Un modelo de exclusión: más de 800.000 personas se encuentran en condiciones de precarización laboral desde la asunción de Milei
Estos datos corresponden a un reciente informe publicado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, titulado La consolidación del modelo changa, con las firmas de Walter González, Claudio Lozano y Ana Rameri.
- Nacional
- Sep 19, 2026
La presión total sobre el mercado laboral, esto es, la cantidad de personas desocupadas, subocupadas o disponibles para trabajar más horas, ascendió al 30,8% de la Población Económicamente Activa (PEA).
En comparación con el segundo trimestre de 2023, son tres puntos porcentuales más de pauperización. En total, desde que Milei inició su gobierno, se sumaron 832.000 personas bajo alguna de las formas de presión laboral.
Estos datos corresponden a un reciente informe publicado por el Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, titulado La consolidación del modelo changa, con las firmas de Walter González, Claudio Lozano y Ana Rameri.
El modelo changa se caracteriza no solo por el incremento de los asalariados informales, sino también por los cuentapropistas en un escenario de «economía de plataformas» basado en una profunda concentración empresarial.
¿QUÉ ES LA DESOCUPACIÓN AMPLIADA Y A CUÁNTAS PERSONAS AFECTA?
La descomposición del dato duro sobre el desempleo al segundo trimestre de 2026 devela un escenario más complejo aún. La tasa de desocupación del 7,9% subestima la insuficiencia laboral porque deja afuera a quienes tienen una ocupación de muy baja intensidad y continúan en la búsqueda activa de otro empleo.
El IPyPP desagregó los últimos datos del Indec para llegar a la siguiente conclusión: si a los desocupados se suman los subocupados demandantes —personas que trabajan involuntariamente menos de 35 horas semanales, están dispuestas a trabajar más y además buscan otra ocupación—, la desocupación ampliada asciende al 15,9% de la PEA en el segundo trimestre de 2026, frente al 15,5% un año antes y al 13,6% en 2023.

«La existencia de alguna ocupación no implica una inserción laboral suficiente ni estable, ya que se trata de trabajadores/as que disponen de pocas horas y siguen buscando activamente empleo, por lo que su situación puede considerarse muy próxima a una desocupación efectiva», explicaron desde el IPyPP.
Una desocupación del 7,9% implica la afectación de 403.000 personas sin trabajo (se toma la extensión de la población y no solo la muestra de la EPH). La subutilización laboral, entendida como la suma de desocupación y subocupación, pasó del 16,8% al 19,4% de la PEA entre el segundo trimestre de 2023 y el segundo trimestre de 2026. Esto supone cerca de 669.000 personas adicionales en alguna de esas dos situaciones.

LA PAUPERIZACIÓN COMO MODELO
Del total de los 485.000 puestos asalariados destruidos entre el segundo trimestre de 2023 y el mismo período de 2026, cerca del 94% corresponden a puestos de asalariados registrados, es decir, trabajadores con descuento jubilatorio (457.000 personas). El resultado fue que los asalariados redujeron su participación en el empleo total al pasar del 74,2 al 70,5%, mientras que el cuentapropismo saltó del 22,3 al 25,3%.

«El deterioro de la estructura ocupacional no proviene entonces de una mera expansión del empleo asalariado informal, sino de la contracción del núcleo más protegido del mercado laboral y de su reemplazo por formas de trabajo independiente (el modelo changa). En el segundo trimestre de 2026, el INDEC registra que apenas el 62,1% de los asalariados cuenta con descuento jubilatorio», indicaron desde el IPyPP.
En el segundo trimestre de 2023, los asalariados registrados representaban el 46,9% de todos los ocupados, mientras que la suma de asalariados no registrados y cuentapropistas alcanzaba el 49,6%. Tres años después, los primeros descendieron al 43,8%, mientras el segundo grupo aumentó hasta el 52,2%.

La brecha entre ambas formas de inserción pasó así de menos de 3 puntos a más de 8 puntos porcentuales. Más de la mitad de los ocupados se encuentra hoy en alguna de esas dos modalidades —cuentapropismo o empleo asalariado sin registro—, frente a un núcleo de empleo asalariado registrado que viene perdiendo peso de manera persistente.
El modelo es la pauperización. La reforma laboral impulsada por la administración Milei tiene el velado objetivo de «formalizar» la precarización; legalizar la estafa hacia los trabajadores y trabajadoras en connivencia con las cámaras patronales y organizaciones sindicales mansas ante los escenarios laborales cada vez más adversos.
SIN PATRÓN PERO SIN DERECHOS: LA ILUSIÓN DEL CUENTAPROPISMO
Los patrones son reemplazados por plataformas de servicios; se despersonalizan las relaciones laborales; bajo este esquema de gobernanza sobre los vínculos sociales del mundo del trabajo, el cuentapropismo es lo inverso al empoderamiento de los trabajadores y trabajadoras.
«El cuentapropismo constituye una de las expresiones más claras del modelo changa, que equivale a menos empleo asalariado protegido y una mayor transferencia hacia los propios trabajadores de los costos y riesgos de sostener una inserción laboral», concluyó el IPyPP.


