SáBADO, 18 DE JUL.

Condenan a una veterinaria en La Plata a indemnizar con $8 millones a una empleada atacada por su perro

La Justicia aplicó el criterio de responsabilidad objetiva y reconoció daños físicos y estéticos en la víctima tras el ataque ocurrido en 2019.

La Justicia de La Plata condenó a una veterinaria a pagar más de $8 millones a una trabajadora de casas particulares que fue atacada por su perro mientras realizaba tareas domésticas. El fallo, basado en la responsabilidad objetiva, reconoció las secuelas físicas y estéticas sufridas por la víctima.

El hecho ocurrió el 25 de marzo de 2019, cuando la mujer de 41 años se encontraba trabajando en una vivienda. Según se acreditó en el expediente, un perro de raza fila brasileño salió del garaje, ingresó a la casa y la atacó, provocándole heridas en el brazo izquierdo, la muñeca y el cuello.

Como consecuencia, la víctima debió ser trasladada de urgencia a un centro de salud, donde fue intervenida quirúrgicamente. Además, atravesó un prolongado proceso de recuperación que le impidió retomar su actividad laboral durante varios meses, lo que implicó gastos médicos y pérdida de ingresos.

Por otra parte, en la demanda iniciada en 2020, la mujer reclamó una indemnización por incapacidad física y psíquica, daño estético, daño moral y otros perjuicios. En ese sentido, sostuvo que el ataque le dejó secuelas como dolor persistente, disminución de la fuerza en la mano izquierda y cicatrices visibles.

Sin embargo, la demandada propietaria del animal negó su responsabilidad. Argumentó que la trabajadora habría ingresado sin autorización al sector donde estaba el perro y aseguró que el animal no tenía antecedentes de agresividad. Asimismo, afirmó haber cubierto gastos médicos y salarios durante la recuperación.

No obstante, los peritajes resultaron determinantes. Por un lado, el informe traumatológico constató una lesión parcial y permanente en el nervio mediano, con una incapacidad del 3%. Por otro, la evaluación en cirugía plástica confirmó cicatrices permanentes con un daño estético del 6,49%.

En tanto, el análisis psicológico descartó secuelas permanentes, aunque reconoció una afectación emocional transitoria.

En este marco, el juez Alfredo Aníbal Villata aplicó el régimen de responsabilidad objetiva, que no exige probar culpa del dueño del animal. Así, consideró que la demandada no logró demostrar una causa ajena que rompiera el vínculo entre el hecho y el daño.

La sentencia fijó una indemnización de $2.000.000 por incapacidad sobreviniente, $4.300.000 por daño estético y $1.700.000 por daño moral.

En cambio, rechazó otros reclamos al entender que ya habían sido cubiertos. Además, dispuso que los intereses se calculen desde la fecha del hecho y que las costas del proceso queden a cargo de la demandada.

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