SáBADO, 18 DE JUL.

Club Libertad: un siglo de historia y compromiso social en el corazón de barrio Azcuénaga

Con más de 100 años de vida, la emblemática institución de Felipe Moré 1150 se consolida como un espacio de contención para miles de jóvenes. Entre el esfuerzo por afrontar los costos tarifarios y el crecimiento de sus disciplinas, el "Liber" late al ritmo del trabajo a pulmón.

 

En el marco de las recorridas por los diferentes clubes de barrio de Rosario, Conclusión se acercó al pleno corazón de barrio Azcuénaga para visitar al querido Club Libertad. Ubicado en Felipe Moré 1150 y fundado el 2 de octubre de 1920, la institución hace honor a su lema en redes sociales: “El Liber es Deporte”. Con una vida social vibrante, el club recibe diariamente a una gran cantidad de jóvenes que encuentran en sus instalaciones un lugar para practicar disciplinas y compartir tardes entre amigos.

María Esther Carbone, tesorera de la institución, recibió a este medio para dar cuenta del presente de la entidad. “El club está lindo, lleno de gente. Por suerte hay muchos chicos y familias. La idea es seguir adelante, tratando de avanzar y remándola con las cuotas para poder sostener todo”, explicó con entusiasmo sobre la actualidad de un espacio que hoy cuenta con una masa societaria que fluctúa entre los 2.000 y 2.500 socios.

Como ocurre con muchas instituciones sociales, el contexto económico impone desafíos. La fluctuación en el pago de cuotas es una constante, pero el nivel de socios se mantiene estable. Sin embargo, el mayor peso financiero recae en los servicios básicos.

“Una de las mayores erogaciones que tiene el club es el pago de luz y gas, sobre todo este último en invierno por la carpa de la pileta. Entre ambos servicios, la entidad abona aproximadamente un millón de pesos al mes”, detalló Carbone. En este sentido, la tesorera destacó la importancia de la conciencia del socio: “La única manera de pagar los servicios es logrando que el socio cumpla con la cuota, haciéndole entender que sin ese aporte no podemos afrontar los gastos. Los subsidios que gestionamos se destinan estrictamente a refacciones y obras, por lo que el funcionamiento diario depende de la cuota”.

 

Crecimiento y excelencia deportiva

A pesar de las dificultades, el Libertad no detiene su crecimiento. Actualmente se desarrollan obras de ampliación en la zona alta del ingreso para brindar mayor comodidad a los socios. Estas mejoras se realizan a través de programas de subsidios estatales que exigen una transparencia absoluta en la rendición de cuentas.

En cuanto a lo deportivo, el abanico de disciplinas es amplio: natación, vóley, básquet, futsal, gimnasia, patín y karate. Si bien históricamente el club fue reconocido por su gran desempeño en el básquet, hoy todas las áreas cuentan con referentes destacados. “Nuestro profesor de karate participó a nivel mundial, el equipo de futsal estuvo en la Copa Argentina y nuestras chicas de gimnasia han integrado diferentes seleccionados”, remarcó la tesorera con orgullo.

Un párrafo aparte merece la natación, que funciona durante todo el año y congrega a unos 600 nadadores. A diferencia de otras actividades, esta disciplina permite la participación de personas que no necesariamente son socias de la institución, abriendo así las puertas del club a toda la comunidad.

El club como segundo hogar

La historia de María Esther en el club es el reflejo de muchos dirigentes barriales. Llegó hace 11 años porque su hijo jugaba al futsal, se sumó a un grupo de madres, luego a la organización de eventos y terminó integrando la comisión directiva.

“Aunque mi hijo ya no está en el club, yo seguí por el grupo de amigas y la gente. ¿Si es a todo pulmón? Sí, todo a pulmón”, confesó. Al ser consultada sobre qué significa Libertad en su vida, no dudó: “Es mi otro lugar. Es el espacio donde puedo expresar mis ideas y trabajar con comodidad, donde se escucha a todos. Eso es Libertad para mí”.

 

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