VIERNES, 09 DE OCT.

Hermanados por la Búsqueda, el colectivo que lucha por la identidad en Rosario e impulsó una ordenanza y una ley provincial

Sus dos referentes fueron apropiadas al nacer. Roxana Solares pudo conocer a su hermano a los 35 años, pero Claudia Raimondo aún busca su origen. A partir de su historia dieron inicio a una agrupación que busca visibilizar el derecho a la identidad.

Hermanados por la Búsqueda es un grupo creado para visibilizar la temática del Derecho a la Identidad. Se definen como una comunidad destinada a orientar y acompañar a todas las personas que emprendan la búsqueda de su origen biológico, por haber sido apropiadas, es decir anotadas cómo hijos biológicos mediante certificado de nacimiento fraudulento, en cualquier época histórica.

A partir de su militancia dieron pie a una ordenanza del Concejo Municipal y una ley provincial que permiten la apertura de archivos de hospitales para quienes duden de su identidad.

Luego de participar en distintas charlas y capacitaciones, e impulsadas por la hermana Martha Pelloni, referente contra la trata infantil en el país, Roxana Solares y Claudia Raimondo se juntaron para crear este colectivo en Rosario. La agrupación también abraza a aquellas madres cuyos hijos fueron separados de su lado al nacer (cualquiera sea el motivo de la desvinculación), hermanos o cualquier otro familiar que encare la búsqueda de una persona separada de su núcleo familiar.

Si bien existían entidades que trabajan la temática en distintos lugares del país, Hermanados por la Búsqueda fue la primera en la ciudad, y cuenta con lazos a lo largo y ancho del país. Durante octubre, Mes de la Identidad, suelen realizar distintas actividades, así como dar charlas en escuelas.

500 casos en la provincia

En Rosario y el territorio de Santa Fe, el derecho a conocer la identidad biológica está respaldado por normativas que obligan a las instituciones de salud a facilitar documentación (como libros de partos e historias clínicas) a las personas que duden de su origen. Ambas normas fueron propuestas por Hermanados por la Búsqueda.

“Todos los martes íbamos al Concejo, así que le presentamos la idea a Schmuck y después salió la ordenanza. Luego, con la ley se abrieron las puertas de todos los hospitales de la provincia”, remarcó Roxana Solares, una de las referentes de la agrupación, en diálogo con Conclusión. Al tiempo que Claudia Raimondo aclara que “hacemos un activismo independiente”.

Parteras acusadas de venta de bebés: cuando una de las víctimas se encontró con sus presuntas apropiadoras
Te puede interesar:
Parteras acusadas de venta de bebés: cuando una de las víctimas se encontró con sus presuntas apropiadoras

En Rosario, la ordenanza 9440 del año 2015 establece que las maternidades y efectores de salud municipales deben entregar los registros a quienes lo soliciten en búsqueda de su identidad. Mientras que en 2017, impulsada también por Hermanados por la Búsqueda, se aprobó en Santa Fe la ley Provincial de Identidad de Origen, presentada por la diputada Alicia Gutiérrez. A partir de esta normativa, cualquier persona que quiera averiguar su origen puede presentarse en la Secretaría de Derechos Humanos, luego la cartera realiza una presentación en el presunto lugar de nacimiento solicitando el registro de mujeres que dieron a luz en ese momento o fechas cercanas.

“Cuando salió la ordenanza se presentaron unos 40 casos, hoy hay cerca de 500 en todo Santa Fe. También hay casos de madres que se presentaron a buscar hijos”, agrega Roxana.

El encuentro de dos hermanos

A los 40 años, Roxana Solares pudo encontrar finalmente a dos hermanos de sangre. Llegó a este mundo un 8 de diciembre de 1971 -o al menos eso dicen los documentos-. Al fallecer su padre, a la edad de 6 años su mamá le contó que no era su hija biológica. “Nací en Añatuya, Santiago del Estero, mis padres no podían tener hijos, entonces me fueron a buscar y me trajeron a Rosario”, relató Roxana. “Hubo un pago”, aclaró tras la consulta.

Luego, a través de otro familiar se fue enterando de otros datos, hasta que, años después, sintió la necesidad de conocer más y viajó a su lugar de nacimiento, donde en un comienzo no le brindaron demasiada información.

“Les hice saber que lo único que quería era saber la historia”. Entonces, pudo dar con la mujer que la entregó, quien le esclareció algunas de sus dudas y le permitió llegar hasta Guillermo, su hermano menor, y Hernán, ya fallecido. “Creo que pude llegar porque prometí que no iba a hacer una denuncia”, indica Roxana.

Hoy en día cuenta que “tengo un muy lindo vínculo con mi hermano, somos muy parecidos, es como yo versión masculina”.

“Nuestra historia nos fue negada, la estamos buscando. La identidad es un derecho, y un derecho no es algo que te tienen que dar, es algo que nadie te puede quitar”, enfatiza Roxana.

Entregada por monjas

Si bien, a sus 38 años, conoció a grandes rasgos cómo llegó al hogar de sus padres de crianza, Claudia Raimondo todavía no pudo encontrar rastros de su origen ni mucho menos, familiares. “Todos los documentos nuestros son fraguados”, denuncia. “Si me guio por mi partida de nacimiento, nací en una clínica privada de San Isidro, pero en realidad nací en un hospital de San Martín (Buenos Aires)”, detalla a este medio la mujer.

Sobre las condiciones de su entrega, contó: “Mi mamá, que buscaba quedar embarazada desde hacía muchos años, se enteró por una prima que era peluquera. Llegaron dos clientas preguntando si alguien quería quedarse con un bebé. Entonces, la prima le avisó a mi mamá y se pactó mi entrega”.

Entonces, el 16 de abril de 1962 sus padres recibieron un llamado diciendo que había nacido “una bebé de 3 kilos 200 gramos, sana”.

“La clave era ‘ya tengo el paquete’”: la historia de las víctimas de robo y venta de bebés por la que acusaron a una partera rosarina
Te puede interesar:
“La clave era ‘ya tengo el paquete’”: la historia de las víctimas de robo y venta de bebés por la que acusaron a una partera rosarina

“Una monja del hospital me contó que lo hacían como un acto de caridad porque les parecía que una chica soltera, jovencita, era mejor que entregara al bebé. Entonces las convencían y se ponían en marcha, junto a distintas parroquias, para buscar una familia para el bebé”.

A diferencia de Roxana, por Claudia no hubo una retribución económica, aunque su madre sí le contó que la posibilidad se barajó: “Mi papá llegó a ofrecerle eso a mi mamá, pero ella dijo que no. Una vez fue a un lugar en Belgrano, Buenos Aires, donde le ofrecieron tres bebés, incluso le dijeron que la rubiecita salía más cara. Pero mi mamá salió horrorizada, si hubiesen pagado me hubiera sentido un objeto”.

Sobre esta práctica, señaló que “las parteras hacían esto porque había quien pagaba, son tan culpables los que compran como los que venden”.

Aunque, a su vez, considera que, décadas atrás, la visión acerca del tema era diferente: “La cuestión del derecho a la identidad surge con Abuelas de Plaza de Mayo. Y recién en el 95 aparece la declaración universal de los derechos del niño”.

“Si el niño no tenía a nadie pasaba a ser tutelado por un juez, quien le encomendaba a las monjas encontrar una familia. Era como una acción social. De lo contrario, terminaban en un orfanato. Tampoco se les decía a los chicos que eran adoptados por miedo a que sean señalados por los demás”, explica Claudia.

Por último, remarcó la necesidad de contar con una ley contra la compra y venta de bebés en el país, delito que no se encuentra tipificado en el Código Penal argentino. “Es un bochorno”, calificó Raimondo.

 

Últimas Noticias