MIéRCOLES, 03 DE JUN.

León XIV recibió a figuras de Hollywood y alertó que el cine está “en riesgo”

En una audiencia inédita en el Vaticano, el Papa reunió a actores, actrices y cineastas de renombre mundial. Allí advirtió sobre la “erosión” de las salas de cine y pidió defender el valor social y cultural del séptimo arte, al que definió como un espacio esencial para la dignidad humana y la reflexión colectiva.

El Papa León XIV recibió este sábado a destacadas celebridades de Hollywood y referentes de la industria cinematográfica en el Vaticano, en una audiencia dedicada a reflexionar sobre el rol cultural y social del cine. Entre los presentes se encontraban Cate Blanchett, Viggo Mortensen, Spike Lee y Monica Bellucci, junto con reconocidos cineastas como George Miller, Emir Kusturica y la argentina Laura Citarella. El Pontífice advirtió sobre la crisis que atraviesa el séptimo arte y exhortó a las instituciones a proteger las salas de proyección ante su “preocupante erosión”.

El Dicasterio para la Cultura explicó que la convocatoria buscó “explorar las opciones que la creatividad artística ofrece a la Iglesia para promover los valores humanos”. Por esta razón, además de estrellas del cine, asistieron directores de gran trayectoria como Albert Serra, Marco Bellocchio, Gaspar Noé y Gus Van Sant, entre otros.

A continuación, tras la audiencia, la actriz Cate Blanchett destacó la profundidad del mensaje del Pontífice: “Sus palabras fueron extraordinarias y ojalá los ministros de Cultura de todo el mundo les prestaran atención. Habló de la compasión y de interesarse por los problemas del mundo”, afirmó.

Además, durante su discurso, el Papa León XIV se refirió a lo que consideró una “preocupante erosión” de las salas de cine, afectadas por el avance de nuevas formas de consumo audiovisual y por la pérdida de espacios culturales en ciudades y barrios. “No son pocos los que dicen que el arte del cine y la experiencia cinematográfica están en peligro. Invito a las instituciones a no resignarse y a cooperar para afirmar el valor social y cultural de esta actividad”, señaló.

Seguidamente, definió al cine como “un arte popular en el sentido más noble, que nace para todos y habla a todos”, destacando su capacidad para iluminar “la mirada del alma” cuando la pantalla se enciende en la oscuridad. En esta línea, reivindicó al séptimo arte como una expresión que combina entretenimiento y una profunda exploración espiritual del ser humano.

En su defensa del cine, el Papa sostuvo que “las estructuras culturales, como los cines y los teatros, son corazones palpitantes de nuestros territorios”, fundamentales para la humanización de la vida social. Asimismo, afirmó que el mundo contemporáneo necesita “testigos de esperanza, de belleza, de verdad”, y que los artistas pueden contribuir recuperando la autenticidad y la dignidad en la representación de la imagen.

Posteriormente, animó a los cineastas y actores a abordar sin temor las historias difíciles, recordando que muchas de las “heridas del mundo” requieren ser contadas con sensibilidad pero sin explotación. Subrayó que el valor del cine no debe quedar supeditado “a la lógica del algoritmo”, que tiende a repetir fórmulas exitosas sin riesgo creativo.

Por último, el Sumo Pontífice alentó a los presentes a defender “la lentitud cuando es necesaria, el silencio cuando habla y la diferencia cuando provoca”, reivindicando una estética que invite a la contemplación más que a la inmediatez.

En relación con ello, rememoró la primera proyección cinematográfica pública realizada por los hermanos Lumière hace 130 años, un momento fundacional que marcó el nacimiento del cine como experiencia colectiva.

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