SáBADO, 26 DE SEPT.

Lula prohibió las apuestas online en Brasil y comparó el juego con “un cáncer” para las familias

El presidente brasileño ordenó el bloqueo inmediato de las apuestas deportivas y los casinos virtuales y advirtió sobre su impacto en los hogares de menores recursos. La medida desató críticas de la oposición y preocupación entre los principales clubes de fútbol.

 

 

El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció la prohibición inmediata de las apuestas deportivas y los casinos online en el país, a través de un decreto provisional. La medida busca frenar el crecimiento del endeudamiento asociado al juego virtual, especialmente entre los sectores de menores ingresos, y fue presentada por el Gobierno como una respuesta al impacto financiero y social que generan las plataformas de apuestas.

La decisión fue anunciada durante un acto público en San Pablo por el ministro de Hacienda, Dario Durigan, quien fue contundente al explicar el alcance de la medida: “Desde hoy no se puede poner más dinero en los sitios de apuestas en el país”.

Lula justificó la decisión al advertir sobre el deterioro de las finanzas familiares y la facilidad con la que los brasileños pueden acceder tanto a las plataformas de apuestas como al crédito. Según el mandatario, su Gobierno ya había comenzado a analizar el fenómeno ante el comportamiento inusual registrado en los gastos y deudas de los hogares.

“El casino está en la cocina, en la sala, con niños, con jubilados. Es necesario tener un control”, sostuvo el presidente. Durante su discurso, además, relató el caso de una mujer que intentó suicidarse y cuyo hijo se quitó la vida, según su relato, como consecuencia de las deudas acumuladas por el juego virtual.

En uno de los pasajes más duros de su intervención, Lula cuestionó las promesas de ganancias rápidas utilizadas por las plataformas para atraer jugadores y apuntó especialmente contra su impacto en los sectores más vulnerables.

“No es una broma, es algo serio que está afectando la salud mental de las personas pobres que juegan para ver si consiguen comprar el pan al día siguiente”.

Y agregó: “Hacen creer a las personas más necesitadas que el juego va a resolverles la vida. Esto es como un cáncer. O sacamos el tumor o el tumor nos va a matar”.

La decisión generó una fuerte reacción en la oposición. El senador Flávio Bolsonaro cuestionó la prohibición y acusó al Gobierno de utilizar la medida con fines electorales. También señaló una contradicción con la política adoptada durante el propio mandato de Lula, cuando las apuestas habían sido reguladas y gravadas.

El decreto provisional tiene fuerza de ley inmediata, aunque deberá ser analizado por el Congreso brasileño. El Parlamento tendrá un plazo de 120 días para convalidarlo; de lo contrario, perderá vigencia. Paralelamente, el oficialismo prevé enviar un proyecto de ley para incorporar la actividad al Código Penal y establecer sanciones para las operaciones clandestinas.

La medida también generó preocupación en el fútbol brasileño. Los principales clubes de la primera división dependen en buena medida de los ingresos provenientes de las casas de apuestas, que ocupan un lugar central entre los patrocinadores de sus camisetas y otras actividades comerciales.

Entidades como Flamengo y Palmeiras advirtieron sobre el impacto económico que podría provocar la pérdida de esos contratos. A su vez, representantes del sector señalaron que el cierre de las plataformas legales podría impulsar a parte de los usuarios hacia sitios clandestinos, que operan sin los controles y mecanismos de fiscalización establecidos para las empresas autorizadas.

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