Por Florencia Vizzi

Vanina tiene 27 años y fue víctima de violencia de género. Durante cuatro años el padre de sus hijos y ahora ex pareja la sometió a golpes, insultos y amenazas de todo tipo. El último episodio ocurrió en diciembre de 2018 cuando Sergio Flores la mantuvo cautiva durante varios días a ella y a su hijo de cuatro años. No sólo la golpeó sino que, gatilló su arma dos veces contra ella y una contra su hijo. Por obra del destino o de Dios, las balas no salieron.

Hoy Vanina se encuentra desesperada. No sólo se encuentra sola con sus dos hijos, sin recursos económicos y sin ningún tipo de contención psicológica sino que además denuncia que sus vecinos la agredieron en múltiples oportunidades porque se quieren quedar con su casa. “Se metieron una vez en mi casa, me atacaron y me rompieron la puerta y la ventana. Yo no pido dinero, sólo pido ayuda para poder arreglar mi casa y una garrafa para poder darle de comer a mis hijos”, relató Vanina en diálogo con Conclusión. Si bien Flores fue detenido el 28 de diciembre, su calvario sigue intacto.

Todo empezó cuando mi hijo más chico, el de cuatro años  nació. El nene tiene ojos claros y él -Flores- empezó a decir que no era hijo suyo y a partir de ahí empezó el calvario”, detalló. El calvario fueron golpes, insultos y amenazas de todo tipo. En ese momento, Vanina decidió separarse, pero parce no haber servido porque en estos cuatro años, nunca dejó de molestarla. “Hice todo tipo de denuncias pero no sirvió para nada, nunca cayó preso ni nada porque él no tenía antecedentes”, explicó.

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“Hice denuncias en la Comisaría 14ª, en la 19ª y en la 18. He ido a distintos lugares para escaparme pero siempre me encuentra. Yo estuve dos semanas en el Área de la Mujer y después me mandaron a que me quede en la casa de mi ex suegra, porque no tenía otro lugar donde ir. No sé, yo creo que a ellos no les importa nada”, expresó con impotencia.

Para colmo, cuenta Vanina, los problemas con los vecinos no cesan. “Tuve otra vez problemas con el vecino y mi hijo salió corriendo a buscar a un patrullero porque pensó que me iban a matar. Y cuando el patrullero llegó en lugar de hacerme caso a mi, le hicieron caso a él y me empezaron a maltratar y me querían detener”, señaló y agregó “Ya me mandaron a robar dos veces para sacarme de acá”.

Hasta ahora, -contó Vanina- ni ella ni sus hijos tuvieron asistencia psicológica de ningún tipo. En tanto, los chicos si tuvieron que declarar en Cámara Gesell. “Fue muy traumático para ellos. Quedaron mal realmente. El más chico estuvo una semana sin comer después de eso”, subrayó.

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“Yo no tengo otro lugar donde ir. Me robaron la garrafa, me rompieron la puerta y la ventana. Yo sólo estoy pidiendo una garrafa para poder cocinarle algo a los chicos, porque lo único que comen son galletitas con picadillo o sándwiches porque no tengo otra cosa. Y una puerta, porque vivimos sin puerta. Vivo con miedo de que se meta alguien y no me puedo mover de acá porque mi casa no tiene puerta. Y parece que nadie me puede ayudar,  ni la asistente social ni nadie. La fiscal Raigal hizo un pedido para que me den la puerta. Pero dan vueltas y vueltas. Yo llevé un presupuesto y me dicen que solo me pueden dar una ventana”, aseguró la joven y concluyó: “Estoy viviendo en una situación crítica y encima de todo no camino en paz”.