Cine de acción, fe y adrenalina pura: el fenómeno rosarino de ‘El tipo de la cruz templaria’
El realizador rosarino Damián Lagata presentó su nuevo cortometraje independiente 'El tipo de la cruz templaria', una audaz propuesta rodada en locaciones de la región que combina secuencias de acción real y un mensaje de superación personal. Estructurada en cinco relatos simultáneos en español, inglés e italiano, la obra aborda problemáticas contemporáneas como el estrés, la depresión y el bullying desde una mirada reflexiva atravesada por la fe.
- Ciudad
- Oct 26, 2026
El cine independiente rosarino demuestra de forma permanente su capacidad para transformar aflicciones cotidianas en relatos de significación universal. Lejos de las fórmulas solemnes o puramente teóricas, «El tipo de la cruz templaria» nació de un impulso intuitivo que irrumpió en la mente de su creador, Damián Lagata, quien decidió volcar de manera intacta esa visión inicial en la pantalla, articulando el ritmo del cine de acción con una profunda dimensión espiritual y humana.
Para el realizador, el desafío no radicaba en el mero discurso, sino en la forma pedagógica de transmitirlo a un público expuesto a constantes estímulos visuales. «Hubiese sido mucho más fácil poner la cámara, ponerme yo en una mesa con el mate y hablar y decir todo lo que quería decir, pero hubiese sido muy aburrido», reflexiona Lagata al evaluar la génesis de la propuesta, planteándose con pragmatismo a quién habría llegado realmente un mensaje transmitido desde la pasividad.
En lugar de optar por el camino llano, la obra integra la intensidad física con apelaciones explícitas a la fe en Dios, el respeto mutuo y la solidaridad al término de cada tramo. La premisa central del filme se condensa en la visión del propio autor: «lo importante es hacer algo que llame la atención, que no baje la adrenalina y que pueda llegar un mensaje de fe, de solidaridad y de respeto».
Esta apuesta conceptual establece una tensión creativa donde el despliegue de dinamismo funciona como el catalizador necesario para adentrarse en la compleja arquitectura dramática del cortometraje.
Las cinco dimensiones del conflicto humano: análisis del relato
Para comprender el alcance preventivo y reflexivo de «El tipo de la cruz templaria», se vuelve indispensable examinar la estructura de sus cinco episodios integrados. Cada capítulo aborda una problemática psicosocial concreta de la vida moderna, proponiendo la autodeterminación y la dimensión fe espiritual como ejes de superación:
- ‘A toda velocidad’: Examina la problemática de una persona atravesada por niveles excesivos de estrés y ansiedad, exponiendo su decisión consciente de resistir y no sucumbir ante la tentación de volcarse a hábitos nocivos para apaciguar su estado emocional.
- ‘Bullying’: Modela las difíciles y complejas etapas por las que transita una víctima de acoso, visibilizando la importancia de la confrontación directa para frenar el sometimiento y evitar consecuencias imprevisibles.
- ‘La casa de los miedos confusos’: Desarrolla una metáfora introspectiva en la que un individuo ingresa a las profundidades de su mente —representada como una casa antigua y abandonada habitada por fantasmas—, descubriendo que dichos espectros no son más que creencias infundadas desde muy temprana edad que deben ser erradicadas tras comprender que su peso era fruto de la pura sugestión.
- ‘Sin rendirse’: Se enfoca en la odisea de encarar un objetivo de alta exigencia; tras sobreponerse inicialmente a las burlas, los desprecios y las subestimaciones, el protagonista debe enfrentar la envidia y las injurias desencadenadas por su éxito, saliendo victorioso gracias a una autodeterminación inquebrantable.
- ‘Un camino peligroso y confuso’: Aborda la depresión con rigor preventivo, subrayando la urgencia de pedir ayuda de forma contundente y a tiempo para dar un paso en la dirección correcta y evitar desenlaces que podrían acarrear consecuencias imprevisibles.
Esta cuidada articulación de conflictos éticos y psicológicos encontró su correlato físico en una filmación caracterizada por el rigor artesanal y la entrega corporal del realizador.
Acción real y sin IA: arriesgar el cuerpo por la veracidad cinematográfica
En una época signada por la primacía de la inteligencia artificial y los efectos digitales automatizados, la decisión de priorizar el esfuerzo físico se convierte en un acto de resistencia estética. Mantener el riesgo genuino en las secuencias de acción imprime a la pantalla una verdad orgánica que no puede ser replicada de manera sintética.
Damián Lagata asumió personalmente el rol protagónico y la ejecución de la totalidad de las escenas de riesgo, combinando este despliegue físico con un extenso aprendizaje autodidacta en materia de montaje y manejo de tomas. La realización prescindió rotundamente de trucajes informáticos: «no hay nada de inteligencia artificial, no hay nada de eso, el que corrió los riesgos que fueron varios riesgos fui yo».
Las maniobras de peligro real incluyeron saltar la soga situándose por encima de la baranda de un puente y desplazarse a gran velocidad sobre un longboard en la pista del autódromo. Al repasar la exigencia física y los peligros sufridos en estas secuencias, el realizador reconoce con gratitud la protección espiritual recibida durante el rodaje, afirmando con soltura que «el de arriba me protegió».
Este nivel de entrega física y técnica exigió, a su vez, una sólida red de apoyos territoriales y familiares para hacer factible la producción en la región.
El camino continúa: confirmación de la segunda parte
El impacto y la recepción favorable de «El tipo de la cruz templaria» en el público revalidan la vigencia del cine de acción independiente como canalizador de valores comunitarios y herramientas de superación personal en el panorama cultural santafesino.
Frente a esta respuesta, Damián Lagata confirmó que ya se encuentra abocado al desarrollo de la segunda parte del cortometraje. Si bien la fecha exacta de estreno permanece sujeta a las contingencias propias de una producción artesanal —altamente condicionada por las variaciones del clima y los imprevistos del rodaje en exteriores naturales—, el compromiso de dar continuidad a esta saga de fe, esfuerzo y solidaridad permanece intacto.

