MIéRCOLES, 30 DE SEPT.

The New York Times cuestionó la política de no regulación de la administración Milei respecto a la inteligencia artificial

El planteo oficial fue expuesto por el propio Presidente durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde vinculó el desarrollo de la IA con su concepción de libertad económica y cuestionó los intentos de establecer controles anticipados sobre la tecnología.

 

 

Mientras distintos gobiernos discuten cómo establecer límites para la inteligencia artificial y qué responsabilidades deben asumir las empresas que desarrollan estas tecnologías, el gobierno de Milei va, como siempre, por el contrario.

La administración libertaria sostiene una política de no regulación preventiva y busca presentar a la Argentina como un destino atractivo para las inversiones vinculadas con el sector.

En ese contexto, un episodio protagonizado por Santiago Oría, uno de los principales responsables de la comunicación audiovisual del Presidente, quedó en el centro de un artículo publicado por The New York Times sobre la estrategia argentina frente a la expansión de la IA.

El caso tiene como protagonista a Lucía Libertaria, una influencer que parecía ser una joven militante oficialista pero que, en realidad, había sido creada íntegramente mediante inteligencia artificial. Según reconstruyó el diario estadounidense, Oría había visto sus videos en Instagram, quedó interesado por el personaje y llegó a plantear que debía recibir mayor protagonismo dentro de la comunicación política. Cuando descubrió que la joven no existía, el estratega reconoció que perdió el interés, aunque aseguró que el episodio no le generaba preocupación.

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«Es inteligente, es relinda», había dicho Oría sobre la supuesta influencer, según el artículo firmado por Emma Bubola y Daniel Politi, y agregó que había planteado que «hay que traerla a que tenga más protagonismo». Después de conocer que se trataba de una creación digital, el funcionario relativizó el engaño y sostuvo: «Me parece totalmente inofensivo. No tiene nada de dañino».

La anécdota es utilizada por los periodistas del New York Times para ilustrar un problema más amplio: la dificultad para distinguir entre una persona real y un personaje sintético en un escenario en el que las herramientas de generación de imágenes, videos y textos son cada vez más accesibles.

El artículo plantea que la reacción de Oría permite observar, desde el propio entorno presidencial, la posición de no intervención que el Gobierno sostiene frente a la inteligencia artificial.

El planteo oficial fue expuesto por el propio Milei durante su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde vinculó el desarrollo de la inteligencia artificial con su concepción de libertad económica y cuestionó los intentos de establecer controles anticipados sobre la tecnología.

«Ante la inteligencia artificial, la Argentina se ubicará en la vanguardia de la libertad», sostuvo el Presidente en Nueva York. En el mismo discurso, afirmó que el país asumía el «compromiso de no regular de manera preventiva» la IA, al tiempo que propuso un marco con responsabilidad limitada para las empresas que trabajen con agentes de inteligencia artificial y beneficios fiscales para el sector.

La definición no quedó limitada al discurso ante la ONU. En una exposición realizada también en Nueva York, Milei sostuvo que la Argentina no iba a establecer un límite general al desarrollo de la tecnología y planteó que el mercado debía encontrar las respuestas frente a los cambios que introduce la IA.

«Nosotros creemos en el desarrollo y la capacidad del propio mercado de ofrecer soluciones creativas, como está sucediendo, en lugar de elegir y prohibir», afirmó el mandatario.

En esa misma intervención, agregó: «En Argentina no le vamos a poner un cepo a la Inteligencia artificial. Vamos a encarar la incertidumbre del mañana de la misma manera que encaramos la salida del cepo cambiario, dejando que la gente y las empresas decidan libremente».

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La estrategia también está relacionada con la intención oficial de atraer inversiones destinadas a infraestructura tecnológica. El Gobierno busca posicionar a la Patagonia como un lugar adecuado para la instalación de grandes centros de datos, aprovechando la disponibilidad energética, la extensión territorial y las condiciones climáticas de algunas zonas.

El propio New York Times señaló que la administración de Milei considera que una menor cantidad de restricciones regulatorias podría convertirse en un elemento para competir por esas inversiones.

La propuesta enfrenta, sin embargo, límites concretos que exceden la discusión regulatoria. El artículo señala que la Argentina todavía se encuentra por detrás de Brasil y Chile en infraestructura de centros de datos, mientras que el desarrollo de nuevas instalaciones requiere inversiones importantes en generación y transmisión eléctrica, además de resolver cuestiones vinculadas con el acceso a divisas y los costos de infraestructura.

El New York Times incorpora además otro antecedente para describir los riesgos que plantea la ausencia de una regulación preventiva. Durante una elección local, cuentas vinculadas al oficialismo difundieron videos generados mediante IA en los que aparecía falsamente un candidato rival anunciando que abandonaba la competencia y llamando a votar por el candidato de Milei.

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El Presidente no había publicado ese material, pero, según el diario, defendió su circulación como una expresión de la libertad y rechazó la posibilidad de establecer sanciones específicas.

La advertencia proviene del propio equipo encargado de producir este tipo de contenidos, mientras que la política oficial mantiene como principio que la respuesta frente a los riesgos tecnológicos no debe ser una regulación anticipada. Esa diferencia atraviesa buena parte del debate que el New York Times plantea sobre la estrategia argentina.

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