JUEVES, 04 DE JUN.

Crecen las protestas en Mongolia: exigen la renuncia del primer ministro acusado de corrupción

Desde mediados de mayo, cientos de personas en su mayoría jóvenes se movilizan en la capital Ulán Bator contra el primer ministro Oyun-Erdene, cuestionado por presuntas irregularidades tras la difusión de imágenes que muestran lujos vinculados a su hijo y su entorno.

 

La tensión política va en aumento en Mongolia, donde desde mediados de mayo manifestantes se concentran a diario en el centro de Ulán Bator para exigir la renuncia del primer ministro, Luvsannamsrain Oyun-Erdene, señalado por presuntas irregularidades. El conflicto estalló tras la difusión en redes sociales de imágenes que muestran el estilo de vida ostentoso de su hijo, Temuulen, y su prometida, quienes exhiben públicamente bienes de lujo como bolsos de diseñador y joyas.

Las protestas, que comenzaron el 14 de mayo, fueron impulsadas por la indignación popular frente a lo que consideran una contradicción entre el discurso político oficial y las acciones del entorno cercano al primer ministro. Bajo consignas como Demostrá tus ingresos, dimitir es fácil, los manifestantes principalmente jóvenes reclaman más transparencia y el fin de los privilegios en la clase política.

Pese a que la Oficina del Primer Ministro desestimó las acusaciones y las calificó como parte de “una campaña de descrédito”, el malestar social crece. Más de 58.000 personas firmaron una petición exigiendo la dimisión de Oyun-Erdene, quien asumió el cargo hace menos de un año tras el triunfo del Partido Popular Mongol (PPM) en las elecciones parlamentarias de 2024.

La situación se vuelve aún más compleja para el oficialismo luego de que tres diputados del Partido Democrático (PD), socio de coalición, se pronunciaran públicamente a favor de las protestas. En paralelo, también se registraron movilizaciones convocadas por sectores que respaldan al primer ministro, lo que refleja una creciente polarización en la sociedad mongola.

La permanencia de Oyun-Erdene en el poder dependerá, en gran medida, de cómo evolucione la presión social y del posicionamiento de sus aliados políticos en el Parlamento. Mientras tanto, la ciudadanía sigue movilizada, exigiendo que la política rinda cuentas.

 

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