VIERNES, 30 DE OCT.

El bono de $70.000 para jubilados perdió el 70% de su poder adquisitivo: lleva 32 meses congelado

Para recuperar exactamente el mismo valor adquisitivo que tenía el bono cuando se puso en marcha, en marzo de 2024, a día de hoy, esos $70.000 deberían haber aumentado a $231.253. Esto implica que cada jubilado que percibe el haber mínimo está dejando de recibir $161.235 pòr mes debido a la falta de actualización del refuerzo.

Este viernes, el Gobierno nacional ratificó, mediante del Decreto 1296/2026 la continuidad del bono extraordinario de 70.000 pesos para los jubilados y pensionados de menores ingresos. El mismo no tuvo ningún tipo de ajustes desde que se implementó, en marzo de 2024.

De esta forma, con 32 meses consecutivos congelados, el beneficio para quienes cobran la mínima, perdió el 70% de su capacidad de compra original. Estos son los datos oficiales, relevados en esta última semana de octubre, y responde al sostenido ritmo inflacionario que atraviesa al país. De acuerdo a los números del Indec, los precios al consumidor acumulan una suba superior al 159%.

Los cálculos indican que, para recuperar exactamente el mismo valor adquisitivo que tenía el bono cuando se puso en marcha, a día de hoy, esos $70.000 deberían haber aumentado a $231.253. Esta brecha da cuenta de que cada jubilado que percibe el haber mínimo está dejando de recibir $161.235 pòr mes debido a la falta de actualización del refuerzo.

Asimismo, cabe señalar que la pérdida del valor del bono se refleja en su peso relativo dentro del ingreso de los adultos mayores con los menores ingresos. En marzo de 2024, este concepto extra equivalía al 34,2% del total que cobraba un jubilado de la mínima. Con el incremento de la movilidad previsional correspondiente a noviembre de 2026, que elevó el haber base a $444.158,46, el bono de $70.000 pasó a representar apenas el 13,6% del total percibido, lo que fija un ingreso bruto final de $514.158,45.

Si bien el haber base se actualiza de manera mensual atado a la evolución de la inflación con dos meses de rezago, la decisión de mantener el bono clavado en $70.000 desnuda un desfasaje estructural en la pirámide previsional. Al no acompañar la suba de los precios generales ni la de los propios haberes de base, la asistencia estatal pierde eficacia como herramienta de contención social.

Como consecuencia directa de este esquema, los ingresos de la escala previsional más baja continúan operando al límite o directamente por debajo de la Canasta Básica Total (CBT) medida por el Indec. Los reclamos en el ámbito judicial y los informes del sector advierten que la confiscatoriedad del bono congelado profundiza el deterioro de millones de jubilados y pensionados en todo el país.

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