DOMINGO, 19 DE JUL.

Tierras raras: qué son y por qué son uno de los objetivos de Trump en Argentina

Mientras el gobierno de Javier Milei sigue anunciando y celebrando el swap con Estados Unidos, comienzan a conocerse algunos de los ítems de la "letra chica del contrato", y uno de ellos es el control que quiere ejercer el país del norte sobre los yacimientos y recursos naturales argentinos.

 

Mientras el presidente Javier Milei y su gobierno todavía celebran el triunfo de La Libertad Avanza en las elecciones legislativas 2025, comienzan a conocerse de a poco algunos detalles acerca de lo que Estados Unidos estaría interesado en recibir de Argentina a cambio de la multimillonaria «ayuda económica» que llegó a través del swap.

Y es que, en el marco de la guerra geopolítica entre el país norteamericano y China, Argentina se convierte en un jugador fundamental debido a un componente estratégico para la industria y el mundo del futuro: sus recursos naturales.

Entre ellos, uno de los que juegan un rol preponderante en la tecnología del presente y del futuro son (entre otros) los minerales conocidos como tierras raras, altamente codiciados por las potencias del mundo pensando en la transición energética y el extractivismo global.

Pero, ¿qué son las tierras raras? Estas constituyen un grupo de 17 metales o elementos químicos que en décadas recientes han adquirido un alto valor en el mercado mundial, por su rol estratégico en el desarrollo tecnológico, y que están presentes en distintas concentraciones y son difíciles de separar. De esta manera, son importantes commodities y poseen múltiples usos para los que pueden ser aprovechados, tanto para la industria de la tecnología como también para la de energías limpias y la de defensa.

Entre otros usos, forman parte constitutiva fundamental de los convertidores catalíticos del sistema de escape de los automóviles, de baterías de vehículos eléctricos, en generadores eólicos, teléfonos celulares, luces leds, pantallas de cristal líquido, discos rígidos, imanes de neodimio y misiles de precisión.

Con esto en mente, China se le adelantó en esta «batalla» a Estados Unidos y por eso hoy controla cerca del 70% de la producción global y más del 80% de la capacidad de refinación, y por eso EE.UU. ahora depende del gigante asiático para conseguir estos minerales para explotar en su complejo militar-industrial.

Tal es así y tanta es la importancia, que como respuesta a los aranceles de Donald Trump, Xi Jinping anunció que iba a restringir la exportación de estos elementos químicos a Estados Unidos.

Y en todo este escenario, es donde aparece en el medio la Argentina y Javier Milei. Y es que nuestro país tiene múltiples yacimientos de distintos tipos de elementos en varias provincias como Mendoza, San Luis, Córdoba, La Rioja, Catamarca, Salta y Santiago del Estero, entre otras.

En la desesperación de Milei por conseguir recursos para pisar el dólar, una de las cláusulas en el trato para el swap con Estados Unidos es que Argentina cese todo tipo de relación con China, con el control y la explotación de las tierras raras argentinas como una de las prioridades a obtener por parte de la administración Trump.

Precisamente, la presencia del ministro de Defensa, Luis Petri, en la comitiva presidencial que viajó a Washington en busca del apoyo financiero tuvo que ver con la utilización que se le dan al itrio y el praseodimio en la fabricación de pantallas y motores de alta resistencia, respectivamente, usadas en defensa.

También se las aplica a imanes de alta potencia para turbinas eólicas y motores eléctricos, en catalizadores automotrices, en vidrio y cerámica de alta tecnología, y en aleaciones especiales para aplicaciones industriales y de investigación.

Las concentraciones de elementos ligeros ofrecen oportunidades para abastecer sectores industriales locales y exportar concentrados minerales.

Argentina, a pesar de contar con los recursos, no dispone de plantas de separación y refinación a gran escala, por lo que la mayoría de las tierras raras se podrían comercializar inicialmente como concentrados.

Los yacimientos con que cuenta dentro del territorio poseen alto potencial de estos y otros elementos como el lantano y cerio en provincias como Salta, Jujuy y San Luis, aunque la explotación es limitada por falta de infraestructura y estudios.

El potencial minero argentino no se traduce en una producción relevante, pese a que el 35,73% de la superficie continental cuenta con altitudes entre 500 y 6.959 metros: apenas exporta principalmente oro, plata y cobre, y abundan los conflictos ambientales en San Juan, Chubut, Catamarca y el NOA, que estuvieron trabando las explotaciones.

El Servicio Geológico Minero (Sefemar) contabilizaba 38 proyectos friends en las zonas exploradas, 8 avanzados en ensamble y 4 minas en operación.

Últimas Noticias