MIéRCOLES, 17 DE JUN.

Milei en el poder: sostiene la centralidad política, pero a costa de un desgaste económico y social pronunciado

A pesar de transcurrir tiempos de Mundial, con la atención focalizada en fútbol, la imagen del Presidente continúa deteriorándose motivo del ajuste aplicado contra los trabajadores. No obstante, sigue liderando la intención de voto en el país, con una oposición que todavía carece de liderazgos representativos que logren absorber el descontento con su gobierno.

 

La gestión de Javier Milei cumplió dos años y medio en el poder. En ese periodo, algunos parámetros fundamentales se han modificado de forma considerable, producto del tipo de mandato que aplica el libertario, con consecuencias para la mayor parte de los argentinos. El principal dato es que, a pesar de la crisis autogenerada, el Jefe de Estado conserva la centralidad política, con adhesiones, rechazos, expectativas y temores.

La novedad radica en que ese foco de atención está cada vez más tensionado por el desgaste económico, la caída en la valoración social de su gobierno y una paciencia pública que empieza a mostrar señales de agotamiento. Si hace 100 días el Presidente había regresado al «modo guerra» para blindar ideológicamente a su base, hoy esa estrategia todavía lo sostiene pero ya no alcanza para recomponer un clima social favorable previo al Mundial.

Los datos estudiados por la consultora Explanans hablan a las claras: la valoración negativa del Gobierno llega a 57,2%, contra una positiva de 42,8%, siendo las mujeres el sector social más crítico de La Libertad Avanza. Además, la economía vuelve a ser el foco del desgaste, con seis de cada diez argentinos que afirman estar peor que antes de las medidas económicas libertarias. A su vez, el 48% considera que su situación económica será peor en un año.

La mediana edad (31 a 50 años) vuelve a ser el sector determinante, donde se cruzan empleo, alquiler, hijos, consumo, endeudamiento y expectativas familiares. En este rango, la imagen negativa de Milei es del 60,4% y el 61,8% afirma estar peor en su bolsillo. Como se ve, las familias de clase media y baja son las que concentran el mayor descreimiento hacia un modelo que, lejos de defenderlas, erosionó aún más sus condiciones de vida.

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EL APOYO JOVEN, EN DECLIVE

El apoyo joven empieza a parecerse al resto. En el ciclo libertario, los jóvenes (en particular los varones jóvenes) fueron su gran fortaleza: una reserva identitaria que combinaba adhesión política, rebeldía cultural y expectativa de cambio. Ese diferencial también se deteriora. El núcleo juvenil libertario no desaparece, pero empieza a mezclarse con el clima general de fatiga y desencanto.

De esta manera, el principal nicho que catapultó a Milei al gobierno también muestra señales de al menos estar disconforme con su gestión, aunque sin llegar a volcar esa decepción hacia otros candidatos. Los hombres de entre 20 y 30 años siguen siendo el principal capital violeta, aunque en una proporción menor a hace unos meses.

 

 

UN RELATO QUE CAYÓ POR SU PROPIO PESO

Otro dato relevante a tener en cuenta es la pérdida de credibilidad de la gestión Milei. Los múltiples escándalos como el de Manuel Adorni, Andis, Libra, vínculos narcos de José Luis Espert terminaron por erosionar la confianza social hacia un Gobierno que, cuando asumió ,tuvo como una de sus prédicas la ‘lucha contra la casta política y la corrupción’, pero que terminó haciendo en el poder lo mismo que le repugnaba de etapas anteriores.

En ese sentido, el 43,8% cree que el ciclo libertario es peor que los anteriores, contrastando con su pretensión moral, rompiendo la narrativa libertaria de seres puritanos y superiores al común de la clase política, demostrando cada uno de sus funcionarios tener conexiones espurias desde diversos estamentos del Estado, utilizando el poder para hacer negocios personales, y algunos de ellos desde hace varios años (Bullrich, Caputo, Sturzenegger, los Menem).

 

 

CÓRDOBA, NÚCLEO CENTRAL VIOLETA

Territorialmente, Córdoba sigue siendo el principal bastión libertario: es la única provincia donde la valoración positiva supera con claridad a la negativa. También es donde Milei tiene mayor intención de voto (49,8%) y donde ganaría con amplitud un eventual balotaje frente a Axel Kicillof.

El contraste es la provincia de Buenos Aires, con una valoración negativa del 60,9%, donde es más fuerte el gobernador bonaerense, y en CABA, con un 58,5%, siendo el lugar donde tiene más peso el PRO, partido fundado por Mauricio Macri.

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INTENCIÓN DE VOTO, TODAVÍA FAVORABLE

A pesar del evidente desgaste social, Milei lidera la intención de voto presidencial con 38,4%, seguido por Axel Kicillof con 28,0%. Pero el dato más relevante aparece en el escenario de balotaje: el bonaerense queda apenas apenas por delante, 43,9% a 42,9%.

Estas cifras ratifican que, a pesar del descontento con la gestión libertaria, la oposición todavía no logra canalizar esas frustraciones mayoritarias en respaldo concreto, producto de una crisis de representatividad importante y sin candidatos que puedan acaparar de forma íntegra a un movimiento electoral distinto. La necesidad de una propuesta de modelo de país seductora se vuelve imperiosa.

 

 

NO HAY MUNDIAL QUE TAPE LA REALIDAD 

Milei llega al invierno con una combinación inestable: cae como gestión, resiste como candidato y depende de que la polarización haga el trabajo que la economía no logra hacer. Mantiene tropa, territorio y centralidad pero la paciencia se achica y empieza a deteriorarse la expectativa de un futuro mejor.

A un año y medio de las elecciones presidenciales, es demasiado presuroso aventurar un resultado, pero el diagnóstico sobre el Gobierno libertario está hecho, con sus causas y efectos. El Presidente tiene menos respaldo que cuando comenzó en 2023, producto de errores no forzados, pero eso está lejos de precipitar su derrota en las urnas. Los bolsillos y el día a día serán claves a la hora de definir el rumbo en 2027.

900 días de Milei by Conclusión TV

 

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