A un día de asumir, De la Espriella enfrenta un ataque con drones que mató a un policía en Colombia
El atentado contra una subestación policial en Cesar dejó un subintendente muerto. El nuevo presidente prometió que el crimen “no quedará impune”. Además, explosivos destruyeron un peaje en construcción sobre la Vía Panamericana.
- Internacionales
- Ago 8, 2026
La violencia golpeó a Colombia apenas 24 horas después de la asunción de Abelardo de la Espriella. Un subintendente de la Policía murió este sábado luego de que la subestación de San Roque, en el departamento de Cesar, fuera atacada con explosivos lanzados desde drones.
El nuevo mandatario condenó el atentado y envió sus condolencias a la familia y a los compañeros del policía asesinado. “Este crimen no quedará impune”, afirmó De la Espriella, en uno de sus primeros pronunciamientos sobre un hecho de seguridad desde que asumió la Presidencia.

El ataque se produjo en una jornada en la que también fue blanco de explosivos la infraestructura vial. En la madrugada del sábado, desconocidos atacaron un peaje que se encontraba en construcción en el sector de Mondomo, sobre la Vía Panamericana, entre Popayán, en Cauca, y Cali, en Valle del Cauca.
La explosión destruyó la estructura y obligó a restringir el tránsito por una de las principales rutas del país. No se registraron víctimas en este segundo episodio. Las autoridades todavía trabajan para determinar quiénes estuvieron detrás del ataque.
El peaje ya había sido afectado durante anteriores protestas indígenas y se encontraba en la última etapa de reconstrucción. La Vía Panamericana, además, ha sido escenario de distintos ataques y bloqueos en los últimos años.

El nuevo presidente asumió el viernes con un discurso centrado en la seguridad y una postura de línea dura frente a los grupos armados y el narcotráfico. Durante su investidura, celebrada en Cali ante la presencia de varios mandatarios de la región, prometió combatir “sin tregua al narcoterrorismo”.
Tras el ataque contra el peaje, De la Espriella advirtió que atentar contra la infraestructura nacional significa atacar “el progreso, la movilidad y la tranquilidad de millones de colombianos”.
El doble episodio de violencia representa uno de los primeros desafíos para el nuevo gobierno y pone a prueba su promesa de endurecer la respuesta del Estado frente a las organizaciones armadas que operan en distintas regiones de Colombia.

