SáBADO, 18 DE JUL.

La dueña de una pastelería denunció que le pagaron ocho meriendas y la estafaron con una transferencia falsa

Un grupo de adolescentes fueron a la cafetería "Sophie Patiserí" ubicada en Pellegrini y Rodríguez y nunca pagaron. "Económicamente me jodió, pero me dolió mucho más la estafa porque tenían la edad de uno de mis hijos".

 

La dueña de la cafetería «Sophie´s Patisserí» sufrió martes una estafa por parte de un grupo de jóvenes que merendaron y se fueron sin pagar. «Estoy muy amargada, esta es mi casa, así los recibimos a todos, como si fuera una casa, literal. Me dolió en el alma porque tengo un hijo de la edad de esos chicos», manifestó Alejandra.

Este martes por la tarde, un grupo ocho adolescentes se acercaron al comercio con la intención de merendar. Según relató la dueña del lugar, se recibió a los chicos y los llevaron a un sector exclusivo que es para diez personas y que esta ambientado con la temática de «Alicia en el País de las Maravillas». Allí se acomodaron y pidieron.

«Les preparamos la mesa, le agregamos sillas para que estén más cómodos, nos reímos, les dejé dos jarras de agua fresca con vasos para la espera y les expliqué la carta con todas las opciones. Después de servirles me acerqué a preguntarles cómo estaba lo que habían consumido y me respondieron que muy bien, que les había gustado mucho, parecía que estaban contentos», contó la mujer.

La cuenta fue de 54 mil pesos, al momento de cobrarles una de ellas preguntó: «¿Te puedo transferir?», frente a la respuesta positiva del comercio la joven realizó «la transferencia».

«En un momento me dijo `acá esta´ y me mostró, yo estaba sin los anteojos así que no pude ver bien, sólo confié. Luego de ellos me dijo ´discúlpame que te hayamos llenado de ruido el lugar´, alo que yo le contesté `No!, todo lo contrario, a mí me gusta la gente así con buena energía como ustedes», describió.

Cuando se fueron, le preguntó a su compañera si había entrado la transferencia y le dijo que no. Esperó un rato, pero el pago nunca existió.

«Nosotros acá recepcionamos como si el local fuera una casa, literal. Es mi casa, yo alquilo, pero es mi casa. Y me dolió en el alma, porque un hijo de esas edad y les he inculcado mucho valores.

Desde las 3 de la mañana que estoy despierta, porque la situación esta muy difícil, no entra nadie. Económicamente me jodió, pero me dolió mucho más la estafa».

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