VIERNES, 30 DE OCT.

Fabrica productos de cuero en Capitán Bermúdez y pide ayuda para exportar: “El Gobierno debería ponernos un despachante”

El empresario Víctor Maggio contó a Conclusión que reciben varios pedidos individuales de personas que viven en otros países, pero que enviar un solo producto tiene costos muy elevados. Por ello, pide soluciones al Estado, con la ilusión de ampliar sus mercados ante la caída de ventas en el plano local. 

 

Víctor Maggio es dueño de “Cueros Boulevard”, una fábrica ubicada en la ciudad santafesina de Capitán Bermúdez. Ante la caída de ventas en el mercado interno, la empresa ve una luz comercial en las exportaciones, pero aquí aparece un inconveniente: si bien hay personas que viven en otros países y están interesadas en comprar las carteras, camperas, zapatos o cinturones que elabora esta firma, a la hora de hacer los envíos al exterior se encuentran con varias barreras.

En diálogo con Conclusión, Maggio –que hace cuarenta y un años trabaja con cueros y fundó la fábrica en 1989– contó la difícil situación que atraviesa su actividad: “Me tuve que aggiornar porque las ventas bajaron muchísimo en todo el país. Nunca voy a bajar la calidad, ya pasé otras crisis muy feas y aprendí que si hago eso o importo, termino cerrando. La idea es seguir haciendo un producto de diseño y calidad. El problema es que la gente de afuera pide productos argentinos, pero no son envíos al por mayor. Tengo 1.200 mensajes de Uruguay, Chile, Brasil, Colombia y Estados Unidos. Quieren que les mandemos certeras, zapatos o cinturones. Todo bien, pero… ¿Cómo hacemos?”.

“Si una señora que vive en Montevideo o Punta del Este quiere una cartera, no tengo forma de mandársela. Estoy anotado como responsable inscripto, tengo factura E de exportación, en la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (Arca) tengo todos lo papeles al día, pero mandar un producto solo es imposible por los costos que tiene”.

Maggio afirmó que ya recorrió “todas” las entidades: “En el Gobierno te dicen que hagas una cita para dentro de cinco meses para hablar con un asesor. Terminamos en la Cámara de Despachantes, ahí nos dieron veinte teléfonos para que los llamemos”.

El empresario estimó que podría exportar “cincuenta o sesenta productos” al mes, pero reconoció que el riesgo es que algunas firmas de otros países comiencen a comprar al por mayor. “El despachante de Aduana –observó– no quiere enviar un solo paquete porque es muy baja su ganancia. El Gobierno debería ponernos un despachante para que mande los productos y hacerse cargo de parte del pago a esta persona, de la otra nos encargamos nosotros”.

El productor estimó que el costo de fábrica de una cartera oscila entre los 70 u 80 dólares, mientras que los servicios de entregas internaciones –como DHL, FeDex y TNT, entre otros– elevan el precio de la caja a 90 o 120 dólares, más lo que cobra el despachante de aduana. “Se re contra duplica el valor. Ahí la señora, que tiene que pagar cerca de 200 dólares, prefiere comprar el producto en París, le sale más barato”, apuntó.

Y añadió: “También está la posibilidad de mandarlo por colectivo, pero a eso lo puedo hacer a Uruguay o Paraguay, no a Colombia. Además, tengo que fabricar, conseguir cuero, cierres, cortar, coser, teñir los bordes, todo lo que hacemos en la fábrica. Tengo que estar atrás de la producción, no viendo por dónde puedo mandar la mercadería. Falta que el Gobierno provea un despachante y le pague una parte, y nosotros la otra”.

La situación que afronta Cueros Boulevard se viralizó en los últimos días, cuando Maggio subió un video a la cuenta de Instagram de la fábrica. Entre los mensajes que recibieron –más de 4.000– hubo varios de despachantes de aduanas. “Cuando podamos contestar iremos hablando con cada uno para ver qué nos plantean”, anticipó el titular de la firma.

Y contó: “Este miércoles fui al correo de San Lorenzo, a la Aduana, y me dijeron que no había mucho para hacer. Sí se puede enviar algo personal, como una cartera a algún familiar que vive en el exterior, pero otra cosa es mandar productos de forma comercial”.

Maggio comentó que no sólo él atraviesa este problema: hay fabricantes de cuchillos, sombreros o frazadas que están en la misma situación. “No todo lo que viene de afuera está bueno. El argentino tiene un potencial tremendo para mandar cosas afuera, tenemos mano de obra calificada, pero dennos una mano. No todo es exportación a grandes escalas”, dijo.

“Esto no tiene ningún fin político. Yo no tengo ningún partido. Pero al Gobierno le falta darnos a alguien que nos brinde una vía de exportación, para ofrecerle a Doña María la cartera que fabricamos. Necesitamos asesoramiento real, no ir a tomar un café”, completó.

“Las ventas están caídas porque los sueldos están bajos”

Al ser consultado por el nivel de consumo en el mercado interno, el empresario manifestó: “Las ventas están caídas en todo el país porque los sueldos no están altos. La persona prioriza pagar el alquiler, impuestos y después la comida, a lo último entra con un calzado o con un accesorio”.

Asimismo, reconoció que atravesó situaciones peores: “Esto es una caída de ventas, pero los comerciantes están saneados. Si bien ahora están ahogados, no venden nada y están quemando ahorros, hubo otras épocas donde rebotaban cheques. Esa fue la más pesada, la más fuerte y difícil porque no había forma de cobrar. ¿Por qué los bancos, que están tan llenos de plata, no ayudan a la gente, no dan créditos con una tasa normal para que todo empiece a circular? No hay crédito, y si no hay crédito no hay ventas”.

Hasta la pandemia las instalaciones que Cueros Boulevard tenía en Capitán Bermúdez contaban con varios trabajadores, pero en los últimos seis años cambió su dinámica productiva: ahora en la localidad santafesina se selecciona y se corta el cuero, que luego es enviado a talleres tercerizados que quedan en la provincia de Buenos Aires, en la zona de San Justo o Mataderos.

“Hacemos calzado, principalmente de dama, de alta calidad, carteras y bolsos de cuero y cinturones, que son nuestra especialidad. No trabajamos nada plástico”, detalló Maggio, quien además aclaró cómo es la articulación con los talleres: “Son tercerizados, pero nosotros vamos, vemos cómo trabajan, hacemos pruebas y después le damos la mercadería. En Capitán Bermúdez cortamos todas las partes, elegimos lo mejor, vamos al taller y ellos lo arman y lo entregan listo”.

Cuatro décadas en el rubro

Maggio contó que empezó a trabajar a los 13 años: “Mi papá era operario en una fábrica y no tenía ningún tipo de posibilidad. Yo vendía en la calle cuando era chico, después me asocié con un español en Córdoba y fuimos socios de una curtiembre que estaba en La Falda, Córdoba. Empezamos vendiendo cinturones de cuero, pero cuando comencé a recorrer el país me pedían carteras para acompañar los cinturones, así que aprendí a hacerlas con los modelistas. Después me pedían camperas de cuero, así que aprendí a cortar”.

Si bien hace más de veinte años que dejó de ser dueño de la curtiembre, Maggio tenía su propia empresa desde 1989: “Como viajé por todo el país, hice muchísimos clientes. Tengo compradores en Chaco, Corrientes, Formosa, Misiones, San Martín de los Andes, Río Negro, Chubut. Yo viajo a los negocios con las muestras, levanto pedidos, después vengo a la fábrica y los hago”.

“Me acostumbré a trabajar a altísima calidad, fabrico a varias marcas. En Rosario no vendemos, sino que la gente viene a comprar a la fábrica de Capitán Bermúdez”, cerró.

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