MIéRCOLES, 03 DE JUN.

Tras los costos de la energía, la inflación de Estados Unidos en marzo alcanzó su nivel más alto en dos años

Si bien la tregua entre norteamérica e Irán brindó cierto alivio, los precios de la energía siguen siendo significativamente elevados en comparación con los niveles previos a la guerra. Según la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA), los precios del combustible subieron aproximadamente un 40 % desde finales de febrero, hasta un promedio nacional de 4,15 dólares por galón.

 

El índice de precios al consumidor (IPC) de Estados Unidos escaló un 3,3 % interanual en marzo registrando el mayor incremento en casi dos años, impulsada principalmente por un aumento del 10,9% en los costos de la energía, según datos publicados este viernes por la Oficina de Estadísticas Laborales.

“El IPC mensual aumentó un 0,9% en términos desestacionalizados en marzo, tras aumentar un 0,3% en febrero”, remarca el organismo a través de una nota. Se trata de la mayor subida mensual en cuatro años. Desde mayo de 2022 los precios no escalaban con tanta fuerza en un mes. El fuerte aumento en los costos de la energía fue el principal impulsor de esta aceleración, como concecuencia de la guerra en Medio Oriente.

El índice de energía se disparó un 10,9 % en marzo, impulsado por un aumento del 21,2 % en los precios de la gasoil, que por sí solo representó casi tres cuartas partes del aumento mensual en todos los artículos. Mientras tanto, el IPC subyacente, que excluye los componentes volátiles de alimentos y energía para medir la inflación subyacente, aumentó de manera más moderada: un 0,2 % en el mes y un 2,6 % en términos interanuales.

Los precios subieron sobre todo en las tarifas aéreas, ropa, muebles y operaciones del hogar, educación y vehículos nuevos. Los precios de la atención médica, el cuidado personal y los automóviles y camiones usados se abarataron durante el pasado marzo.

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Los datos reflejan un período de rápido aumento de los precios de las materias primas que precedió a una frágil tregua temporal implementada esta semana. Si bien la tregua entre Estados Unidos e Irán brindó cierto alivio, los costos de la energía siguen siendo significativamente elevados en comparación con los niveles previos a la guerra.

Michael Metcalfe, jefe de estrategia macroeconómica de State Street, señaló que los datos probablemente causarían una gran conmoción por el precio. Los efectos en cadena del aumento de la energía se están sintiendo ampliamente entre los consumidores estadounidenses. Según la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA), los precios del combustible subieron aproximadamente un 40 % desde finales de febrero, hasta un promedio nacional de 4,15 dólares por galón.

El aumento en los costos del combustible llevó a que las compañías navieras, las aerolíneas y los servicios de entrega de alimentos implementaran nuevos recargos. Además, las interrupciones en el mercado del gas natural han disparado los precios de los fertilizantes, lo que genera preocupación por una futura inflación de los alimentos.

Las renovadas presiones inflacionarias amenazan con agravar el dilema de la Reserva Federal, ya que el progreso hacia el objetivo del 2 % del banco central se había estancado prácticamente incluso antes del estallido de la guerra.

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