Triple crimen de Florencio Varela: una acusada rompió el pacto de silencio y confesó detalles del hecho
Celeste Magalí González Guerrero, de 28 años, presentó un escrito en donde confesó que dos de las víctimas le robaron 30 kilos de cocaína a Lázaro Víctor Sotacuro, a quien ubicó como jefe de la banda. También precisó que por el triple homicidio “Pequeño J” recibió un millón de dólares.
- Policiales
- Oct 9, 2025
Una de las detenidas por el asesinato de Brenda Del Castillo, Lara Gutiérrez y Morena Verdi –también conocido como el triple crimen de Florencio Varela– reveló que dos de las víctimas “le robaron 30 kilos de cocaína” a Lázaro Víctor Sotacuro. También señaló que Miguel Ángel Villanueva “mató” a una de las jóvenes con un “destornillador” y “le aplastó la cara con un fierro”, al tiempo que confesó que “Pequeño J” recibió un pago de “un millón de dólares” por los asesinatos.
Se trata de Celeste Magalí González Guerrero, de 28 años, quien era la dueña de la casa donde aparecieron los cuerpos. La acusada presentó un escrito de diecisiete páginas donde indicó que Sotacuro –de nacionalidad boliviana– estaba “por encima” de Tony Janzen Valverde Victoriano, alias “Pequeño J”, en una red de venta de drogas.
La mujer sostuvo que conoció al presunto instigador de los homicidios gracias a su pareja, Villanueva, quien se hacía llamar “Gonzalo”.
“Pequeño J (a quien la joven llama “Julio”) llamó a mi celular porque lo usaba Miguel, él no tenía teléfono. Le dijo si el viernes podía ir a mi casa porque capaz iba con una amiga”, recordó Magalí, quien sostuvo: “Llega el viernes y Julio me llama para que le abra el portón, yo abro, entra una camioneta Chevrolet color blanca, y descienden las tres chicas y tres masculinos más, entre esos masculino estaba Julio, que me ayudó a cerrar el portón”, dijo.
“Ahí me dan plata, mil dólares, me lo da el tío de Julio a quien le dicen ‘el duro’ (Sotacuro)”, agregó la detenida, quien manifestó que las tres chicas “bajaron sonrientes” del vehículo y que “las veía como engañadas que venían a una fiesta”.
El fiscal le preguntó el modus operandi del comercio de cocaína y la imputada respondió que Matías Agustín Ozorio, el ladero de “Pequeño J”, “le traía entre 100 y 120 envoltorios, que valían $10.000 cada uno”, aunque Kevin Valverde, apodado “Rulos”, se encargaba también de esa tarea.
La sustancia era traída de Nueva Pompeya, “del departamento de Victoriano”, donde residían el supuesto cabecilla de la organización, “Paco”, “Nero”, Micaela y Eugenia Quispe, y Abel, alias “Lima”.
El 19 de septiembre, Guerrero observó en el domicilio de Florencio Varela a Ozorio, junto a dos jóvenes apodados “Nero” y “Paco” cavando el pozo para enterrar los cadáveres: “Vi a Matías en cuero con una pala en la mano, pasé directo a abrir el garaje. En ese momento entra la Tracker y descienden las chicas y Julio junto a los dos masculinos”.
La acusada, que dijo haber regresado a su casa a la madrugada, contó que habló con su pareja tras el hecho: “Me explicó que cuando fue a la casa a dejar el parlante, cuando abrió la puerta, una de las chicas quiso salir corriendo como para escaparse y ante eso él agarró un destornillador que estaba a mano y un vidrio y mató a la chica que se quería escapar. Me dijo que la mató con el destornillador clavándoselo en el cuello y como seguía viva, fue al fondo a buscar un fierro y se lo aplastó en la cara”.
Asimismo, sostuvo que Villanueva le contó que le dijo a Lara que si le hacía el amor rico al sujeto que tenía un arma Glock, a lo mejor vivía. Miguel me dijo que ese hombre le dijo a Lara que se iba a morir igual, pero no iba a sufrir como las otras”.
“También me contó que la asfixió y que él le puso la pierna en el estómago para matarla más rápido”, relató la mujer.
La imputada dio más detalles escalofriantes del hecho: “Miguel me dijo que a Brenda la mataron primero, luego a Morena y última a Lara. Mencionó que a la que le cortaron los dedos, estaban jodiendo con que uno de sus falanges se lo comió su perro Pantera”.
Luego se dirigieron a un kiosco –de los que están abiertos las 24 horas– para comprar “cinco botellas de lavandina, tres juegos de guantes, agua oxigenada para el dedo de Miguel y artículos de limpieza”.
Según la sindicada, Sotacuro “está por encima” de Valverde Victoriano a raíz de que “era el que le daba órdenes”, mientras que Miguel “estaba por debajo” del peruano: “Hizo gratis eso, lo de matar a las chicas, porque no le dieron nada”.
“Matías me contó que a Julio alguien, que no sé quien es, le pagó un millón de dólares por lo que hicieron”, confesó.
A la espera de más pruebas
El fiscal Adrián Arribas informó que las pericias a los celulares de los detenidos por el triple crimen estarán el fin de semana y que este viernes declararán otros arrestados en la causa.
Luego de que Guerrero rompiera el pacto de silencio y dé a conocer nombres y figuras en el caso, dos de los acusados solicitaron prestar testimonio frente al fiscal: según se supo, serían Florencia Ibáñez, quien ya había sido indagada, y Ariel Giménez, el joven que cavó los pozos.
“Celeste vino a poner los nombres en cada lugar, todos sabíamos que esas personas estaban involucradas”, destacó Arribas.
En la puerta de la Fiscalía de San Justo, el fiscal remarcó que, pese a que la acusada brindó detalles importantes, no deja de ser la “versión de un imputado” y que “ella puede decir el mejor escenario, el que le convenga”.
En el cierre subrayó que “casi el 100% de los involucrados están detenidos” y que solo restan encontrar las otras piezas.

