Alarma en Diputados por fuerte deterioro del sector nuclear: denuncian desmantelamiento y fuga de talentos
Especialistas, investigadores y trabajadores de la Comisión Nacional de Energía Atómica expusieron en la Comisión de Economía sobre la situación del sector nuclear y advirtieron por el freno de proyectos estratégicos, el vaciamiento de capacidades técnicas y la pérdida de recursos humanos formados en el país. También cuestionaron la gestión oficial y alertaron sobre los riesgos para la soberanía energética argentina.
- Conclusión en Buenos Aires
- Ago 19, 2026
La crisis que atraviesa el sector nuclear argentino ya no se limita a una disputa administrativa o presupuestaria. El freno de proyectos como el reactor modular CAREM, las dificultades para sostener programas de investigación y las denuncias de desfinanciamiento en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) pusieron en el centro del debate el futuro de una actividad que durante décadas posicionó a la Argentina entre los países con mayor desarrollo nuclear de América Latina.
Para abordar esta situación, la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados, presidida por la diputada Julia Strada, convocó este martes a una reunión titulada “Situación del sector nuclear: implicancias económicas”. Allí expusieron especialistas, investigadores, trabajadores y representantes gremiales. No participaron representantes del oficialismo.
Ignacio Cortez, integrante del Grupo Física Estadística e Interdisciplinaria de la CNEA y delegado de ATE, fue uno de los primeros expositores. “Argentina es un país que domina la energía nuclear y la estamos perdiendo. Están desmantelando el plan nuclear argentino”, afirmó.
Cortez destacó las ventajas de la energía nuclear, a la que consideró “una de las más baratas” y “amigable con la naturaleza”. También sostuvo que “la generación nucleoeléctrica es un negoción”, aunque advirtió que, al ritmo actual, “dejará de ser una opción conveniente para ser imprescindible para el desarrollo”.
El delegado remarcó que la Argentina “invirtió 76 años en su dominio; la inversión de base está realizada y pertenecemos al selecto 3% de los países del mundo con rectores de inversión propios”. En ese sentido, denunció que “esa inversión está siendo destruida, le están quitando al pueblo argentino el dominio de la energía nuclear”.
“La actual gestión está destruyendo las capacidades que ya tenemos y corremos el riesgo de regalar tremendo negocio. Es nuestra soberanía energética la que está en riesgo”, sostuvo.

Críticas a la situación de Atucha I y el CAREM
A continuación, Rodolfo Kempf, físico e investigador de la CNEA, afirmó que el país está incumpliendo compromisos internacionales vinculados con la extensión de vida útil de la central nuclear Atucha I. El especialista responsabilizó por esa situación al asesor presidencial Demian Reidel, a quien vinculó con presuntos casos de corrupción y definió como “el caballo de Troya de la destrucción del plan nuclear de la Argentina”.
Kempf alertó que “lo que puede ocurrir es que Atucha I quede fuera del servicio de lo que entrega alrededor del 8% de la matriz energética”. Además, señaló que el retraso “no es solamente un hecho de corruptela”, sino que podría derivar en el cierre de la central y su posterior desmantelamiento.
“Podemos pasar de tener una central que entrega energía eléctrica desde el año 74 a tener un residuo radioactivo y entrar en la etapa de desmantelamiento. Ese costo de desmantelar una central nuclear son de 2.000 millones de dólares”, afirmó, y atribuyó el escenario a “una gestión corrupta”.
Durante su exposición, también cuestionó la incorporación de funcionarios y trabajadores sin experiencia específica. “Nos están llenando el área nuclear de rosqueros, de casta barata”, denunció.
El investigador remarcó además el vaciamiento del proyecto CAREM y cuestionó el incumplimiento de la legislación vigente. “El Gobierno regaló IMPSA por 25 millones de dólares”, planteó, y reclamó a los legisladores “que paren la destrucción de esta área emblemática”.
La fuga de profesionales y la pérdida de conocimiento
La ingeniera nuclear Julieta Romero expuso desde Francia, país al que emigró luego de formarse y trabajar en la Argentina. Durante su intervención, destacó su orgullo por haber estudiado en el Instituto Balseiro, haber trabajado en el país y representarlo actualmente en un organismo internacional.
“Cuando una persona con años de formación se va porque en la Argentina no le alcanza ya para ayudar a su familia, o porque las oportunidades no son económicamente viables, se corta algo más que una línea de un presupuesto: se corta una cadena de valor”, explicó.
Y agregó: “Se va alguien que ya no va a formar a la próxima generación. Hay un proyecto que se queda sin la persona que sabía llevarlo adelante; una tarea especializada que se tiene que contratar afuera, porque acá no queda quien lo recuerde. Esa experiencia, cuando se pierde, es como un bosque incendiado: van a pasar años hasta verlo reverdecer”.

Central Nuclear de Embalse – Río Tercero
Franco Gómez Coria, trabajador de la Central Nuclear de Embalse, valoró el rol de los trabajadores del sector y advirtió sobre “décadas de desarrollo y conocimiento argentino que quieren regalar”. También cuestionó la designación de personas sin experiencia para conducir áreas estratégicas.
“Les pedimos a todos que nos defiendan, no nos entreguen, somos un bien público”, reclamó a los legisladores. En rechazo a una eventual privatización del sector, sostuvo: “Están entregando los recursos, no hagan negocios con nosotros”.
A su turno, Daniel Durán, trabajador de Atucha I y II, afirmó que ningún gobierno había avanzado tanto sobre el sector nuclear como la actual administración. “Si se van a regalar las centrales nucleares, una empresa estratégica como es Nucleoeléctrica SA, el pueblo argentino debe saber cuánto vale”, enfatizó.
Durán también cuestionó la posibilidad de desprenderse de un activo que “garantiza energía de base 365 días del año las 24 horas del día”.
Aplicaciones médicas e industriales
Gustavo Santa Cruz, doctor en Física de la Universidad de Buenos Aires, expuso sobre las aplicaciones nucleares en el área de la salud y destacó la trayectoria de la Argentina en investigación y desarrollo.
“La CNEA tiene décadas en investigación y desarrollo en aplicaciones de terapias con partículas; por ejemplo, nosotros tenemos un programa de BNCT (Terapia por Captura Neutrónica en Boro desarrollado en la Argentina para tratamientos avanzados contra el cáncer) y hemos tratado pacientes en un reactor nuclear en Bariloche con neutrones. Nos hemos acostumbrado a las tecnologías complejas y las radiaciones no convencionales”, expresó.
El especialista también se refirió a la protonterapia, un tipo avanzado de radioterapia externa para el tratamiento del cáncer, y remarcó la necesidad de que el Estado sostenga el financiamiento de este tipo de terapias durante, al menos, los primeros tres años. Según explicó, luego podrían autofinanciarse.
Tomás Avalone habló sobre la importancia económica del reactor RA-10 y la producción de radioisótopos. “Siguiendo la línea de la energía nuclear y su importancia, la energía nuclear no solo produce energía eléctrica, sino que tiene una incidencia muy positiva en la población por las aplicaciones médicas y las aplicaciones industriales”, señaló.
En ese marco, destacó el papel del RA-10, que produciría radioisótopos de uso médico e industrial. “Ese reactor se encuentra en la finalización de su etapa de construcción, un reactor para el cual se eliminó el presupuesto de construcción de sus plantas anexas”, explicó.
Avalone añadió que se trata de “un reactor que se está terminando, pero que se quedó con el 50% de su personal para garantizar la operación y un reactor que no tiene asociada una planta de producción de radioisótopos por fisión necesaria para poder colocar la producción que promete el reactor”.
La construcción de esa planta demandaría unos 250 millones de dólares.
Importación de agua pesada
Alejandro Lucastegui, trabajador de mantenimiento informático y tecnológico de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP), ubicada en Neuquén, describió la situación financiera y la pérdida de personal que atraviesa la planta.
“Actualmente se necesita contar con un stock de 500 toneladas para la vida útil y funcionamiento de las centrales nucleares argentinas —continuó—. Y al no estar produciendo la PIAP, vaya ironía, se está importando desde la India el agua pesada, atando nuestra matriz energética nuclear a la producción extranjera. Que encima ellos nos dan el remanente, lo que les queda… si ellos se quedan sin agua pesada, ¿qué pasa con ese sector nuclear?”.
El valor estratégico del CAREM
Verónica Roberts, magíster y doctora en Economía, analizó el valor estratégico del proyecto CAREM y el contexto internacional de expansión de la energía nuclear.
La especialista señaló que existe un “creciente interés” en el sector debido a los riesgos que enfrenta el abastecimiento energético a nivel global. También explicó las características de los reactores pequeños modulares, que cuentan con menor capacidad de generación, pero ofrecen ventajas económicas, financieras y de seguridad.
Según Roberts, actualmente se construyen en el mundo alrededor de 90 reactores de ese tipo, uno de ellos financiado por el Estado argentino.
La economista explicó que es difícil establecer el valor de un proyecto de reactores cuando todavía se encuentra en etapa de desarrollo. Sin embargo, destacó que el CAREM cuenta con una ventaja diferencial.
“Lo que tiene el CAREM, que no está en los otros proyectos, es la experiencia en la manufactura, en la producción, y es ahí donde radica el valor del Carem. No solamente un valor de cambio, sino de uso, un conocimiento acumulado”, afirmó.
Y concluyó: “Es lo que despierta el interés internacional, y es lo que conduce a que hoy sea vaciado de competencias y de capacidades. Lo que está sucediendo con el Carem no escapa a la lógica general de este modelo extractivista”.
Cuestionamientos a la comunicación oficial
Sobre el final de las exposiciones, la periodista Karina Micheletto cuestionó “la sistemática y absoluta negativa de las autoridades de la CNEA para responder a los requerimientos periodísticos”.
Micheletto se refirió a una nota publicada en Página/12 bajo el título “Un crimen a cielo abierto”, centrada en el abandono del desarrollo del CAREM. Dos días después, recibió una respuesta de la Oficina de Respuesta Oficial, organismo dependiente de la Dirección Nacional de Comunicación Digital, que calificó de “FALSO” el contenido de la publicación y definió al medio como “no especializado”, al igual que a su autora.
La respuesta oficial sostuvo que la nota había sido elaborada con “datos falsos, manipulados con afirmaciones fácilmente desmentibles sobre el proyecto Carem”.
La periodista explicó que la referencia a un avance del 80% correspondía a la obra civil y precisó que el avance total del proyecto se encontraría entre el 60% y el 65%, de acuerdo con información brindada por especialistas.
También cuestionó la afirmación oficial de que la construcción física del reactor se encontraba paralizada porque “se encuentra todavía en etapa de diseño conceptual”. Según señaló, desde el Gobierno también se responsabilizó al kirchnerismo por el impulso del proyecto y se calificó al CAREM como “un verdadero elefante blanco que le costó millones de dólares a los argentinos”.
Micheletto pidió que, así como la construcción del reactor fue habilitada por una ley, una eventual paralización también sea resuelta por el Congreso.
En relación con la falta de especialización que la respuesta oficial atribuyó al medio y a la periodista, citó dos casos: “El bachiller Felipe Randle fue designado mano derecha del presidente de la CONEA, Martín Porro. Y pongo solo otro ejemplo: el tuitero libertario de 23 años Ezequiel Acuña pasó de las redes a subgerente de Responsabilidad Empresaria de la CONEA. Esta es la gente que con esa formación hoy decide los destinos del plan nuclear”.
“Teníamos un futuro enorme”
La última expositora fue la diputada nacional Adriana Serquis, ex presidenta de la CNEA, quien explicó que construir un nuevo CAREM demandaría unos 2.500 millones de dólares, mientras que un reactor de esas características podría comercializarse internacionalmente por alrededor de 7.500 millones de dólares.
“Teníamos un futuro enorme” en la materia, sostuvo Serquis, y destacó que el CAREM “venía a coronar esa frutilla del postre”, porque permitía que la Argentina pasara de desarrollar reactores de investigación a producir también reactores de potencia, con mayor valor agregado.
La exfuncionaria alertó sobre la “violencia institucional que se está recibiendo en todo el sistema nuclear”, una situación que, según afirmó, impide que los trabajadores se expresen públicamente salvo que cuenten con protección gremial.
Por último, señaló que las 200 personas que dejaron el proyecto CAREM representan “entre 70 y 240 millones de dólares en cuanto a su formación”.




