En su primer Consejo de Ministros del año, Tsipras sostuvo que 2018 llegó con los «mejores augurios» y comenzará con el cierre de la tercera evaluación del programa de rescate, en el Eurogrupo del próximo día 22, que no implicará «un solo euro de medidas fiscales adicionales para los ciudadanos».

En caso de ocurrir así, será la primera vez -desde que Grecia quedó apartada de los mercados financieros internacionales- que se completará una revisión del programa «sin que se exijan medidas de sacrificio adicionales», dijo, en referencia a los duros ajustes sufridos por los griegos.

Con los datos económicos de los últimos meses, Tsipras no dejó lugar a dudas de que a partir de agosto, cuando finalice el actual programa de rescate, Grecia podrá financiarse autónomamente en los mercados.

Con ello, reafirmó la intención de su Gobierno de lograr una salida «limpia» del programa de asistencia, sin una línea de crédito preventiva de las instituciones acreedoras, como sugirió el gobernador del Banco de Grecia, Yannis Sturnaras.

En su informe anual presentado en diciembre, el Banco de Grecia sostuvo que un «programa de apoyo preventivo» ayudaría a la economía griega a reducir los costos de endeudamiento, pues garantizaría el acceso del Estado a la financiación, lo que reforzaría la confianza de los inversores.

Sturnaras fue duramente criticado por el Gobierno por estas declaraciones, y el ministro de Finanzas, Euclides Tsakalotos, descalificó los consejos de un «ministro fracasado», en alusión a su etapa al frente del departamento de Hacienda bajo el Gobierno del conservador Andonis Samaras.