LUNES, 20 DE JUL.

Líderes progresistas se reunieron en Barcelona para impulsar una agenda en defensa de la democracia

Mandatarios de América Latina y Europa participaron de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, donde llamaron a fortalecer el multilateralismo y coordinar una respuesta común ante los desafíos globales.

Líderes progresistas de América Latina y Europa se reunieron este sábado en Barcelona en el marco de la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, donde coincidieron en la necesidad de consolidar una alternativa política frente al avance de la derecha global y fortalecer el sistema multilateral en un contexto internacional complejo.

El encuentro fue encabezado por el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, quien durante la apertura advirtió que la democracia “no puede darse por sentada” y llamó a protegerla frente a los “ataques al sistema multilateral” y a la “normalización del uso de la fuerza”. En ese sentido, sostuvo que es necesario avanzar en reformas profundas dentro de organismos internacionales como la ONU.

Asimismo, participaron líderes como Luiz Inácio Lula da Silva, Gustavo Petro, Claudia Sheinbaum y Cyril Ramaphosa, quienes compartieron diagnósticos similares sobre la situación global.

En este marco, aunque no se trató de una cumbre explícitamente antiestadounidense, varios discursos incluyeron críticas indirectas a políticas asociadas al presidente Donald Trump, especialmente en relación con la intervención en distintos conflictos internacionales.

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Por otra parte, el presidente colombiano Gustavo Petro remarcó que el objetivo del encuentro no fue confrontativo, sino propositivo, al señalar que se buscó construir “una alternativa en el mundo” en medio del desorden global. De este modo, insistió en la necesidad de orientar las políticas hacia “el rumbo de la vida y no de la muerte”.

En paralelo, el foro permitió evidenciar gestos políticos significativos, como el acercamiento entre España y México tras años de tensiones diplomáticas. En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum destacó que no existe una crisis entre ambos países y propuso avanzar en una agenda conjunta, incluyendo una posible declaración contra la intervención militar en Cuba.

Además, el evento se desarrolló en simultáneo con otros espacios de articulación progresista, donde distintos referentes sociales y políticos insistieron en la necesidad de renovar el sistema de Naciones Unidas (ONU). En esa línea, el presidente brasileño Lula da Silva cuestionó el funcionamiento del organismo y advirtió sobre la pérdida de credibilidad frente a decisiones unilaterales de algunas potencias.

Por último, Sánchez reiteró su llamado a “hacer lo que sea necesario para proteger la democracia, al tiempo que planteó que no basta con resistir, sino que también es necesario proponer alternativas.

La cumbre cerró con el compromiso de avanzar en una declaración conjunta orientada a fortalecer la cooperación internacional y la defensa de los valores democráticos.

 

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