SáBADO, 18 DE JUL.

Liberaron a la periodista estadounidense tras una semana de su secuestro

Shelly Kittleson fue secuestrada a plena luz del día el 31 de marzo en el centro de Bagdad. Funcionarios de estados Unidos y de seguridad iraquíes señalaron a la milicia Kataib Hezbollah como responsable del rapto.

 

La periodista estadounidense Shelly Kittleson, quien fue secuestrada la semana pasada, fue liberada, según informó este martes un funcionario iraquí. La puesta en libertad ocurrió tras presiones y negociaciones, condicionada a su salida inmediata de Irak.

Kittleson fue liberada en horas de la tarde, dijo el funcionario, que habló con la agencia Associated Press bajo condición de anonimato por no estar autorizado a hacer comentarios públicos. Dicho funcionario no compartió su paradero actual, pero señaló que antes de su liberación había estado retenida en Bagdad.

La milicia iraquí Kataeb Hezbolá, respaldada por Irán, había avisado en un comunicado horas antes que había decidido dejar en libertad a Kittleson, que fue secuestrada el 31 de marzo a plena luz del día en el centro de Bagdad.

El grupo dijo que su decisión se produjo en agradecimiento a las posturas patrióticas del primer ministro saliente, Mohammed Shia al-Sudani, sin dar más detalles. El comunicado añadía que Kittleson debía abandonar el país inmediatamente luego de su liberación.

Kataeeb Hezbolá no había reconocido previamente ser responsable del secuestro de Kittleson, aunque tanto funcionarios estadounidenses como iraquíes habían señalado al grupo. En esa línea, fueron dos funcionarios de la milicia, que hablaron bajo condición de anonimato, que a cambio de liberar a Kittleson, se pondría en libertad a varios miembros del grupo que habían sido detenidos anteriormente por las autoridades iraquíes.

Datos de la periodista estadounidense

Shelly Kittleson, de 49 años, periodista independiente, vivía en el extranjero desde hace años, utilizando Roma como base durante un tiempo y construyendo una respetada carrera periodística en todo Oriente Medio, especialmente en Irak y Siria.

Como muchos freelance, a menudo trabajaba con un presupuesto muy reducido y sin la protección que las grandes organizaciones de noticias ofrecen a su personal. Había vuelto a entrar en Irak poco antes de su secuestro. Funcionarios estadounidenses han declarado que le advirtieron en múltiples ocasiones de las amenazas que pesaban sobre ella, pero que no quiso marcharse del lugar.

Informantes iraquíes han declarado que en el secuestro participaron dos coches, uno de los cuales se estrelló mientras era perseguido cerca de la ciudad de al-Haswa, en la provincia de Babil, al suroeste de Bagdad.

La periodista fue trasladada entonces a un segundo coche que huyó del lugar. Tres funcionarios iraquíes declararon el martes que los intentos de negociar su liberación habían tropezado con obstáculos.

 

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