Guerra a la “desinformación”: el Gobierno nacional crea la Oficina de Respuesta Oficial
Bajo la premisa de “desmentir operaciones” de la prensa y la política, la Casa Rosada lanzó un nuevo organismo para señalar lo que considera falsedades mediáticas. El anuncio despierta cruces entre la defensa de la “verdad” gubernamental y el temor al hostigamiento estatal.
- Nacional
- Feb 5, 2026
El Gobierno nacional formalizó la creación de la Oficina de Respuesta Oficial, un nuevo organismo destinado a intervenir activamente en el debate público para confrontar las versiones periodísticas y políticas que el Ejecutivo considere erróneas o malintencionadas. Según la comunicación oficial, la decisión surge de la necesidad de no limitarse solo a informar, argumentando que «solo informar no alcanza si la desinformación avanza sin respuesta».
La oficina nace con el objetivo de «desmentir activamente la mentira» y dejar en evidencia lo que la administración denomina como «operaciones de los medios y la casta política». Desde el Gobierno sostienen que, tras la quita de la pauta oficial, la «mentira se volvió más ruidosa», lo que obliga al Estado a sostener una estructura que permita a los ciudadanos «distinguir hechos de operaciones y datos de relatos».
A través de sus canales oficiales, el organismo aclaró que su función no es «imponer una mirada», sino garantizar que la desinformación no quede sin réplica. En este sentido, la administración reafirmó que la libertad de expresión es un valor «sagrado» y que esta oficina representa una «voz oficial» adicional, contraponiéndose a lo que definen como prácticas de censura de sectores de izquierda.

Repercusiones: entre la transparencia y el control
Como era de esperarse, el anuncio no tardó en generar reacciones encontradas en el arco político y en las organizaciones de prensa.
• A favor: Sectores afines al oficialismo celebraron la medida como un acto de «justicia comunicacional». Argumentan que, frente a la concentración de medios y la difusión de noticias falsas que buscan desestabilizar la gestión económica, el Estado tiene el derecho y la obligación de defender su gestión con datos concretos. Para estos sectores, la oficina es una herramienta de transparencia que rompe el «monopolio del relato» de los medios tradicionales.

• En contra: Desde la oposición y diversos organismos de defensa de la libertad de prensa (información que no figura en las fuentes y que podrías verificar de forma independiente con entidades como ADEPA o FOPEA), se mira con recelo la iniciativa. Los críticos advierten que el Estado no debe ser el árbitro de la «verdad» y que este tipo de dependencias pueden derivar en mecanismos de hostigamiento hacia periodistas críticos. Se cuestiona si el uso de recursos públicos para señalar «operaciones» no es, en realidad, una forma indirecta de censura o amedrentamiento.

Con esta medida, el Gobierno de Javier Milei profundiza su estrategia de comunicación directa y confrontativa, planteando que la democracia se fortalece cuando se expone lo que ellos consideran «mentiras del sistema».

