Dólar colchón: de Cavallo a Caputo, breve historia (repetida) de la inflación y el ahorro en divisas
Como el actual ministro de Economía el jueves, hace 33 años durante el gobierno de Carlos Menem, Domingo Cavallo llamaba a los argentinos a blanquear sus divisas en el sistema financiero formal.
- Economía
- May 24, 2025
“Supimos inspirar confianza y conseguimos crédito. Primero renació la confianza en nosotros mismos”, dice el ministro de Economía, Domingo Cavallo, mirando a cámara. Era 1991, hacía poco había nacido la convertibilidad que, básicamente, era una ley que permitía convertir un peso en un dólar. Hasta unos meses antes la inflación había sido un fenómeno desbordante que el gobierno de Carlos Menem buscó controlar sin suerte, hasta la llegada del superministro de “inventó” la convertibilidad. “Cuando cada argentino que tenía dólares en el colchón, o en una caja de seguridad decidió depositar ese dinero en un banco de aquí, o lo utilizó para llevar a cabo directamente una inversión demostró confianza en Argentina”, dijo entonces Cavallo. Algo (muy) similar a lo que sostuvo hace días el actual encargado de la hacienda del país, Luis Caputo, al anunciar su plan para abrirle las puertas del sistema legal a las divisas atesoradas en sitios ocultos.
En abril de 1992 el diario Clarín publicó una solicitada. Eran tiempos en los que las noticias se leían en diarios de papel. Y que, para difundir cuestiones relevantes, las organizaciones, empresas o gobiernos publicaban “solicitadas”. Aquella tenía un título que 33 años más tarde resulta, sin embargo, muy actual: “Sáquela del colchón y duerma tranquilo”.
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Con esa frase, hace 33 años el gobierno de Menem promocionaba una ley del Congreso nacional que buscaba que los ahorristas declararan sus divisas atesoradas fuera del sistema financiero. La frase impacta -o no tanto- tras los anuncios realizados este jueves por el gobierno de Javier Milei, que busca exactamente lo mismo. Refleja, además, el carácter circular de los problemas económicos del país, que a lo largo de décadas parecen repetirse sin césar en cuanto al estrangulamiento externo por la carencia de dólares, en una economía de fuerte sesgo bimonetario, como no ocurre en otros países de la región.
En abril de 1992 -en el marco de una convertibilidad que recién empezaba a caminar- se aprobó la ley 24.073, por la cual se modificó el impuesto a las Ganancias. La norma trajo innovaciones en cuanto a los impuestos sobre activos y la exteriorización de la tenencia de moneda extranjera, divisas y otros bienes fuera del país.
Tres décadas después se estima que existen U$S400.000 millones de argentinos en lugares secretos como cajas de seguridad y “colchones”, en cuentas bancarias declaradas en el exterior, en propiedades o bienes tangibles externos y, también, en paraísos fiscales. De hecho, el ministro Caputo informó en su declaración jurada de 2023 que tenía casi 3 millones de dólares afuera del país.
En cuanto a la solicitada sobre el dólar colchón de 1992, el Gobierno de Menem celebró la aprobación de la ley con un aviso publicado a toda página en el que usó la misma figura que Caputo para el nuevo blanqueo: aludió a sacar dinero de abajo del colchón.
El texto se dirige a un lector que atesora en moneda extranjera y resalta que «sucesivos gobiernos lograron, a través de décadas de inestabilidad e inflación, que muchos eligieran ese camino”. Se trata del mismo argumento utilizado por Caputo. Casi calcado.
A través de la ley de 1992, se podía depositar moneda extranjera por 180 días en el Banco Nación «u otra entidad financiera que adhiera expresamente a destinar esos fondos a créditos para la actividad productiva». El entonces ministro de Economía Cavallo quería fondear a la banca para otorgar créditos a la producción. La medida liberaba a quienes adhirieran del pago de alícuotas adicionales previstas en la ley. El atractivo era depositar a cambio del uno por ciento del total. Es otra diferencia, ya que ahora no se cobra tasa alguna.
El aviso a toda página rezaba: “Ahora hay una excelente oportunidad para que usted invierta legalmente esos ahorros, regularizando al mismo tiempo su situación tributaria. Médítelo, decídase y quede en paz con su conciencia, por su bien y por el del país”.

