LUNES, 28 DE SEPT.

La causa contra la partera Dolly reavivó un viejo caso de una clínica clausurada por venta de bebés en Rosario

En 1975 la maternidad Rioja fue clausurada y su director procesado en la justicia. Hoy, las personas que habrían nacido allí y fueron apropiadas, todavía buscan su identidad. “Quiero saber si fue entregada, comprada, si alguien me está buscando”, manifestó Valeria Baldoni a Conclusión.

Foto: diario La Capital, agosto de 1975

La causa contra la partera Dolly, imputada por sustitución de identidad en Rosario durante la década del 70, sacudió otro viejo caso en la ciudad. En 1975 se clausuró una clínica de maternidad privada por presunta venta de bebés.

La clínica Rioja, ubicada en la calle del mismo nombre a la altura del 2436, luego de un allanamiento policial fue inhabilitada a raíz de una investigación por sustitución de identidad, falsificación de partidas de nacimiento y tráfico de personas. Además, su director el doctor Francisco Niell permaneció detenido, según las crónicas de la época.

Hoy, una de las personas que podría haber nacido allí, busca sus orígenes. Hace un mes, a sus 51 años, Valeria Baldoni confirmó lo que sospechó desde chica, que no es hija biológica de quienes la criaron, hoy ya fallecidos.

“Siempre presentí haber sido adoptada, pero mis padres nunca me lo confesaron. Eran los famosos pactos de silencio. Mi prima y su hija me dijeron que mi mamá les había hecho jurar que no dijeran nada”, comenzó contando en diálogo con Conclusión Valeria. “Una vez la escuché hablar con mi tía de eso”, completó. Así, empujada por sus dudas, acudió a Abuelas de Plaza de Mayo el año pasado, pero dejó el trámite inconcluso.

En una oportunidad, Valeria acudió al Registro Civil para buscar su partida de nacimiento. Estaba anotada a nombre de sus papás de crianza con fecha de nacimiento del 4 de marzo de 1975, y en el apartado del nombre de la obstetra figuraba Adriana G. de P. Pero la hora de nacimiento no coincidía con la que siempre le había manifestado su madre.

“Busqué en Google, la partera estaba vinculada a un clínica que había sido clausurada en 1975 que se dedicaba a la venta de bebés”, relata Valeria. Pero remarca que “no tengo la certeza de donde nací”. “Mi mamá me dijo que de chica me atendía el doctor Martino, que figura como médico de esa clínica”, señala como otra extraña coincidencia.

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Al descubrir estas inconsistencias, enfrentó a familiares, quienes le revelaron que había sido “adoptada”. Le contaron que al llegar a su casa, su padre les dijo “anda a ver lo que tengo en el asiento de atrás…”.

La historia que le repitieron sobre su procedencia coincide con las de otras víctimas de apropiación: una chica de 17 años que estudiaba Medicina, que no podía tenerla o que fue forzada por su familia a entregar al bebé. chicas que venían del norte o que estudiaban acá, tenían sus bebés y no quedaba registro.

Incluso, Valeria se enteró de que su día de nacimiento no era el que creyó toda su vida. “A mi papá le dijeron ‘anotala otro día, el que quieras’, para despistar. Ahora me dicen que yo nací el 28 de febrero, ¿cómo pudieron mis padres festejarme los cumpleaños el 4 de marzo cuando sabían que era mentira?”.

De todas maneras, la mujer se presentará a Fiscalía para intentar desentrañar algo de su pasado. “Quiero saber si fue entregada, comprada, si alguien me está buscando”, cierra Valeria.

Valeria Baldoni en la actualidad, busca su origen

Amigas con la misma historia

La historia de Valeria se cruza increíblemente con la de una de sus mejores amigas, con quien compartió casi toda su adolescencia y adultez. Indagando en redes sociales, Valeria encontró a su amiga buscando información y relatando que había nacido en la clínica Rioja, donde presuntamente fue comprada por sus padres de crianza. Inmediatamente la llamó y compartieron sus historias. La coincidencia es tan grande que sería descartada de cualquier novela por ser considerada poco verosímil.

A diferencia de Valeria, actualmente la otra mujer desistió de buscar sobre su pasado. Pero llegó a contarle que se contactó con el juez de la causa de la clínica Rioja, quien le comentó que se trataba de “un lugar precario, donde las mujeres tenían bebés en camas, no había sala de partos”.

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Por su parte, otra de las personas que habrían nacido en la clínica el 31 de julio de 1975, Gabriela, publicó en redes sociales: “Mi papá me contó que fue a buscarme y era nacida de pocas horas, pagó y no le dieron ninguna información”.

“Pude hablar con la partera pero me dijo que no se acuerda, que las mujeres que llegaban ahí no querían que se supiera quiénes eran ya que en ese tiempo un embarazo de soltera era una vergüenza muy grande. Buscando encontré otras tres chicas que nacieron en esta clínica y fueron vendidas o dadas en adopción ilegalmente”, añadió.

Diario La Capital, agosto de 1975

La clínica del horror

La clínica Rioja fue clausurada el 21 de agosto de 1975 tras un procedimiento policial. Según la investigación, el lugar operaba como un centro dedicado a la apropiación, falsificación de identidades y venta de bebés durante la década de 1970. Su director, el doctor Francisco Niell, -fallecido años atrás- fue procesado judicialmente.

Según se pudo saber, al momento del cierre, la Policía encontró a dos matrimonios esperando la entrega de bebés.

En el establecimiento se captaban mujeres embarazadas o se recibían partos donde se falsificaban los documentos de nacimiento. Las partidas de nacimiento eran firmadas por parteras de la clínica (entre ellas Adriana G. de P., Ángela G. de F., Elvira R., Ligia S. de M. y María Lidia S.) para entregar de manera ilegal los recién nacidos a familias apropiadoras.

“Existen pruebas concretas de que en dicha maternidad se había montado una siniestra organización dedicada a la venta de bebés”, afirma el diario La Capital de agosto de 1975 en una de sus publicaciones sobre el caso, luego de una investigación del periodista Alfredo Serra.

La clínica, además, fue investigada por el fallecimiento de, al menos, un bebé, quien “fue sepultado con una documentación de identidad ajena, por lo que se ahondarán las pesquisas en este capítulo”.

Diario La Capital, 27 de agosto de 1975

En lo que respecta a las maniobras de tráfico de niños, “ese delito habría quedado confirmado mediante diversos elementos y un sólido testimonio de una pareja que acudió a los tribunales para denunciar que había adquirido una nena recién nacida allí, pagando por ella una suma cercana a los dos millones de pesos moneda nacional”.

En tanto, de acuerdo a la investigación del diario, “parteras percibían por su ‘trabajo’ remuneraciones mensuales superiores a los seis millones de pesos moneda nacional”.

“En los libros de la maternidad Rioja no se asentaban los nombres de las pacientes -como debe hacerse-, como tampoco habría sido posible hallar el nombre de ninguna criatura nacida con vida”, incluso se halló a recién nacidos sin sus madres, amplió el medio gráfico local.

Asimismo, “se supo que mantenían un sistema con clínicas y profesionales mediante el cual abonarían a los mismos por las pacientes que aquellos les derivaban a la maternidad”. En base a esto, por esos días se realizaron otros allanamientos en distintos consultorios de parteras bajo la sospecha de que operaban relacionadas a la maternidad Rioja.

Este martes por la mañana se determinará en una audiencia en Tribunales Federales de Rosario si el delito de sustitución de identidad, por el que se la imputa a Dolly V. de G., es plausible de prescripción o no. Son siete las denuncias contra esta partera, quien se desempeñaba en el hospital Roque Sáenz Peña, y según testimonios habría incurrido en venta de bebés en distintos lugares de Rosario.

De esta manera, la investigación contra Dolly y su hermana Silvia reaviva un viejo caso durante los mismos años y lugar: la década del 70 en Rosario. Los niños que fueron apropiados en esa época ya son adultos de más de cincuenta años, pero aún buscan conocer su origen.

 

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