JUEVES, 02 DE JUL.

Córdoba: el consumo se desploma un 18% mientras aumenta el «fiado» y la finaciación para comprar de alimentos

Asì lo revelaron informes del Observatorio Comercial de la Cámara de Comercio de esa provincia. En tanto, desde el Centro de Almaceneros cordobés, relevaron que hay que ganar más de 2 millones de pesos para no ser pobre hay que ganar $2 millones y que el 89% de las personas encuestadas debió financiar la compra de alimentos

Crece la preocupación por los datos que miden el consumo masivo, tanto a nivel nacional, como lo que ocurre en las provincias. En la última semana se conocieron datos estadísticos de Córdoba que reflejan una profunda caída del consumo y una creciente dificultad en su población para acceder a la compra de alimentos.

De acuerdo al informe presentado por el Observatorio Comercial de la Cámara de Comercio de Córdoba, en el mes de junio se registró una disminución del 18% en ventas y de un 20% en rentabilidad, en relación al mismo período de 2025.

El relevamiento se realizó en corredores comerciales  y shoppings. Del mismo se desprende que la variación intermensual refleja una caída de ventas del 5% en relación a mayo y del 9% en rentabilidad. 

Si bien el ticket promedio en el mes de junio se ubicó en $150.895 contra el monto promedio de mayo, que estaba en $124.000, en este punto juega el rol fundamental de la inflación.

En cuanto a los métodos de pago, la tarjeta de crédito sigue siendo la más utilizada por parte de los consumidores, quienes también optan por pagar muchas de sus compras con billeteras virtuales. La tarjeta de débito y el efectivo permanecen como las opciones menos elegidas.

Financiar los alimentos

Por su parte, desde el Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (IETSE), del Centro de Almaceneros de Córdoba, registraron una inflación del 1,87%, la más baja del último año. A pesar de ello, el relevamiento del Ietse refleja que la actividad comercial continúa en retroceso también en los negocios de cercanía. 

El dato más preocupante surge al observar qué ocurre con los alimentos, el rubo más sensible en cuanto a las mediciones de consumo, ya que ese leve descenso en el registro inflacionario, no se refleja en el poder de compra de los consumidores.

Por el contrario, los indicadores muestran que el 56,6% de las familias no llega a cubrir la Canasta Básica Alimentaria, en tanto que el 53,2% redujo la cantidad de comidas que realizan al día. Asimismo el 32,4% pasó por situaciones de hambre que no pudo resolver y 11,4% declaró haber atravesado períodos en los que sólo pudo comer una vez al día. 

El deterioro del poder adquisitivo se refleja fuertemente en la finaciación de los alimentos. Nueve de cada diez hogares recurrieron a alguna forma de crédito para comprar comida. El 39,3% compró fiado en almacenes de barrio, el 38,4% utilizó tarjetas de crédito y el 11,2% necesitó dinero prestado. Apenas uno de cada diez hogares pudo adquirir alimentos sin recurrir a financiamiento.

Los comercios también sufren esta modalidad, ya que, según muestra el informe de los almaceneros, las ventas al fiado han alcanzado una morosidad del 28%, en tanto que la incobrabilidad llega al 17,7%, un nivel que pone en riesgo la continuidad financiera de esos pequeños negocios. 

Estos números dejan en claro que más allá de las valoraciones en cuanto a la macroeconomía los ingresos y el poder adquisitivo de la población no repuntan y el consumo está lejos de reactivarse.

 

 

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