VIERNES, 17 DE JUL.

Alerta en Estados Unidos: gigantes financieros de Wall Street imponen «corralito» y limitan retiro de fondos de sus inversores

Blackrock, Morgan Stanley y otros gigantes también bloquearon los retiros. ¿Cuiáles son los motivos detrás de la corrida?

Si bien no se puede afirmar abiertamente que haya una crisis financiera en Estados Unidos, hay señales que encienden las alarmas de Wall Street. Las más llamativas son las que dieron lso gigantes Blackrock y Morgan Stanley al limitar los retiros de fondos de sus inversores. En una carta que este último remitió a los inversores,explican que la restricción busca «evitar ventas de activos en ‘períodos de dislocación del mercado’ y «preservar la rentabilidad ajustada al riesgo a largo plazo».

De acuerdo a la información que comenzó a hacerse pública en los últimos 10 días, algunos de los gigantes financieros que dominan los movimientos de Wall Street han debido tomar duras medidas ante los masivos retiros de dinero del sistema por parte de los inversores. Hablamos de Morgan Stanley, Blackrock y Cliffwatter entre otros, que encendieron alarmas al retener en forma forzosa los fondos, poniendo en tela de juicio la liquidez con la que cuentan y trayendo el fantasma de la crisis de las subprime de 2008.

Según el análisis de los especialistas, este «corralito selectivo» obedece, principalmente, a tres factores que se combinaron en las últimas dos semanas y que provocaron los retiros masivos de dinero del sistema de Wall Street: en primer lugar la guerra con Irán y el impacto sobre el mercado petrolero, la creciente estridencia sobre una supuesta burbuja en torno a los negocios de la inteligencia artificial y el mercado del crédito privado que no ha parado de crecer luego de la crisis de 2008.

Los casos que más ruido hicieron fueron los de BlackRock, que limitó los retiros del fondo HLEND, tras recibir requerimiento que rondaban los 1.200 millones de dólares, lo que representa un 9% de su valor neto.

Similar situación tuvo lugar con Morgan Stanley, que también limitó retiros de uno de sus fondos de inversión, North Haven Private Income Fund, cuando los inversores solicitaron reembolsos que, aproximadamente, representaban el 11% de su valor. Vale señalar, según dio cuenta el medio especializado en economía, El Debate,  que atendieron alrededor del 45,8 % de las solicitudes de retirada correspondientes al trimestre, lo que equivale a unos 169 millones de dólares y tuvo que aplicar el límite previsto en su documentación, que fija los reembolsos en un máximo del 5 % de las participaciones en circulación.

En el mismo comunicado en el que hablaron de «períodos de dislocacion del mercado», y «preservar la rentabilidad ajustada al riesgo de largo plazo», el banco señaló como un desafío la incertidumbre sobre la recuperación de la actividad de fusiones y adquisiciones, el deterioro potencial del crédito y la reducción de la rentabilidad de los activos.

Otras señales de la tensión financiera creciente en Estados Unidos fueron la rebaja aplicada por JPMorgan Chase de la valoración de algunos préstamos vinculados a fondos de crédito privado. También Cliffwater, una firma especializada en medir el rendimiento de los préstamos privados, tuvo sus momentos de alarma, cuando su fondo Corporate Lending Fund, recibió pedidos de retiro que alcanzaban el 14% del capital. La firma limitó las devoluciones al 7%.

La periodista especializada en el tema, Luciana Glezer señaló en su nota en La Política Online, que «no se trata de un colapso, pero sí de un síntoma». «Cuando un fondo empieza a cerrar la puerta, el resto del mercado mira con desconfianza lo que está pasando».

Asimismo, resalta el dato que empieza a preocupar: el aumento de defaults y reestructuraciones en empresas muy endeudadas, entre el 8% y el 12% de los préstamos muestra signos de «estrés», lo que, vale repetirlo, recuerda la crisis de los préstamos hipotecarios de las subprimes.

En ese sentido, es importante desentrañar el concepto de crédito privado. Son préstamos que no provienen de bancos tradicionales, ya que tras lo ocurrido en 2008, se impusieron regulaciones que redujeron el margen de los bancos para financiar empresas con riesgo medi o alto. A esa franja es a la que los fondos de inversión les prestan dinero. Pero ese mercado creció extraordinariamente rápido durante los últimos 10 años y ahora enfrentan un punto de inflexión: cae la liquidez y los inversores institucionales revisan su exposición.

Otra pata del sistema son lo llamados Private Equity, fondos que compran empresas, las reestructuran y las venden más caras tiempo después. La mayor parte de esas operaciones se financian con deuda, deuda que, generalmente, proviene del crédito privado. Es una telaraña de deuda que funciona bien hasta que la liquidez comienza a complicarse.

 

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