Musk habló de las supuestas violaciones masivas a menores en Inglaterra: “Es un iceberg de maldad enorme”
El legislador británico Rupert Lowe presentó un informe en donde denunció la existencia de redes de violación y tortura de menores. “Los perpetradores de origen musulmán trataba a las niñas cristianas como propiedad disponible para uso sexual”, detalló el documento.
- Internacionales
- Jun 18, 2026
El magnate Elon Musk se hizo eco del escándalo por violaciones y torturas a menores que sacude al Reino Unido. Luego de que un legislador británico denunciara públicamente una red de explotación sexual, trata y asesinato de niñas y adolescentes –los cuales habrían sido perpetrados por bandas musulmanas–, el dueño de la red social X (ex Twitter) adelantó que esto es “sólo punta de un enorme iceberg de maldad”.
Recientemente el diputado británico Rupert Lowe –quien no tiene afiliación partidaria y pertenece a un espacio independiente– presentó un informe de 218 páginas en donde denunció la existencia de una red que se dedicaba a la explotación sexual organizada, trata, torturas y homicidios de menores. En el documento, además, responsabilizó a bandas musulmanas por la mayoría de estos hechos, que habrían tenido cerca de 250.000 víctimas en todo el país.
“Este informe es solo la punta de un enorme iceberg de maldad”, dijo el creador de la empresa Tesla. También recordó relatos que escuchó de “muchos veteranos de combate que presenciaron horribles violaciones de niños en Afganistán y recibieron la orden de no intervenir”.
Ante la explosión del caso, un usuario de las redes sociales comentó que muchos policías británicos forman parte de clanes “baradari” —un sistema social basado en jerarquías y redes de parentesco— musulmanes de origen pakistaní o bangladesí, y que lo mismo ocurre con muchos concejales que controlan la administración local.
Ante ello, Musk observó: “Nadie puede salvarte cuando ellos se convierten en la Policía. Quienes lo sabían deben ir a prisión durante mucho tiempo”.
¿Qué hay detrás de esta red de trata?
El informe presentado por Lowe alertó que las fuerzas policiales ignoraron las reiteradas denuncias que se hicieron al respecto. “Criminalizaron a las víctimas en lugar de a los perpetradores, destruyeron pruebas y permitieron que violadores conocidos quedaran en libertad bajo fianza”, observó el documento.
La investigación del diputado constató que a un bebé le apagaron cigarrillos mientras obligaban a la madre a mirar y luego asesinaron al niño; a varias menores las prendieron fuego; a otras las enviaban a habitaciones donde eran torturadas y, a algunas, las asesinaban y transmitían el crimen en directo.
El informe también apuntó que una niña fue violada por un perro; a otras menores las obligaban a abortar con agujas de tejer o las violaban con botellas de vidrio, llaves, bates de béisbol y otros objetos.
El reporte consignó que las niñas eran torturadas de diversas formas: las golpeaban, pateaban, les mantenían la cabeza bajo el agua, las azotaban, las colgaban boca abajo, las asfixiaban, las orinaban y las encerraban en jaulas para perros. También se denunció que un sujeto presuntamente llamado Muhammad marcó a su víctima con la letra “M”, como señal de propiedad.
Además de burlarse de las víctimas por su fe cristiana, los agresores también las amenazaban con “cortarlas a pedazos y darlas de comer a los cerdos”.
El informe del diputado consignó que entre el 87% y el 95% de los agresores eran musulmanes. Otra cuestión que encendió las alertas fue que estos crímenes ocurrieron en al menos 149 distritos, lo que representa casi el 40% del Reino Unido.
“Los factores demográficos y culturales son claros. Los perpetradores de origen musulmán pakistaní y de otros entornos musulmanes actuaban bajo un código de clan basado en el honor y la vergüenza, que trataba a las niñas no musulmanas, especialmente a las blancas de clase trabajadora, como propiedad disponible para uso sexual”, apuntó la investigación.
Y añadió: “En todo el Reino Unido, las pruebas claras de abusos organizados por bandas pakistaníes, entre otros grupos étnicos mayoritariamente musulmanes, fueron ignoradas porque enfrentarse a ello implicaba el riesgo de acusaciones de racismo”.
Tras recoger testimonios de sobrevivientes y familiares, la investigación reveló el modus operandi de estas bandas: niñas de aproximadamente 11 años eran abordadas por un joven musulmán que entablaba una relación de confianza con ellas y luego comenzaba a tratarlas como si fueran adultas, proporcionándoles alcohol, drogas y cigarrillos. Después de algunos meses, las menores eran llevadas a casas, pisos, restaurantes y hoteles, donde eran violadas repetidamente por grupos de hombres, torturadas, grabadas para chantajearlas y humilladas con expresiones como “basura blanca” o “kuffar”, un término que se traduce como “infiel” o “no creyente”, presentándolas como personas que merecían castigo.
“Todas y cada una de nuestras instituciones les fallaron de manera catastrófica. Los servicios sociales socavaron a los padres protectores, colocaron a menores en centros de trata dentro de hogares infantiles, cerraron casos a pesar de claros indicios de explotación y tomaron represalias contra denunciantes”, denunció el reporte, que también apuntó contra la policía.





