JUEVES, 16 DE JUL.

Corazón valiente

Y Argentina se merecía un partido así, con la enjundia de siempre, sin bajar los brazos aunque en una única desatención el rival se puso en ventaja, porque tuvo el mejor rendimiento en el Mundial, en el momento justo, cuando tienen que aparecer los grandes y allí estuvo Messi y compañía. Ahora, a festejar y el domingo otra final, España allá vamos.

Por Pablo Martínez

Y Argentina se merecía un partido así, con la enjundia de siempre, sin bajar los brazos aunque en una única desatención el rival se puso en ventaja, porque tuvo el mejor rendimiento en el Mundial, en el momento justo, cuando tienen que aparecer los grandes y allí estuvo Messi y compañía. Ahora, a festejar y el domingo otra final, España allá vamos.

Excepcional rendimiento de la Scaloneta, el primer tiempo fue parejo pero en el complemento fue muy superior a Inglaterra, que así y todo tuvo que sufrir el gol en contra, en la única desatención de la semifinal. En el resto del complemento, lo rodeó y jugó a voluntad cerca del área británica.

El mundo del fútbol esperaba este partido de la Albiceleste y llegó en las instancias finales, nunca se desesperó y llegó al mejor momento del nuestro, los minutos finales, donde se siente cómodo y se acostumbró a regalarnos victorias agónicas, épicas, sufridas, pero que se disfrutan como ninguna.

Era un partido complicado, no era casual que Inglaterra llegara a esta instancia, un equipo inteligente, que aprovecha al máximo los errores del rival, pero Argentina lo tenía controlado, de arranque impuso condiciones, no se amilanó con las figuras inglesas, Paredes, Fernández y Cuti Romero, le hicieron sentir el rigor, que estaban jugando contra el campeón del mundo.

Y en el complemento fue todo de la Albiceleste, menos ese gol de Gordon, que dejó a un país en vilo. Pero el trámite favorecía a los de Scaloni, la idea era clara, jugar lejos de Dibu y rodear al golero Pickford (que dicho sea de paso fue la figura del rival). 

La Albiceleste iba una y otra vez, se vinieron los cambios que profundizaron la intención, y el uno inglés tapaba todo lo que le tiraban, el palo le decía que no. Argentina es implacable en los minutos finales y esta tarde lo hizo de nuevo, el gol iba a llegar y no fue uno, fueron dos, para sacar pasaje a la gran final.

Inglaterra fue desbordado por todos los costados, Messi tirado por derecha, descontroló al rival, primero Enzo con un bombazo inolvidable y el empate. Y después, el diez metió un centro milimétrico para la cabeza del Toro que se llenó la frente de cuero y el gol de la victoria.

Una selección para todos los gustos, se gana con el corazón en la mano, jugando «mal» para algunos, se gana con autoridad y cuando el equipo se enciende colectivamente es imparable, otra demostración del campeón, que sueña con quedar en la historia del fútbol mundial.

Argentina fue de menor a mayor en las instancias finales, hoy mejoró en el juego, buen augurio para lo que viene, como aquel triunfo ante Croacia en Qatar 2022, hubo una buena respuesta física importante y dejó en claro, que la ambición y el optimismo hasta el final, lo volvió a poner en una final del Mundo.

Compartir nota

Tópicos

Últimas Noticias