Desde 1950 por lo menos hasta la fecha nuestro país ha pasado por distintos gobiernos democráticos y de facto, todos y cada uno han colaborado activamente para llegar a ser lo que somos en la actualidad, un país en proceso de descomposición.

A su turno y por distintas razones como el populismo, asistencialismo, el afán de mantener el poder, disimular la corrupción y devolución de favores a quienes ayudaron a financiar sus campañas han agotado la capacidad de regeneración de los distintos tejidos que componen una Nación, ya sean social, cultural, productivo, empresario entre otros.

Sin darnos cuenta que los recursos son finitos, las gestiones que padecimos a través de estos años los han despilfarrado con una total falta de escrúpulos so pretexto de generar justicia social, corregir la desigualdad, reorganización nacional, revolución productiva, pobreza cero y otros tantos slogans vacíos de contenido digna de ser tildados a todos de traidores a la patria.

Llegamos al 2019 con un nivel de endeudamiento del 97% de Producto Interno Bruto, con una presión tributaria récord pero que además no es posible seguir incrementándola, pobreza estructural del 30%, tasas de interés del 60% con una inflación del 48% y tipo de cambio atrasado, el Anses quebrado, el Banco de la Nación Argentina vaciado, la población económicamente activa asfixiada por deudas y créditos hipotecarios impagables, el riesgo país en 700 puntos básicos, los mercados de deuda cerrados y a merced del Fondo Monetario Internacional, desempleo creciente al igual que los concursos y quiebras.

A este diagnóstico debemos agregarle que la economía está estancada, la cadena de pagos cortada y que un 25% de la población mantiene con sus consumos e impuestos al restante 75%, estos últimos compuesto de jubilados no aportantes, planes sociales de toda índole, desempleados y economía informal.

Como agravante seguimos sin estar radarizados y solamente se ha logrado controlar apenas al narcotráfico ya instalado que dicen combatirlo como lo hacía el célebre juez Cruciani, un kilito aquí, otro mas allá y mil toneladas que pasan volando.

Otra vez nos caímos del mundo, pero hasta ahora siempre hemos logrado levantarnos o en rigor de verdad rebotar por algunos años de bonanza y bienestar artificial logrado a través de lo que se ha venido haciendo hasta la actualidad, un poquito de inflación, un poquito de licuación vía depreciación del tipo de cambio, algún bono estilo 9 de Julio, patriótico, bonex, lebacs, leliqs, apropiándose de los depósitos de la gente o simplemente anunciando un “siempre último blanqueo” para luego caerles con más impuestos.

Pero detrás de cada uno de estos actos irresponsables siempre había un slogan para justificarse: hay que pasar el invierno. Somos Derechos y Humanos. Economía de Guerra. Cirugía Mayor sin anestesia y la lista sería interminable.

Pero sabe una cosa estimado lector, se nos acabaron las balas de plata, la descomposición ingresó en un estado irreversible y ya no quedan alternativas, la única para poder salir de este proceso final es amputar todas las partes que sean necesarias para que la infección no se termine por comer la totalidad de los tejidos. Y eso absolutamente ninguno de los políticos que tienen chances de acceder al sillón de Rivadavia lo quiere hacer y además no lo puede hacer sin un gran consenso nacional.

Es por eso entonces que nos encaminamos hacia la Peor Crisis de la Historia Argentina, porque se acabaron los recursos y se esfumó la credibilidad.

A partir de Febrero el dinero vuelve al sistema y con él la incertidumbre económica y política. Y Usted bien sabe que el órgano mas sensible del cuerpo humano es el bolsillo, en consecuencia los hechos rápidamente se van a precipitar dando por concluida esta calma y algunos días de euforia en los mercados que el ciudadano de a pie no sabe que se arman este tipo de movimientos para salir de los activos de riesgo y aprovechar la distracción de la gente para acumular dólares a precio vil como el actual.

Luego de la distracción pasaremos a la preocupación general, caos social en las calles por mas flanes o mejores paritarias y el inversor en Plazo Fijo que soportó estoicamente que lo graven con una nueva “renta financiera” no va soportar ver licuarse su dinero con el tipo de cambio siendo noticia todos los días y marcando nuevos máximos.

Se acabaron los recursos simples, ya no queda espacio, y ahora lo sostenemos desde el punto de vista estrictamente económico académico, parar la crisis 2019/2020 sin varias amputaciones es imposible. Todos lo equipos económicos de los diferentes partidos políticos lo saben incluido el oficialismo, pero jamás escuchará a nadie manifestarlo en público.

En consecuencia, lo que no haga la Administración gobernante lo hará el mercado, y el mercado es Usted, los agentes económicos, Yo, todos nosotros somos el mercado que luchará por no perder sus ahorros y/o fuentes de trabajo. Y es aquí cuando tronará el escarmiento y el célebre 2001 habrá sido en comparación tan solo un simulacro.

Pero queda una esperanza, permítame mantener la ilusión que uno de estos días el Presidente Mauricio Macri queme las naves y a lo Pirro una mañana anuncie el despido de todo su Gabinete y su monje negro Duran Barba, llama a su amigo Carlos Melconian, pone en marcha un plan económico integral y eleve al Congreso la Reforma Laboral y la Reforma Tributaria y las inevitables amputaciones se logren realizar de forma ordenada aunque le cueste pasar los próximos cuatro años en Los Abrojos disfrutando a su familia.

Sr. Presidente lo invito a que se quite las bermudas y las crocs; se pongan los pantalones largos y salga con los tapones de punta antes de que sea muy tarde.