solicitamos autonomía, porque consideramos que podríamos gestionar mejor esta situación de aislamiento. Pero el gobierno dictatorial de Guinea Ecuatorial, que lleva 57 años en el poder (el primer presidente estuvo 11 años y el sobrino que lo sucedió ha continuado con el mismo modelo), vio la autonomía como un riesgo, porque implicaría el desarrollo del pueblo annobonés. Y eso, para ellos, equivale a independencia. En lugar de dialogar, incrementaron la presencia militar en la isla, dándoles libertad para cometer todo tipo de abusos, principalmente contra niñas, a través del secuestro y el abuso sexual. Tenemos actualmente 38 annoboneses secuestrados solo por pedir que se detenga el uso de dinamita para extraer minerales de la isla. Guinea Ecuatorial es un estado totalitario, sin visión de futuro, de convivencia imposible. El pueblo annobonés está marginado y apartado de todo bien y todo progreso.
– Entonces, como primer ministro, ¿qué es lo que le están pidiendo a la Argentina? ¿Buscan anexarse o simplemente el reconocimiento de su independencia?
– Estamos pidiendo a la Argentina el reconocimiento de nuestra independencia como un paso fundamental para lograr nuestra libertad. Es un reconocimiento institucional, en todos los aspectos, para poder vivir en paz y dignidad. Llevamos desde 1471 bajo dominio colonial europeo. Hemos pasado de mano en mano como si fuésemos un producto, sin que nadie haya respetado a la población. Hoy hemos decidido tomar las riendas de nuestro destino y de nuestra política. No pedimos otra cosa más que el reconocimiento internacional. Queremos ser libres, no ser súbditos ni vasallos de nadie. Somos seres humanos, con nuestro territorio, nuestra lengua, nuestra identidad cultural. Además, al ser una isla, no tenemos fronteras con ningún otro país. Buscamos solidaridad, apoyo y reconocimiento para lograr nuestra libertad.
– Le pregunto esto porque en Argentina se difundió la idea de que ustedes querían anexarse al país.
– Sí, eso fue un malentendido. Alguien no supo interpretar lo que significa una anexión. Nosotros estamos atrapados, Guinea Ecuatorial ha llevado familias enteras a ocupar Anobón, y no queremos salir de una situación de esclavitud para entrar en otra. No buscamos ser esclavos para siempre. Rechazamos totalmente cualquier idea de perder nuestra identidad o soberanía. No buscamos ser parte de otro país, sino ser reconocidos como lo que somos: un pueblo libre con una historia, una lengua, y una cultura propia.
– ¿Además de Argentina, han solicitado apoyo a otros países, como Uruguay, Paraguay, o Brasil?
– Sí, estamos en ese proceso. Empezamos con España, que es la potencia colonial que creó Guinea Ecuatorial y que todavía no ha resuelto el estatus de Anobón. Creemos que, legalmente, seguimos siendo un territorio que dependía de España y que nunca alcanzó su autonomía. También hemos empezado contactos con otros países con los que compartimos lazos históricos como Uruguay, Paraguay y Brasil. Pero Argentina ha sido el punto de partida, porque identificamos una sensibilidad particular hacia nuestra causa y una manera de enfocar la situación que nos resulta cercana.
– ¿Han tenido reuniones con el gobierno argentino? ¿O con otras instituciones del país?
– No nos hemos reunido aún con miembros del gobierno nacional, pero sí con diputados, senadores, estudiantes, historiadores africanistas, ONGs y población civil. Llevamos 10 semanas trabajando intensamente en Argentina para visibilizar el caso de Anobón. Antes nadie sabía dónde quedaba ni lo que estaba ocurriendo allí. Ahora, gracias a esta difusión, cada vez más personas están enteradas de nuestra situación y de nuestro pedido. Eso nos permite avanzar y poder llegar con más claridad a los espacios institucionales.
– Para finalizar, ¿podría contarnos algo más sobre la isla? ¿Cuántas personas viven allí? ¿A qué se dedican? ¿Qué idioma se habla?
– En Anobón hablamos el fa d’ambu, un criollo portugués nacido de la mezcla entre los esclavos africanos y los pueblos originarios de la isla. Es una lengua propia, también hablada en Santo Tomé y Príncipe. Además, hablamos español por el pasado colonial, primero con España y ahora con Guinea Ecuatorial. La gente es amable, abierta, porque hemos vivido siempre bajo dominación extranjera, pero ya no queremos seguir siendo tratados como esclavos. La mayoría de la población annobonesa —alrededor del 80%— vive fuera de la isla porque allí no hay absolutamente nada: no hay farmacias, no hay agua potable, ni siquiera jabón para lavarse. No hay servicios médicos, la gente no puede ir al dentista, al ginecólogo, ni al oculista. La isla vive en condiciones infrahumanas, sobreviviendo con lo poco que da la tierra y la pesca artesanal. Tuvimos un brote de cólera devastador, y en 1988 Guinea Ecuatorial firmó contratos con empresas extranjeras para verter residuos tóxicos y radiactivos en la isla. Eso mató a gran parte de la población, destruyó el ecosistema y cambió el clima. En 2023 pusieron por primera vez una línea telefónica, pero la quitaron en 2024. Hoy no tenemos acceso a internet ni a medios de comunicación. Guinea Ecuatorial nos ha convertido en un campo de exterminio lento. Por eso estamos pidiendo a Argentina el reconocimiento de nuestra libertad.

