MIéRCOLES, 21 DE OCT.

El Papa saludó a Perú en el 204º aniversario de su independencia

"¡Felices Fiestas Patrias a todos los peruanos!", expresó el pontífice durante un encuentro con una delegación de jóvenes que viajó a Roma para participar en el Jubileo de los Jóvenes.

 

El papa León XIV saludó al Perú este 28 de julio con motivo del 204º aniversario de su independencia, expresando su gratitud y aliento en medio de las celebraciones por las Fiestas Patrias. El mensaje fue pronunciado durante un encuentro en Roma con una delegación de jóvenes peruanos que participan en el Jubileo de los Jóvenes, evento internacional que congrega a miles de personas de todo el mundo y que se desarrollará hasta el 3 de agosto. En ese contexto, el Pontífice también recordó las palabras del papa Francisco, quien calificó al Perú como una “tierra ensantada”, y animó a los presentes a convertirse en los santos del presente y del futuro.

«¡Felices Fiestas Patrias a todos los peruanos!», fueron las palabras que el Pontífice dirigió espontáneamente a los presentes, reconociendo el significado nacional de la fecha. Durante la reunión, el Santo Padre destacó el esfuerzo y sacrificio de las familias y comunidades peruanas que hicieron posible el viaje de estos jóvenes, recordando que representan a toda una nación y a una Iglesia viva.

El saludo incluyó una cálida bienvenida “a esta casa de Pedro”, invitando a los jóvenes a vivir la experiencia jubilar como peregrinos de esperanza y testigos de la alegría cristiana.

El Papa también destacó el apoyo de las comunidades parroquiales que, con compromiso y generosidad, contribuyeron a la participación de los jóvenes en este evento internacional.
León XIV dijo a los jóvenes peruanos, «vivan el Jubileo no solo como un recuerdo o una hermosa foto, sino como una experiencia que los lleve a compartir y no guardárselo todo para sí mismos».

En su mensaje, el Sucesor de Pedro centró su reflexión en dos parábolas del Evangelio, la del grano de mostaza y la de la levadura. Explicó que, aunque estas realidades puedan parecer pequeñas o insignificantes, encierran una fuerza transformadora que, en comunidad, puede dar frutos abundantes.

«Incorporados a ella en Cristo, como los racimos a la vid, podemos crecer y dar fruto, ayudados por la gracia del Señor. San Agustín comenta estas parábolas en el salmo 68, destacando esa fuerza de lo pequeño, que cuando crece se arraiga en un pueblo: el pueblo de Dios, que se extiende por toda la tierra», añadió.

Antes de concluir, el Papa hizo referencia a las mochilas que acompañan a los jóvenes peregrinos, señalando que solo llevan lo esencial para cumplir su misión. Este gesto, afirmó, simboliza el envío misionero «sean misioneros allí donde vayan, sean transparencia de la presencia del Señor, como lo fueron nuestros queridos santos peruanos».

 

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