Quince personas fueron procesadas como presuntos miembros de una organización dedicada a la venta de cocaína en la modalidad conocida como “delivery” con base en Villa Gobernador Gálvez y ramificaciones en la zona sur de Rosario.

Los sospechosos, de los cuales algunos fueron excarcelados pero siete continuarán con prisión preventiva, fueron detenidos hace un mes en el marco de una veintena de allanamientos a partir de una investigación iniciada poco más de un año atrás y en los que se secuestraron estupefacientes, cuatro vehículos y ocho armas de fuego.

En su resolución, en la que además les dictó falta de mérito a dos de los 17 sospechosos que habían sido indagados por su posible pertenencia a la banda, el juez Federal Marcelo Bailaque se basó en el material incautado pero sobre todo en una serie de escuchas que a su criterio acredita las actividades de los imputados, así como sus relaciones -más allá de que muchos eran familiares o estaban en pareja entre sí- y roles dentro de la organización.

Los sospechosos fueron detenidos en un operativo realizado el pasado 4 de diciembre por unos 350 efectivos de la policía santafesina y de Gendarmería Nacional que allanaron cerca de 20 viviendas en Villa Gobernador Gálvez y el sur rosarino.

Los procedimientos habían sido ordenados por Bailaque a partir de una investigación iniciada por la Unidad Antinarcóticos de la Policía de Investigaciones (PDI) en septiembre de 2016 sobre venta de drogas en inmediaciones de Ovidio Lagos y Rueda.

En Gorriti al 800 de Villa Gobernador Gálvez, donde se incautaron más de dos kilos de cocaína y elementos de fraccionamiento, fueron detenidos Diego Leonardo Gentini y Ayelén Daniela Duré, sospechados de estar al frente de la red.

Luego de una serie de escuchas que daba cuenta de cómo operaría la red, el juez ordenó allanar los domicilios de más de 15 personas, entre ellas varias parejas que al parecer integraban la organización.

Bailaque indagó a los 17 detenidos y les atribuyó “integrar una organización” dedicada a la venta de drogas “en la cual distintas personas cumplen roles asignados” de almacenamiento, fraccionamiento, distribución y comercialización.

Días atrás se conoció el procesamiento que a fines del año pasado les dictó a 15 de ellos.

El juez los fundamentó los procesamientos, más allá de la droga y otros elementos incautados en los allanamientos, en escuchas telefónicas que captaron conversaciones entre los distintos involucrados y que, a su entender, indican el rol y actividad de cada uno.

En tal sentido, en su extensa resolución dedicó varias páginas a analizar la situación procesal de cada imputado y transcribió a modo de ejemplo varias conversaciones.

Así, para Bailaque quedó acreditado que Diego Gentini y su pareja Ayelén Duré serían los líderes de la red.

A ellos les atribuyó ser quienes impartían órdenes de mando, además de conseguir la droga, fraccionarla y distribuirla a los distintos vendedores, más allá de que también hacían ellos mismos ventas al menudeo.

Una vez establecido cómo operaba la red en cuanto a los roles de cada uno, Bailaque se dedicó a analizar los delitos por los cuales debía procesarlos en función de sus actividades.

A Diego Gentini y Duré los procesó como organizadores de venta de drogas y, además de ordenar que continúen con prisión preventiva, les dictó embargo de sus bienes hasta 4.500.000 pesos a cada uno.

Para los demás, imputados como coautores de comercio de estupefacientes agravado, la suma llega a 2.500.000 pesos.