Abuelas presentó al Nieto 140: es hijo de Graciela Romero y Raúl Metz
El nieto recuperado tiene 48 años y nació en un centro clandestino de Bahía Blanca, donde su madre estaba secuestrada. Sus abuelos, Elisa y Oscar, lo buscaron hasta sus últimos días, y luego fue su hermana Adriana quien continuó la búsqueda.
- Nacional
- Jul 7, 2025
La Asociación Abuelas de Plaza de Mayo anunció que se restituyó la identidad del nieto 140. Es hijo de Graciela Alicia Romero y Raúl Eugenio Metz, tiene una hermana, llamada Adriana, y nació en abril de 1977 en el centro clandestino “La Escuelita”, de la localidad bonaerense de Bahía Blanca, donde su madre estaba secuestrada.
En una conferencia de prensa que tuvo lugar durante la tarde de este lunes, la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, señaló: “El nieto 140 nació el 17 de abril de 1977 en el centro clandestino ‘La Escuelita’ de Bahía Blanca, como se supo a través de testimonios de compañeros de cautiverio de Graciela. Su hermana Adriana, lo buscó desde siempre junto a sus abuelos, Oscar y Elisa, con quienes se crio, y desde que ellos partieron continuó esa búsqueda”.
“Con la restitución del nieto 140 confirmamos que nuestros nietos y nietas están entre nosotros y que gracias a la perseverancia y el trabajo constante de estos 47 años de lucha, irán apareciendo”, expresó la referente en Derechos Humos, quien aseguró que la búsqueda “no puede ser en soledad” y agradeció “el acompañamiento de la sociedad, que sigue brindando información con posibles hijos e hijas de personas desaparecidas y acompañando a quienes dudan de su origen”.
“La mamá del nieto 140, Graciela Romero, nació el 21 de agosto de 1952 en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires. Su familia la llamaba Peti y tenía tres hermanos. Su hermana menor, María Elena, también fue asesinada por la dictadura en 1977. Graciela era estudiosa, emprendedora y aguerrida, tenía buen humor, cocinaba bien y cocía. Estudió Economía hasta que se casó y se abocó a la militancia”, repasaron desde Abuelas.
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Y continuaron: “El papá, Raúl Metz, nació en Bahía Blanca el 24 de agosto de 1953. Sus amigos lo apodaban El Melli, porque tenía un hermano gemelo. Los Metz eran diez hermanos, se criaron en un hogar politizado, ya que le abuelo era militante del Partido Comunista y trabajador ferroviario. Tenía sentido del humor, aunque era un poco calentón. Comenzó su militancia en la Federación Juvenil Comunista, junto a su gemelo Néstor. Eran compinches, militaban, iban juntos al colegio, compartían salidas y amigos, trabajaban como cadetes en una tintorería desde los 13 años y luego ingresaron al ferrocarril como su padre”.
“Los mellis sufrieron su primera detención bajo la dictadura de Onganía, fueron llevados a la cárcel de Bahía Blanca con 19 años y luego a Devoto, como presos de máxima seguridad. Cuando estaban en Bahía Blanca se realizó una campaña pidiendo su liberación. Entre las organizadoras estaba Graciela. Cuando Raúl y Néstor salieron de la cárcel se alejaron del Partido Comunista, pero siguieron militando en comedores barriales”, agregaron.
En los comedores Raúl y Graciela se conocieron y se enamoraron. “Juntos ingresaron al Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), se casaron y llegó Adriana, su primera hija. Vivieron en Bahía Blanca hasta que la persecución los acorraló y decidieron mudarse a Cutral Co, provincia de Neuquén. Fueron secuestrados el 16 de diciembre de 1976 en esta localidad, ella embarazada de cinco meses. Por testimonios de sobrevivientes pudo saberse que permanecieron detenidos en el centro clandestino ‘La Escuelita’ de Neuquén, donde fueron torturados física y psicológicamente, luego fueron llevados al centro clandestino ‘La Escuelita’ de Bahía Blanca, donde también sufrieron tomentos. Raúl fue sacado de ese centro clandestino a fines de enero y desde entonces se encuentra desaparecido. Graciela, con 24 años, durante el cautiverio dio a luz a un varón en abril de 1977”, añadieron desde Abuelas, trazando así la historia y los orígenes del Nieto recuperado.
Ese bebé, hoy adulto, conoció su identidad el pasado viernes. La información llegó de forma anónima a su hermana Adriana, quien se contactó con él y accedió a hacerse una prueba de ADN, cuyo resultado se conoció a fines de la semana pasada.
Tanto Graciela como Raúl continúan desaparecidos. Cuando los detuvieron, Adriana tenía un año y unos vecinos se hicieron cargo de ella hasta que llegaron sus abuelos paternos, Oscar y Elisa, quienes buscaron incansablemente a sus hijos hasta sus últimos días.
Con el correr de los años, Adriana hizo suya la búsqueda e incluso, en el 2009, abrió un blog para dar con su hermano y escribirle cartas, algunas de las cuales ya fueron leídas por el Nieto 140.
En la conferencia de prensa, desde Abuelas pidieron que se derogue el decreto 351/25 que “deja en extrema vulnerabilidad al banco nacional de datos”, al tiempo que manifestaron que aún falta encontrar a 300 nietos.

