SáBADO, 18 DE JUL.

Crisis en Bolivia: la policía despejó rutas y aumentó la tensión por las protestas contra Rodrigo Paz

Las fuerzas de seguridad liberaron accesos clave para garantizar el abastecimiento en La Paz y El Alto, mientras continúan los enfrentamientos entre manifestantes y efectivos policiales. El Gobierno denunció la presencia de grupos armados y convocó al diálogo para intentar frenar la escalada del conflicto.

Bolivia atraviesa una profunda crisis política y social luego de tres semanas de bloqueos, protestas y enfrentamientos contra el gobierno del presidente Rodrigo Paz Pereira. En las últimas horas, las fuerzas de seguridad lograron despejar algunas de las principales rutas del país para restablecer el abastecimiento de alimentos, combustible y oxígeno medicinal hacia La Paz y otras regiones afectadas por las movilizaciones.

En ese contexto, miembros de la Central Obrera Boliviana, campesinos aymaras y sectores afines al ex presidente Evo Morales protagonizaron violentos enfrentamientos con la policía en las inmediaciones de la plaza Murillo, en La Paz, cuando intentaban avanzar hacia el centro político del país. Como consecuencia de los disturbios, se reportaron periodistas y civiles heridos.

 

Además, el Gobierno boliviano y las Fuerzas Armadas alertaron sobre la aparición de grupos armados en medio de las protestas y advirtieron que actuarán para preservar la estabilidad institucional.

A través de redes sociales comenzaron a circular videos de hombres encapuchados y armados con fusiles en la región de Oruro, donde lanzaron consignas a favor de una supuesta “guerra civil”.

 

Mientras tanto, el impacto de los bloqueos comenzó a sentirse con fuerza en distintos puntos del país. Según las autoridades, las restricciones en las rutas provocaron desabastecimiento de alimentos, combustible y oxígeno medicinal, especialmente en La Paz y El Alto. Asimismo, el Gobierno informó que al menos cuatro personas murieron debido a la falta de atención médica oportuna.

Frente a este escenario, el presidente Rodrigo Paz Pereira defendió su gestión y responsabilizó a sectores opositores por la escalada del conflicto. “Evo Morales quiere volver al poder”, afirmó el mandatario, quien además sostuvo que Bolivia arrastra problemas económicos y sociales estructurales desde hace más de dos décadas.

Por otra parte, el Gobierno intentó abrir una instancia de negociación para reducir la tensión social. El ministro de Desarrollo Productivo, Óscar Mario Justiniano, convocó para este domingo a la Federación Sindical Única de Trabajadores Campesinos Túpac Katari de La Paz, una de las organizaciones más activas en los bloqueos y marchas de las últimas semanas.

“Lo importante es atender y trabajar. Sabemos que el Estado no está en condiciones óptimas de financiamiento, pero lo que hacemos es escuchar, comprometernos y proyectar soluciones”, expresó Justiniano durante una conferencia de prensa.

Además, adelantó que el Consejo Económico y Social impulsado por el Ejecutivo se realizará el próximo 27 de mayo con participación de empresarios, transportistas, gremiales y organizaciones sociales.

Sin embargo, la situación continuó agravándose durante la jornada. Luego del operativo policial y militar denominado “Corredor Humanitario Banderas Blancas”, grupos de manifestantes incendiaron oficinas públicas de Vías Bolivia, Senasag y la Aduana en la localidad de Achica Arriba, sobre la carretera entre La Paz y Oruro.

El despliegue de las fuerzas de seguridad tenía como objetivo garantizar el ingreso de alimentos, medicamentos, combustible y otros insumos esenciales hacia las principales ciudades del altiplano. Durante la intervención, los efectivos utilizaron agentes químicos para dispersar a grupos que intentaban impedir el avance del operativo.

Posteriormente, manifestantes tomaron instalaciones estatales y provocaron incendios y destrozos en varios edificios públicos. Las imágenes difundidas en redes sociales mostraron oficinas destruidas, ambientes afectados por el fuego y daños materiales de consideración, aunque hasta el momento no existe un informe oficial sobre la magnitud total de las pérdidas.

Con este escenario, el conflicto en Bolivia continúa escalando en un clima de creciente tensión política y social, mientras el Gobierno busca recuperar el control de las rutas y abrir canales de diálogo para evitar una profundización de la crisis.

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