VIERNES, 26 DE JUN.

Módolo: “La inflación en 2026 no se está desacelerando, está mostrando un ciclo de aceleración”

Los precios de mayo superan a los del mismo mes de 2025, y la tendencia de su evolución no permiten observar que este año se desacelere el proceso. El Gobierno sigue emitiendo, pero no para “financiar el Tesoro” sino para “comprar dólares”. La medición oficial y el efecto bolsillo.

 

La inflación prevista por el Gobierno nacional para el 2026, según el Presupuesto, era del 10,1%. Pero en los primeros cinco meses del año acumula 14 puntos y, para el licenciado en economía Cristian Módolo, no existen elementos para pensar que vaya a ser inferior a los 31 puntos del año pasado. El dato de mayo, con un índice de precios del 2,1% en relación al menos anterior, puede sugerir una desaceleración. Pero no, porque el modo correcto de comparar es un mes con el mismo del año anterior, y allí se observar que los precios van para arribar y no para abajo. “No es menos, sino que es más del año pasado, y eso es lo preocupante por esta aceleración que vemos en algunos precios que no paran de subir”, dijo el especialista.

En diálogo con Conclusión TV, Módolo explicó que si bien la emisión monetaria no es el único componente que puede producir un proceso inflacionario, el Gobierno de Javier Milei continúa emitiendo. “No es que se paró la emisión, se paró la emisión para financiar el Tesoro. Eso sí se dio, no perfectamente, no en su totalidad, porque sigue habiendo un resquicio de financiamiento habilitado, pero no en las cantidades que se hacían en el pasado”, sostuvo.

Y agregó: “Lo que sí se sigue emitiendo para comprar dólares, por eso el Banco Central está acumulando reservas, porque hay una decisión de comprar dólares, y para comprar dólares se emiten pesos. Y para pagar los intereses de la deuda de corto plazo, el Banco Central tiene que emitir pesos, por lo tanto hay emisión de pesos”.

En esa línea, Módolo indicó que “el problema de la inflación está a la vista, se nos han dicho hasta ahora que era un problema meramente monetario. Nunca lo descartamos de que haya una razón monetaria, porque es un fenómeno que se muestra a nivel de moneda, pero el Gobierno ha seguido y ha continuado emitiendo a lo largo de este periodo, lo ha hecho con otros fines, pero ha emitido”.

“Pero además de la emisión -continuó- el problema inflacionario tiene otros componentes como los costos de la producción de algunos insumos críticos, como el petróleo, que te impacta en la cadena productiva, como las tarifas que se van ajustando”.

 

 

En ese sentido, el economista recordó que “el ajuste de las tarifas te va impactando en los costos, y estos costos se traducen o se trasladan a precios. Esas causas te van dando una razón por la que la inflación no pare de moverse. Y ese movimiento no es precisamente a la baja, sino es a la suba hasta ahora”.

En ese contexto, Módolo sostuvo que “la perspectiva es que vamos a tener una inflación peor que la del año pasado (que fue del 31% anual). Para que sea un poco más baja, tiene que ser un segundo semestre extraordinariamente quieto en el sistema de precios. Y la inercia que se está observando, demuestra que no hay ningún elemento que te indique que esto vaya a ser una caída abrupta”.

Al analizar la evolución de los precios que mide el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), el especialista precisó que “cuando uno ve en qué se está dando la suba de precios, el 2,3% queda totalmente en el armario cuando vemos que los precios en verduras están subiendo en términos promedio, el 15% en mayo”.

Del mismo modo, “los productos de harina y panificación, más del 4%. Es decir, hay componentes que son muy cercanos al consumo de la familia que están subiendo muy por encima de ese promedio que supone el número de la estadística de la inflación. El bolsillo está siendo afectado, el transporte, el nivel de la salud. Nosotros tenemos el gasto en Vivienda, los Servicios básicos -la luz, el gas, el agua- en la provincia de Santa Fe durante el mes de mayo subieron el 3,9%”.

También “la Atención médica y los gastos de salud, los remedios, subieron un 2,8%, muy por encima de lo que es la inflación promedio. Entonces, el bolsillo no siente ese número del 2,3% o el 2,1%”.

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