LUNES, 20 DE JUL.

El consumo privado cayó 0,6% en abril y acumula una baja del 1,5% en el año

La demanda interna en el país acentuó su contracción durante el primer cuatrimestre, reflejando el impacto directo de la pérdida del poder adquisitivo en el gasto de los hogares. A pesar de observarse una estabilidad respecto a marzo, el consumo masivo de alimentos básicos sigue en rojo.

 

El consumo privado en la Argentina registró una caída interanual del 0,6% en abril de 2026, según el Índice de Consumo Privado (ICP-UP) elaborado por la Universidad de Palermo. Con este resultado, el primer cuatrimestre del año cerró con una contracción acumulada del 1,5% en comparación con el mismo período del año anterior.

El informe destaca que, si bien hubo una estabilidad respecto a marzo, los niveles de consumo regresaron a los valores observados en octubre de 2025. Además, este estudio es un indicador de alta frecuencia que tiene como objetivo principal anticipar los datos oficiales del consumo privado de la Argentina mediante un modelo de regresión lineal múltiple.

En cuanto a los indicadores generales, la recaudación del IVA en términos reales anotó su sexta baja consecutiva con una caída del 1,3% interanual en abril. Por otro lado, las compras con tarjeta de crédito mostraron un alza del 1,3%, lo que representa un crecimiento menor frente al 12% que se había registrado en enero.

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Respecto al consumo masivo, el informe destaca que el consumo de carne vacuna volvió a caer, de manera que acumuló nueve meses consecutivos de caída tras registrar una baja del 7,6% interanual en marzo. En el sector de bienes durables, el patentamiento de motos creció un 52,1% interanual en abril, mientras que el de autos cayó un 14,6% en el mismo mes.

Por último, en el rubro de servicios, el consumo en restaurantes tradicionales «registró una baja por primera vez en el año» durante marzo, con un retroceso del 6,0% interanual. En contraste, rubros semidurables como la indumentaria y el calzado en centros comerciales habían mostrado una suba del 3,0% interanual en la última medición de febrero.

Sin embargo, desde el Gobierno Nacional sostienen que estas variaciones no representan necesariamente un deterioro social, sino un cambio en los patrones de consumo derivado de la apertura económica y el mayor acceso a bienes importados o tecnología. Según la visión oficial, las familias están desplazando sus gastos tradicionales hacia bienes durables o aprovechando nuevas opciones de financiamiento.

En cambio, los analistas advierten que la caída persistente en rubros esenciales como alimentos y combustibles sugiere una restricción de ingresos estructural más que un simple cambio cultural en las preferencias de los consumidores.

 

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