MIéRCOLES, 03 DE JUN.

El conservador Karol Nawrocki ganó las elecciones presidenciales en Polonia

El candidato polaco apoyado por el principal partido de la oposición, el ultraconservador Ley y Justicia (PiS) ganó la segunda vuelta de las elecciones con el 50,89 % de los votos, frente al 49,11 % de su rival, el liberal Rafal Trzaskowski, según el resultado del 100 % de los votos escrutados publicado por la Comisión Nacional Electoral.

 

Con una victoria ajustada, el candidato ultraconservador Karol Nawrocki, respaldado por el principal partido de la oposición, Ley y Justicia (PiS), ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales en Polonia con el 50,89 % de los votos, frente al 49,11 % de su rival, el liberal Rafał Trzaskowski, según los resultados oficiales publicados por la Comisión Nacional Electoral.

Nawrocki, exboxeador de 42 años, recién llegado a la política con un perfil euroescéptico, adoptó posiciones más duras en temas como la inmigración y mostró afinidad con el Gobierno de Donald Trump. Su triunfo representó un duro revés para el Gobierno liberal-conservador y proeuropeo de Donald Tusk.

Por su parte, En un mensaje publicado en redes sociales, Trzaskowski felicitó al ganador y agradeció el apoyo recibido por sus votantes: «gracias por cada voto. Luché para que construyéramos juntos una Polonia fuerte, segura, honesta y empática. Una Polonia moderna, donde todos puedan realizar sus metas y aspiraciones. Gracias a todos los que votaron por este tipo de Polonia».

Con una alta participación en las elecciones de Polonia, el actual alcalde de Varsovia fue testigo de un vuelco en sus perspectivas desde que las primeras encuestas a pie de urna le concedieron la victoria hasta que los resultados definitivos confirmaron su derrota. La diferencia, un 1,78 % es mínima y supone el segundo golpe en unas presidenciales para el aspirante liberal y proeuropeo, que perdió en 2020 con una diferencia del 2,06 % contra el actual presidente de Polonia, Andrzej Duda, quien concluye en agosto su segundo mandato consecutivo al frente de la jefatura de Estado del país centroeuropeo.

Tras los primeros sondeos, tanto Nawrocki como Trzaskowski reivindicaron la victoria en las urnas. Especialmente el candidato conservador no quiso darse por vencido al apostar por los pueblos, donde tiene sus grandes bastiones, frente a las ciudades, donde iba a dominar el político liberal.

Esta situación recordaba a la de las elecciones presidenciales de 1995, cuando Lech Walesa compitió con Aleksander Kwaśniewski y, aunque en los primeros sondeos éste había cogido la delantera, al día siguiente resultó ganador su rival y se convirtió en presidente. Además, la participación estimada en la segunda vuelta de este domingo fue, según Ipsos, del 71,7 %, la más alta en unas elecciones presidenciales en Polonia desde 1990.

La victoria de Karol Nawrocki, fue un duro revés para el Gobierno liberal y proeuropeo cuyo desenlace de estos comicios tiene profundas implicaciones para el panorama político polaco, ya que una victoria de Trzaskowski, de 53 años, hubiera facilitado al Gobierno la implementación de su agenda reformista.

El alcalde de Varsovia, Rafał Kazimierz Trzaskowski, prometió impulsar reformas como la liberalización del aborto, las uniones civiles y revertir las reformas judiciales del PiS, además de buscar una relación más estrecha con Bruselas.

Por el contrario, la victoria de Nawrocki, es vista como la continuidad al frente de la Presidencia polaca de Andrzej Duda, quien no ha dudado en vetar varias iniciativas de Tusk, por lo que los analistas creen que la gestión del Gobierno de Tusk seguirá siendo difícil, con un posible estancamiento de su agenda reformista.
El actual presidente polaco, Andrzej Duda dio esta mañana las gracias a los votantes por haber acudido a las urnas y felicitó al ganador con la frase «¡mantente fuerte, Polonia!» frente al Gobierno liberal.

Con este panorama, las elecciones presidenciales reflejan una profunda polarización en Polonia, evidenciada por los resultados tan ajustados. Este escenario pone de manifiesto «las dos Polonias» que coexisten en el país, una orientada hacia una postura proeuropea y liberal, y otra ultraconservadora. Estas dos visiones, representadas en distintos poderes del Estado, se presentan como difíciles de conciliar.

El presidente polaco tiene el derecho de veto legislativo, puede enviar leyes al Tribunal Constitucional, cuyos miembros fueron nombrados en su mayoría por parlamentos dominados por el PiS, es comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y debe aprobar todos los nombramientos importantes, como los embajadores.

Nawrocki, un exboxeador de 42 años recién llegado a la política con un perfil euroescéptico, adoptó posiciones más duras en temas como la inmigración, mostró afinidad con el Gobierno de Donald Trump, del que recibió su apoyo, y mostró reticencias hacia la integración de Ucrania en la OTAN.

El reciente ganador, es un político poco conocido para el gran público y encarna posiciones conservadoras en cuestiones sociales como oponerse al aborto, las uniones civiles del mismo sexo y la píldora del día después sin receta.

También es crítico con la centralización de Bruselas y el Pacto Verde Europeo, se muestra cercano a la idea de una «Europa de naciones» y a figuras como la primera ministra italiana, Giorgia Meloni.

 

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