Libreros en alerta porque el Gobierno busca eliminar una ley clave para el sector: ¿en qué consiste y cómo los afectará?
El Gobierno busca derogar una ley que iguala en el precio a los distintos canales de venta, independientemente de grandes cadenas o pequeñas librerías, y que cuenta con el aval de todos los actores del sector. “¿Por qué tocar algo en lo que todos estamos de acuerdo?”, se preguntó Perico Pérez.
- Ciudad
- Por Luciano Couso
- Jul 21, 2026
En 2001 el conjunto de los actores que participa de la cadena de producción del libro -autores, editoriales, librerías, etcétera- arribaron a un acuerdo para competir en condiciones de igualdad, que se plasmó en una ley, la número 25.542. Que, básicamente, fija un precio uniforme de venta para los distintos canales de distribución, de manera tal que un libro cueste al público con independencia si lo expende una librería independiente de un barrio o una cadena internacional de distribución.
El Gobierno nacional envió al Congreso una ley ómnibus que mezcla múltiples temas, entre los cuales se encuentra la derogación de esa norma, con el fin de “desregular” el precio de los textos. “Si viene Amazon empieza a hacer estragos como pasó en Brasil y en México”, dijo a Conclusión José “Perico” Pérez, titular de la librería Homo Sapines. “Hoy uno de los mayores peligros es Amazon”, insistió.
Un supermercado del libro
En relación a la ley que el Gobierno libertario quiere derogar, el librero dijo que “esta ley surgió en noviembre de 2001, porque había llegado a Argentina la cadena de supermercado Carrefour y empezó a hacer descuentos de los libros que más se vendían”, recordó Pérez.
“Lo que se llama -continuó el editor- entre comillas best sellers, y vendía con el 40-50% de descuento. Las librerías eso no lo podían hacer porque no tienen el margen para poder hacerlo y eso generaba un prejuicio muy grande para las pequeñas y medianas librerías, y aún para las cadenas del libro”.
Los actores del sector editorial tomaron entonces como referencia la conocida como Ley Lang -por el apellido del ministro de Cultura francés en 1981- que establece un precio uniforme para los libros. La norma argentina permite descuentos en ocasiones especiales, como ferias y exposiciones, y menores precios para ventas a bibliotecas o escuelas.
Pérez recordó que “nosotros la llamamos ley de defensa de la actividad librera, con lo cual en Francia se protegió a las pequeñas y medianas librerías y editoriales para que no la destruyeran, en ese caso una cadena muy grande que estaba haciendo descuentos fuera de la lógica”. También señaló que “en Inglaterra no lo hicieron y desaparecieron la mayoría de las librerías, ahora en España, Francia, Alemania está vigente”.
La derogación de la ley, presentada por el desregulador serial Federico Sturzenegger, es presentada con el virtuoso objetivo de reducir los precios de los libros al público. En los hechos, lo que va a ocurrir es que las grandes compañías vendan a precios de costo, cierren las pequeñas y medianas que no tienen condiciones para competir, y luego de la concentración del mercado, el precio sea fijado por los ganadores.
Peréz puntualizó que “un libro es un bien bien cultural, no es una mercancía como muchos otros productos, con lo cual no tiene sentido tocar algo que funciona”. En ese sentido, explicó que “todas las instituciones y las cámaras, tanto de libreros, editores, escritores, diseñadores, ilustradores, están de acuerdo en que la ley hay que mantenerla y no derogarla, entonces ¿por qué tocar algo que al Estado no le significa ningún costo, porque no estamos pidiendo subsidio, nada, que dejen como está la situación?”.
¿Y el lector?
“¿Sabés de qué nos estamos olvidando?”, pregunta el dueño de Homo Sapiens, y se responde: “Del lector. El lector, si empiezan a desaparecer las librerías, pierde lo que se llama el criterio de autoridad, de recomendación”. ¿Alguien le preguntaría al repositor de un supermercado una recomendación sobre literatura?
“A mí me pasa, yo estoy más en la editorial que en la librería, pero cuando bajo y alguien me ve, que me conoce, me dice ‘Perico, ¿qué le puedo recomendar a mi nieto, a mi hijo? Tengo un cumpleaños de un amigo, de 70, no anda bien, está medio deprimido, ¿qué le puedo llevar?’ Bueno, eso no va a pasar en otro lado. Si viene Amazon empieza a hacer estragos como pasó en Brasil y en México. El mayor peligro hoy, uno de los mayores peligros es Amazon”, completó, sobre el gigante global de venta por internet.
El librero también recordó que en su local no sólo se venden libros, sino que funcionan espacios de encuentro como “talleres de escritura para chicos de 9 a 12 años, hace años que tenemos lectura y escritura para adultos”. Algo que adereza un papel de producción de cultura a la librería, que no es sólo un comercio.
“El librero, la librera, el editor juega un papel fundamental en la cultura, en la sociedad, y en pueblos más chicos más todavía, porque a lo mejor el único lugar de encuentro donde el que le gusta la lectura va y se acerca, o los abuelos van con sus nietos a ver un libro. Acá nos pasa con nuestra sección infantil, así que me parece que ¿por qué tocar algo que funciona?”, cerró.

