JUEVES, 24 DE SEPT.

Proponen crear viviendas asistidas para personas con discapacidad: “Es un proyecto que busca darles mayor autonomía”

El proyecto presentado en el Concejo Municipal busca generar una alternativa entre la convivencia familiar permanente y la institucionalización. La iniciativa apunta a jóvenes y adultos con discapacidad intelectual leve o moderada que cuenten con autonomía básica y quieran desarrollar un proyecto de vida independiente.

 

Concejales rosarinos presentaron un proyecto para crear viviendas asistidas para jóvenes y adultos con discapacidad intelectual leve o moderada que tengan cierto nivel de autonomía pero que, por razones económicas o habitacionales, no puedan avanzar hacia una vida independiente.

La iniciativa fue impulsada por el concejal peronista Mariano Romero y acompañada por sus colegas Pablo Basso y María José Poncino y plantea generar una alternativa entre la permanencia en el núcleo familiar y los dispositivos institucionales existentes.

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En diálogo con Conclusión, Romero recordó que actualmente existen experiencias de viviendas asistidas vinculadas a salud mental y consumos problemáticos, pero que una propuesta de características similares para personas con discapacidad tiene escaso desarrollo. Según señaló, quienes tienen cierto grado de autonomía pero atraviesan dificultades habitacionales muchas veces terminan dependiendo de sus familias o recurriendo a centros de noche destinados a personas con mayores niveles de dependencia.

Entendemos que es importante poder pensar para adelante, no solamente atender la urgencia, sino pensar proyectos de mayor autonomía con respecto a la discapacidad”, sostuvo el concejal.

La propuesta contempla viviendas compartidas en las que cada residente pueda desarrollar sus actividades cotidianas con el mayor grado de independencia posible. La idea es que las personas puedan preparar sus alimentos, realizar tareas de limpieza, organizar sus rutinas, administrar sus gastos y tomar decisiones sobre su vida cotidiana, sin una asistencia institucional permanente.

El acompañamiento estaría a cargo de referentes convivenciales o acompañantes terapéuticos, cuya función sería brindar apoyo ante dificultades, favorecer la convivencia, acompañar determinados trámites y colaborar en situaciones puntuales. De acuerdo con Romero, cada persona tendría su propia llave y podría entrar y salir de la vivienda, justamente para evitar que el dispositivo reproduzca una lógica institucional.

Una alternativa frente a la falta de autonomía habitacional

Entre los fundamentos del proyecto se plantea que muchas familias sostienen durante años situaciones de dependencia que podrían transformarse progresivamente en experiencias de autonomía supervisada.

La iniciativa también busca evitar que personas con discapacidad que cuentan con habilidades suficientes para desenvolverse en la vida diaria sean derivadas a instituciones que brindan un nivel de asistencia mayor al que necesitan.

En ese sentido, Romero señaló que el objetivo es construir “un modelo intermedio entre la convivencia familiar permanente y la institucionalización”, teniendo en cuenta las características particulares de cada persona.

El proyecto toma como marco la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, que reconoce el derecho a vivir de manera independiente y a ser incluido en la comunidad, además de contemplar la necesidad de fortalecer dispositivos comunitarios que favorezcan la autonomía.

Cómo se financiaría

Uno de los puntos centrales de la propuesta es aprovechar recursos habitacionales que ya estén disponibles. Romero explicó que se busca que el Servicio Público de la Vivienda y el Hábitat pueda aportar inmuebles, de manera de reducir el costo que tendría para el municipio la puesta en marcha del programa.

El proyecto establece que los gastos de funcionamiento se afronten con partidas correspondientes a la Secretaría de Salud Municipal, con la posibilidad de establecer convenios con el Servicio Público de la Vivienda y el Hábitat para disponer de las residencias.

Los residentes, en tanto, deberían afrontar sus gastos personales, como alimentación y cobertura de salud, y podrían continuar sus tratamientos con los equipos y profesionales que ya los atienden.

Además, uno de los objetivos planteados es que los acompañantes puedan colaborar con aquellas personas que todavía no cuentan con Certificado Único de Discapacidad (CUD) para avanzar en el acceso a ese reconocimiento y a las prestaciones correspondientes.

El proyecto establece que para acceder al programa será requisito contar con CUD y que la autoridad de aplicación deberá determinar y evaluar los criterios de admisión.

La propuesta llega en un contexto de fuerte preocupación de organizaciones y sectores vinculados a la discapacidad por el impacto de las medidas de ajuste y las dificultades para sostener prestaciones. En ese escenario, el planteo busca incorporar al debate una dimensión que, además de atender las situaciones urgentes, apunta a ampliar las posibilidades de autonomía, inclusión y vida independiente para las personas con discapacidad.

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