El papa León XIV propuso un “ayuno de la lengua” para frenar las palabras que lastiman
El Sumo Pontífice vinculó el ayuno tradicional con la urgencia de erradicar la violencia verbal y las calumnias en la sociedad y en los entornos digitales, de cara a la Cuaresma 2026.
- Religión y espiritualidad
- Feb 14, 2026
El papa León XIV exigió un cambio radical en la forma de comunicación de los fieles y reclamó un ayuno que alcanzara también al habla como práctica concreta de abstinencia para la Cuaresma 2026. En su mensaje titulado “Escuchar y ayunar. La Cuaresma como tiempo de conversión”, el Sumo Pontífice unió el ejercicio espiritual de la privación con la necesidad de frenar la violencia verbal en todos los ámbitos de la vida pública y privada.
En el texto oficial subrayó que este tiempo de preparación debía servir para pedir “la fuerza de un ayuno que alcance también a la lengua, para que disminuyan las palabras que hieren y crezca el espacio para la voz de los demás”.
De este modo, el Papa propuso ampliar el sentido tradicional del ayuno, incorporando una dimensión ética vinculada al cuidado del prójimo.
Asimismo, el documento pontificio estableció que la Iglesia invitó a poner nuevamente el misterio de Dios en el centro de la existencia, a fin de evitar que el corazón se disperse entre las distracciones cotidianas.
En consecuencia, la escucha de la Palabra de Dios no fue presentada como un acto aislado, sino como una herramienta capaz de educar la mirada y la sensibilidad social.
En este sentido, León XIV afirmó que “la condición de los pobres representa un grito que, en la historia de la humanidad, interpela constantemente nuestra vida, nuestras sociedades, los sistemas políticos y económicos, y especialmente a la Iglesia”.
Por lo tanto, el ayuno no solo debía ordenar los deseos personales, sino también mantener despierta la sed de justicia frente a las desigualdades.
Por otra parte, el mensaje definió el ayuno como un ejercicio ascético insustituible; sin embargo, el Santo Padre hizo especial hincapié en que esta práctica debía trascender lo meramente alimentario para transformarse en una conducta concreta frente al prójimo.
En particular, exhortó a abandonar el juicio inmediato y las calumnias, sobre todo en espacios de alta exposición como las redes sociales.
“Empecemos a desarmar el lenguaje, renunciando a las palabras hirientes, al juicio inmediato, a hablar mal de quienes están ausentes y no pueden defenderse”, señaló el texto. Además, instó a cultivar la amabilidad en la familia, en el trabajo y en los entornos digitales, convencido de que la transformación del lenguaje puede convertirse en un signo visible de conversión.
León XIV remarcó la dimensión comunitaria de este proceso y sostuvo que la conversión no es solo un asunto de conciencia individual, sino que debe impactar en la calidad del diálogo y en el estilo de las relaciones.
Al concluir su mensaje, expresó el deseo de que las comunidades cristianas se transformen en espacios de acogida, donde la escucha abra caminos de liberación y donde “muchas palabras de odio den paso a palabras de esperanza y paz”, en una humanidad sedienta de reconciliación.

