VIERNES, 02 DE OCT.

Francia: cientos de escuelas permanecen cerradas mientras se intensifican las protestas estudiantiles con más de 1.700 detenciones

Las movilizaciones contra la falta de profesores y el deterioro de los establecimientos educativos se extendieron por todo el país. Hubo enfrentamientos con la Policía, incendios y miles de detenciones, mientras las autoridades anunciaron medidas para reforzar el sistema educativo.

Cientos de escuelas secundarias permanecieron cerradas este viernes en Francia, en una nueva jornada de protestas estudiantiles que comenzó la semana pasada en la región de París y se extendió a distintas ciudades del país. Las manifestaciones, motivadas principalmente por la falta de profesores y el deterioro de los edificios escolares, derivaron en enfrentamientos con la Policía, incendios y disturbios que dejaron heridos y miles de detenidos.

La jornada estuvo marcada por la tensión en distintos puntos del país. En Estrasburgo, en el este de Francia, la Policía antidisturbios utilizó gas lacrimógeno, mientras que en Marsella fueron lanzados fuegos artificiales contra las líneas policiales. En Rennes, en tanto, se incendiaron contenedores de basura durante los enfrentamientos.

Según el ministro del Interior, Laurent Nuñez, este viernes hubo 1.747 detenciones vinculadas con los bloqueos de establecimientos educativos, lo que elevó a más de 5.000 la cifra desde el comienzo de la semana.

El ministro de Educación, Édouard Geffray, informó que 735 establecimientos educativos se vieron afectados por la movilización, un 30% menos que el día anterior. Además, señaló que se registraron episodios de violencia urbana en las inmediaciones de 158 establecimientos, con lanzamiento de proyectiles y ataques contra las fuerzas de seguridad, docentes, periodistas y transeúntes.

Las autoridades también reportaron heridos entre el personal educativo. Geffray indicó que tres empleados resultaron heridos durante la jornada, frente a los 31 registrados el jueves. En paralelo, el Gobierno anunció la puesta en marcha de un “plan de acción” destinado a acelerar la sustitución de profesores y atender uno de los principales reclamos de los estudiantes.

La actuación de las fuerzas de seguridad también generó cuestionamientos de organizaciones de derechos humanos, que denunciaron el uso de porras, gas lacrimógeno y armas no letales contra manifestantes, incluidos menores de edad.

Las autoridades francesas abrieron cuatro investigaciones para analizar denuncias de violencia policial. Una de ellas está relacionada con un estudiante de 16 años que resultó gravemente herido durante las protestas.

El joven fue herido el miércoles en Tours durante el bloqueo de un instituto y perdió la visión de su ojo derecho, según confirmó la fiscal de la ciudad, Catherine Sorita-Minard. Los primeros análisis forenses habían determinado que las lesiones eran compatibles con el impacto de un proyectil disparado por un arma de defensa tipo LBD.

El adolescente permanece hospitalizado y fue interrogado por la Inspección General de la Policía Nacional (IGPN), mientras continúa la investigación para determinar las circunstancias en las que se produjo la lesión.

Según la prefectura de Indre-et-Loire, el joven fue detenido cuando los agentes intervinieron junto con los bomberos para apagar varios incendios y fueron atacados con proyectiles.

En Rennes, la tensión se hizo visible frente al instituto Jean-Macé, donde se concentraron estudiantes mientras se desplegaba un importante operativo policial.

“Por nuestra parte, hemos ganado: nuestro instituto está cerrado esta mañana”, afirmó Lola, una estudiante de 16 años que participaba de la protesta. La joven cuestionó la actuación de la Policía y sostuvo que los enfrentamientos incrementaban el malestar entre los manifestantes.

En Lille, un estudiante identificado como James también denunció lo que describió como una respuesta policial violenta. Según afirmó, las imágenes de compañeros heridos durante las manifestaciones contribuyen a aumentar la indignación entre los jóvenes.

Las protestas, sin embargo, no se limitaron a los reclamos por las condiciones educativas. En distintas ciudades se registraron episodios de violencia y daños materiales que llevaron a las autoridades a reforzar los operativos de seguridad.

Algunos de los episodios más graves se registraron el jueves en Marsella, donde manifestantes incendiaron al menos dos institutos. Frente al instituto Saint-Exupéry, un grupo de jóvenes obligó a los bomberos a retirarse de un vehículo, que posteriormente fue incendiado. El transporte público de la ciudad también fue suspendido después de que varios trabajadores resultaran heridos.

En Nantes, al oeste del país, los bomberos informaron sobre el incendio de una escuela, mientras que en Le Havre, al norte, el fuego provocó daños en la fachada de otro establecimiento.

En Estrasburgo también fue incendiado un automóvil, mientras que en Toulouse la Policía antidisturbios se enfrentó con jóvenes. En el instituto Victor Hugo, en tanto, varios profesores denunciaron agresiones y un episodio en el que fueron rociados accidentalmente con gasolina.

La Justicia también intervino en algunos de los casos. En Belfort, dos jóvenes de 18 años detenidos durante las protestas fueron juzgados mediante un procedimiento acelerado. Uno recibió una condena de un año de prisión en suspenso, mientras que el otro fue sentenciado a 140 horas de trabajos comunitarios. Ambos fueron procesados por lanzamiento de proyectiles y violencia contra las fuerzas de seguridad; uno de ellos también admitió haber incendiado un contenedor.

Mientras las protestas continúan, el Gobierno de Emmanuel Macron intenta contener la escalada y responder a los reclamos vinculados con el funcionamiento del sistema educativo.

En una reunión de crisis celebrada el jueves, los servicios de inteligencia franceses atribuyeron el inicio de las movilizaciones a sectores políticos de izquierda, entre ellos integrantes de La France Insoumise (LFI), según una fuente citada por medios franceses. Desde ese espacio rechazaron esa interpretación.

El diputado de LFI Louis Boyard cuestionó las acusaciones y sostuvo que la violencia no representa al conjunto de los estudiantes movilizados.

En Saint-Denis, en las afueras de París, una concentración frente a una línea policial sintetizó parte del reclamo estudiantil. Entre los manifestantes, un joven levantó un cartel con una pregunta dirigida a las fuerzas de seguridad: “¿Podemos explicarnos sin que nos lancen gases lacrimógenos?”.

Últimas Noticias