Brecha salarial y techo de cristal, desigualdades del mundo laboral que padecen las mujeres
La disparidad de ingresos en el Gran Rosario alcanzó el 27,4%.. Mientras que solo el 4,5% de las mujeres ocupadas se desempeñan como jefas o directoras, porcentaje que asciende al 8,4% en el caso de los varones.
- Ciudad
- Mar 8, 2025
Las desigualdades de género en la participación económica persisten a lo largo de la vida y se acentúan en las edades centrales, indica un estudio elaborado por la Usina de Datos en conjunto con el Área de Género y Sexualidades de la Universidad Nacional de Rosario.
De acuerdo al informe, los resultados exhiben una distribución desigual en las tareas domésticas y de cuidado, con una carga desproporcionada para las mujeres. Se evidencia como la mayor parte de las tareas del hogar en el Aglomerado Gran Rosario son realizadas por mujeres. Esta proporción es similar al del total de aglomerados urbanos del país, donde la distribución es 69% en las mujeres y 31% en varones.
Brecha salarial
En Rosario, la brecha de ingresos entre mujeres y varones continúa evidenciando desigualdades estructurales. Durante el tercer trimestre de 2024, la disparidad de ingresos en la ocupación principal para el Gran Rosario alcanzó el 27,4%, lo que confirma la persistencia de la desigualdad de género en el ámbito laboral.
En 2019, las mujeres en el Gran Rosario ganaban, en promedio, un 34,7% menos que los varones. Aunque esta diferencia se redujo en algunos períodos, volvió a incrementarse en 2023 hasta llegar al 33,6%. A nivel nacional, la brecha en los 31 aglomerados urbanos pasó del 26,1% en 2019 al 27,8% en 2024, lo que confirma la persistencia de esta problemática.
Si bien la tasa de actividad femenina ha crecido en los últimos años, las mujeres aún enfrentan mayores barreras para acceder a empleos formales y mejor remunerados. En este sentido, a pesar de este incremento, las mujeres enfrentan restricciones asociadas a factores culturales, sociales y económicos, entre otros. Dado que las mujeres asumen en mayor medida las tareas de trabajo no remunerado, el acceso y participación en el mercado laboral está condicionado debido a esta doble presencia. Los efectos de esta doble carga de trabajo son diversos, ya que los tipos de empleo que permiten conciliar ambas tareas o bien son escasos o bien de baja calidad.
En el tercer trimestre de 2024, la tasa de actividad femenina alcanzó el 54,4%, mientras que en varones fue del 70,5%. La tasa de empleo de las mujeres se ubicó en 50,2%, frente al 67,6% de los varones.
Desocupación
Las tasas de desocupación y subocupación también muestran diferencias. En la población joven, la tasa de desocupación femenina es del 12,8%, mientras que la masculina es del 7,7%. Entre los 30 y 64 años, la desocupación femenina es del 5,9% y la masculina del 2,8%. La subocupación afecta en mayor medida a las mujeres en el grupo de 30 a 64 años (15%) en comparación con los varones (8,6%), lo que indica una inserción laboral más precaria de las mujeres con una mayor incidencia de las ocupaciones de jornada parcial en la fuerza de trabajo femenina.
El análisis de la jerarquía ocupacional muestra diferencias marcadas entre varones y mujeres. Mientras que solo el 4,5% de las mujeres ocupadas se desempeñan como jefas o directoras, este porcentaje asciende al 8,4% en el caso de los varones, lo que evidencia una menor presencia femenina en roles de liderazgo y toma de decisiones. A pesar de que las mujeres presentan mayores niveles educativos que los varones, esto no se traduce en mejoras proporcionales en su inserción y desarrollo laboral.
Mujeres, más capacitadas
En el Gran Rosario, la proporción de mujeres con estudios universitarios completos ha sido consistentemente mayor que la de los varones. Se observa que, mientras el porcentaje de varones con nivel universitario completo oscila entre el 12,7% y el 17,8%, en el caso de las mujeres el rango es más alto, con valores que van del 15,6% al 27,5%.
Sin embargo, las mujeres enfrentan dificultades para traducir este logro en mejores condiciones laborales, lo que se evidencia en la persistencia de la brecha salarial de género y en la segregación ocupacional (los llamados techos y paredes de cristal).
Jubilaciones
El acceso a la seguridad social sigue marcado por desigualdades de género. En la Provincia de Santa Fe, las mujeres accedieron en mayor medida a jubilaciones a través de los planes de inclusión previsional -moratorias-, reflejando trayectorias laborales más fragmentadas. En la provincia, un 85% de las mujeres jubiladas lo hicieron bajo este régimen, mientras que solo el 48% de los varones accedió el derecho a través de esta política pública. En contraste, el 52% de los varones accede a jubilaciones sin moratoria, reflejando trayectorias laborales más estables y con mayor cantidad de aportes efectivos (Figura 9).
Además, existe una brecha entre los ingresos medios de las jubilaciones entre mujeres y varones. Los haberes medios de las jubilaciones sin moratoria son un 12,1% inferiores para las mujeres y en el total de jubilaciones esta brecha se extiende al 30,8%.
En relación a la identificación de género, el estudio confirmó que un 1% de las mujeres y un 0,9% de los varones se identificaron con una identidad de género diferente a la de su nacimiento.
Para cerrar, el informe señala que “el acceso a datos desagregados con perspectiva de género es fundamental para evidenciar las inequidades persistentes y contribuir al diseño de políticas públicas inclusivas”.




